Volver a Chalbaud

 

Román Chalbaud fue un artista y un fanático del cine. Es imposible hablar de películas venezolanas sin mencionarlo. Filmó y escribió largometrajes que transformaron la carrera de muchos actores. Además, generó un punto de partida donde se apoyaron otros realizadores. Su forma de hacer cine marcó una referencia que no podrá ser eclipsada. Sus colaboraciones con músicos como Federico Ruiz crearon obras de gran valor artístico. Además, trabajó con los mejores guionistas: José Ignacio Cabrujas y David Suárez escribieron junto a él algunas de sus películas.

Llevó libros al cine, como ‘Cuatro crímenes, cuatro poderes’ de Fermín Mármol León (en ‘Cangrejo’ de 1982 y sus secuelas), ‘Manon Lescaut’ del Abate Prévost (en ‘Manón’, 1986) o Carmen’ de Prosper Mérimée, basada en la ópera de Georges Bizet (en ‘Carmen la que contaba 16 años’, 1978).

Filmó películas que hacen reír, dramas complejos e incluso cintas de acción que reflejan la miseria y la esperanza de un país que podría ser cualquiera de América Latina o del mundo.Las historias que hablan sobre emociones y necesidades humanas no tienen época.

El dolor es universal; la pasión y la rabia también. El tiempo pone a cada uno en su lugar. En la vida y en el cine ser uno mismo tiene mérito y sobre todo te ayuda a vivir una vida coherente que te haga sentir satisfecho con quién has sido.

«Siempre quise hacer cine. Cuando niño recortaba las cosas de los periódicos y pegaba en un álbum las fotos de los artistas que me gustaban, ya inventaba películas y las producía ligando unos actores con otros en mis papeles», contó a Susana Rotker en una entrevista a finales de los años setenta.

El director merideño dedicó la vida entera a hacer cine, su obra se defiende sola; no lo necesita a él ni a ninguno de nosotros para mantenerse vigente.

@luisauguetoliendo

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