lunes, 26 de agosto de 2024

A la deriva (2018)

¿Qué es una hazaña? Para algunos un comportamiento ejemplar en una situación límite. Para otros una actitud heroica. Particularmente creo que no tienes que cruzar el Atlántico para vivir de hazaña en hazaña, quizás la que se te presenta cada día parece insignificante, pero tendrá su grado de dificultad.


Todos podemos ser aventureros como los personajes de A la deriva, quienes viven de hazaña en hazaña. Hacen lo que pocos se atreven y no me refiero a navegar o recorrer el mundo. Su gran obra épica consiste en vivir la vida de sus sueños. Eligiendo a cada instante lo que realmente desean hacer. Un verdadero mérito si nos preguntamos ¿cuántos realmente son capaces de eso?

A la deriva está basada en una historia real de amor y sobrevivencia, pero es mucho más. Sobre todo representa la oportunidad de descubrir a dos personas deseosas de vivir según sus propias decisiones. Dos destinos que se cruzaron en el momento oportuno.

Cuando vas a ver una película cuyo tema es una historia real de sobrevivencia, se supone que no hay que esperar nada diferente a lo previsible. ¿Qué es lo previsible? Una desgracia natural, deseos de vivir, desesperación, tristeza, lucha, final feliz con música incluida o tragedia lúgubre y deprimente.  Sin embargo, en este caso no pasa ni una cosa ni otra. La cinta sorprende porque te hace creer que te cuenta algo para después transformarlo por completo.

En los noventa, Tami Oldham Ashcraft escribió el libro "Red Sky in mourning: A true story of love, loss and survival at sea" sobre su aventura en el mar junto a su prometido. Basada en ese libro se realizó esta cinta que protagoniza Shailene Woodley junto a Sam Claflin.

Baltasar Kormákur (Everest 2015) realiza un trabajo correcto en la dirección, lo que se traduce en escenas que despacio van construyendo la personalidad de los protagonistas. En la cinta, el tiempo fluctúa, comienza en el presente, viaja al pasado y vuelve al momento actual para ir ahondando en sus esperanzas, sueños y deseos.

Más allá de la historia real, la película seduce porque sus personajes generan empatía. A pesar de que la trama se concentra en la acción, nunca deja de mostrar el mundo interior de los protagonistas.

En esto muchas cintas de sobrevivencia fallan porque se construyen en base a mostrar mediante efectos especiales lo grandiosa de una tragedia (tormenta, terremoto) pero dejan de lado la historia que hay detrás.

Aquí ocurre exactamente lo contrario. Nada tendría sentido sin la historia emocional que sostiene cada acción narrada.

Finalmente, podría decirse que más que una historia real, más que la recreación de una relación entre dos personas en una situación límite, A la deriva esuna película sobre la libertad y sus implicaciones.

En cada momento del día se te presentan dos caminos: desistir o continuar. De esa elección depende todo lo demás, estés en un barco tratando de sobrevivir, en China o Venezuela.

Lovelace (2013)

 

Amanda Seyfried es una Linda Lovelace casi virginal en la biopic sobre la actriz porno icónica de los años setenta. Al parecer para los directores y guionistas de la cinta, basada en la autobiografía de la actriz, su versión de la historia es la única valedera.

Linda es una joven inocente, maltratada, prostituida y humillada por su enfermo, vicioso y demente marido. El relato de este filme  pretende hacernos simpatizar con la “victima”, cuyo único error, según se nos presenta, fue el casarse con el hombre equivocado.

Sin embargo, esta película  dirigida por Rob Epstein y Jeffrey Friedman, permite  hacernos ciertas preguntas y jugar un poco el rol de abogado del diablo, pues sin duda, cuesta creer que Linda Susan Boreman -mejor conocida como Linda Lovelace- quien  saltó a la fama gracias a su papel protagónico en la cinta más famosa del cine porno: “Garganta Profunda”, no tenga un mayor porcentaje de responsabilidad por las decisiones de su vida.

Siempre he pensado que todo acto sexual es una representación, un montaje, un performance y no necesariamente porque “actuemos” al llevarlo a cabo, mas bien debido a lo distante que se encuentra generalmente de nuestra vida de todos los días.

En el sexo ofrecemos otra faceta de nosotros mismos,  una versión “estelar” de nuestro yo “regular” o al menos idealmente esa es la intención.

Nadie tiene sexo con la personalidad que muestra usualmente, en él, nuestro temperamento se transforma. En la vida sexual nos tomamos licencias, nos dejamos fluir porque en el fondo sabemos que estamos ocultos, a salvo. En la cama, no somos esos que deambulan dentro de la sociedad: con los amigos, frente a los padres.

Quizás por todo eso, Linda pudo ser “otra” dentro de la fantasía del cine porno, sin que esa personalidad formara parte por completo de su vida “real”, de sus verdaderas intenciones, quizás… o al menos eso se sugiere en la cinta.

Lovelace es una película regular sobre un personaje peculiar: una mujer que la mitad de su vida hizo del sexo su bandera, su puerta de entrada a la fama y fortuna, para luego desdecirse y meterse al closet de sus propios prejuicios llevada por la vergüenza de haber sido quien fue.

Linda, una joven de 21 años proveniente de un hogar religioso, mientras baila en una discoteca, conoce a Chuck (Peter Sarsgaad) quien cambiará para siempre su forma de pensar, “manipulándola” hasta extremos insospechados. El resto es una suerte de clichés y situaciones obvias, actuaciones bien definidas para un guión pleno de inconsistencias sobre “la heroína” de la más famosa película de  Gerard Damiano.

Ángel o demonio, diosa del sexo o chica confundida, la cinta  nos brinda la oportunidad de reflexionar, así sea de un modo superficial, sobre la gran importancia que poseen cada decisión  que tomamos, cada movimiento: a quien saludamos en la calle, o  le aceptamos un trago e incluso volteamos a mirar alguna noche distraídamente. Una sola acción dispara los acontecimientos en la vida que pueden llegar a ser irreversibles.


miércoles, 21 de agosto de 2024

¿A quién te llevarías a una isla desierta? (2019)


 “Las promesas son una mierda porque te recuerdan lo que no eres”, dice un personaje  en ¿A quién te llevarías a una isla desierta? dirigida por Jota Linares.


La película comienza un poco lenta, pero rápidamente nos impulsa a entender a sus personajes: gente que está a punto de empezar de nuevo. Personas que quieren romper con su pasado para pasar a otra cosa y darle la bienvenida a su futuro. Soñadores con deseos de una vida mejor.

En algunos momentos el filme recuerda a 7 años de Roger Gual, otra cinta producida y estrenada en Netflix en 2016, en la que un grupo de amigos se confronta al vivir una situación límite que deja al aire sus secretos más oscuros.

La película de Linares también está filmada en ambientes limitados y cuenta con pocos personajes.

Como en 7 años, la mayoría de las secuencias depende de la efectividad de los actores y de las posibilidades de los diálogos.

En ¿A quién te llevarías a una isla desierta? no pasa nada y pasa de todo. No es una película que se mueva en el campo de la acción per se. No vemos grandes sucesos, hay revelaciones que dibujan el mundo afectivo de los personajes y la manera en que se han relacionado durante años.

En el filme, unos amigos muestran su verdadera personalidad a través de lo que parecería un planteamiento trivial. La película centra su desarrollo en una noche donde juegan a probar sus afectos al responder a la simple y en apariencia fútil pregunta: ¿a quién te llevarías a una isla desierta?

Responder dispara una serie de emociones que evoca verdades y secretos que a ninguno le conviene conocer. Secretos que sorprenden al espectador y mantienen la tensión hasta el final.

El argumento es emocionante. Genera inquietud y curiosidad gracias a sus diálogos y a los diversos planos que registran los sentimientos de todos los protagonistas. Linares sabe cuándo alejar o acercar la cámara para revelar los estados de ánimo de estos amigos que pueden dejar de serlo al acercarse a la verdad.

En Nadie conoce a nadie (1999) de Mateo Gil se dice que cada persona guarda secretos que la mayoría de las veces no desea confesar. En la cinta de Linares sus personajes se mueven bajo esta premisa.

Todos podemos coincidir con uno de sus planteamientos principales: a veces es difícil conocer incluso a aquellos que se consideran los amigos más cercanos.

El filme se afianza en el tema del conocimiento mutuo, pero a la vez revela la dificultad que representa conocerse a uno mismo.

Quizás en primer lugar nos mentimos a nosotros mismos. Nos engañamos para creer que todo lo que soñamos es posible, que somos mejores de lo que  imaginamos. En esto se hace énfasis en este largometraje sobre el poder insoslayable de la realidad y la necesidad de modificarla para seguir adelante.



La mejores plataformas de streaming



En esta época, sin importar el lugar del mundo donde vivas, tenemos a la mano tantas plataformas de streaming que es muy fácil perderse. Idealmente, tener suscripciones en todas es lo mejor, ya que puedes elegir lo más interesante de cada universo.

Sin embargo, a veces la economía no nos permite ese lujo y tenemos que escoger solo una. Particularmente, todos los meses tengo una suscripción distinta. Este mes, Netflix; el anterior, Amazon Prime; el que viene, probablemente, VIX, etc.

Hoy te quiero recomendar las mejores o, al menos, las que uso con más frecuencia, incluyendo las gratuitas, que muchas veces pueden ser más útiles que algunas de pago.



Netflix

Tal vez es la plataforma favorita de todos. Se dice que es el servicio de streaming más grande del mundo. La compañía reportó 247.15 millones de membresías pagas globales en septiembre de 2023. Sin embargo, de las que uso es la menos interesante. En Netflix, podemos encontrar muchas películas nuevas que podrían definirse como "comida rápida" o producciones poco valiosas. Aunque también está llena de novedades de alto nivel (sobre todo, series, documentales y programas) y clásicos del cine que no podemos dejar de ver.

Calificación: 8/10.

Amazon Prime

Esta es una de mis plataformas de streaming favoritas, porque combina novedad con calidad. No solo puedes encontrar en Amazon series nuevas o de moda; también tienen un archivo importante de cine clásico, películas de autor, cine europeo y telenovelas. En realidad, hay de todo, incluso películas difíciles de encontrar.

Amazon tiene muy buenas razones para contar al día de hoy con más de 200 millones de clientes prime.

Calificación: 9/10.

VIX

Si eres amante del cine latino y las series en español, esta plataforma tiene todo que ofrecerte. Une calidad y entretenimiento. Hay documentales sobre personajes, cultura y sociedad. Por otro lado, si eres amante de las telenovelas, VIX es el verdadero archivo de estas producciones. Hay desde ficciones mexicanas hasta venezolanas de distintas épocas. En la plataforma, a diferencia del resto, puedes acceder a mucho sin pagar ni un dólar.

VIX es una plataforma emergente. Finalizó el 2023 con más de 7 millones de suscriptores pagos.

Calificación: 10/10.

YouTube

En esta plataforma gratis podemos encontrar tesoros escondidos; solo hay que saber buscar. En YouTube hay desde películas clásicas en inglés y en español hasta series y telenovelas completas. Además, también podemos acceder a estrenos. Siempre hay algún valiente que pone a la disposición de todos contenido increíble. Esto sin contar las entrevistas, documentales, programas y otros que nos brindan horas y horas de entretenimiento.

Calificación: 10/10.

Disney+

Es perfecta para los amantes del universo Disney, en particular, y de los dibujos animados, en general. Aunque también hay películas, programas y documentales, todos producidos por Disney con este espíritu familiar que los caracteriza. Tiene más de 150 millones de suscriptores en todo el mundo.

Calificación: 6/10.


Básicamente, estas son las que más uso, aunque no son las únicas. Más adelante, puedo hacer una segunda parte con el resto. Lo importante es entender que idealmente lo mejor es utilizar cada una por temporadas. En el cine, como en la vida, es mejor el equilibrio y tener acceso a todo.

En corto: Amy (2015)


¿Por qué nos importan tanto los músicos, cantantes, artistas e iconos del espectáculo? Quizás porque son parte de nuestra vida aunque no tengamos tanta conciencia de eso la mayoría de las veces.


Amamos a perfectos desconocidos, nos despiertan emociones, avivan recuerdos, confortan nuestros corazones, tal vez  por eso el cine se encarga de explicar (o al menos lo intenta) las vidas de estos extraños a los que llamamos ídolos, leyendas, íconos, estrellas, de un cielo que no siempre está bien iluminado.

El documental “Amy” (2015) dirigido por Asif Kapadia, retrata la existencia errática de la cantante inglesa Amy Winehouse. La cinta cuenta con precisión los vericuetos de una existencia marcada por la música, la creatividad, pero también por las carencias emocionales y las relaciones tóxicas.

Lo más impactante del documental de Kapadia es la forma en que desglosa cada episodio de la vida de Amy, su tratamiento incisivo al exponer los pequeños detalles que conforman su existencia, esos que vistos al descuido podríamos pensar que no importan, que no suman, que no tienen nada que ver con la construcción de un destino, pero cuando los colocas todos juntos sirven para armar el rompecabezas de un alma desdibujada y triste.

Amy Winehouse estaba sola, sus vicios acabaron con todo lo que en ella era bello y valioso. Según el documental, su familia, específicamente su padre,  se encargó de romperle el corazón y utilizarla para lucrarse económicamente. Su pareja fue la peor compañía posible y sus amigos no pudieron hacer nada por ella.

Aunque no todo es triste, pues en “Amy” podemos asistir a la belleza y la creatividad desbordada de un  alma original  y a la construcción de una carrera breve, pero que impactó positivamente la vida de la propia Amy, su entorno y a su público en todo el mundo.

La cinta refleja su gran talento y la expresión de su arte a través de la música, pero sobre todo es un testimonio de la belleza de un alma que no supo adaptarse y permanecer cuerda en este mundo a veces artero y ruin  donde sobreviven los más cínicos.
Todos los textos originales de Luisa Ugueto. 2025.