miércoles, 20 de marzo de 2024

En Netflix: Amor y anarquía (2020)

 


 

He leído que la serie sueca Amor y anarquía (Netflix/2020) es una comedia romántica, creo que quién lo escribió está en un error. En todo caso si hay un romance, es el que tiene la protagonista consigo misma. El amor propio, el respeto por uno mismo, parece una cuestión de todos los días, una emoción de fácil acceso para la mayoría de la gente. Sin embargo, no es verdad, por el contrario, son muchos los que dudan de sí mismos, los que se tratan como sus peores enemigos, los que tienen miedo de mostrarse tal como son.⁣

La serie sueca explora esta temática en ocho capítulos cortos e intensos. Episodios donde vas a encontrar circunstancias poco ortodoxas sobre todo tomando en cuenta que Suecia en nada se parece a los países latinoamericanos. ⁣

Los suecos no tienen penurias económicas, ni problemas de servicios públicos, tampoco andan pendientes de revueltas políticas o de cambiar de presidente cada mes. Suecia ocupa el lugar número siete según el ranking de las Naciones Unidas de países más felices del mundo, claramente allá los problemas son diferentes.⁣

La serie es un espejo de esa realidad, de cómo después de cubrir las necesidades básicas el ser humano tiene tiempo para plantearse las grandes preguntas que irónicamente necesitan una respuesta todos los días. ¿Quién eres tú? ¿Qué quieres de la vida? Si se te hace imposible responder esas dos interrogantes, obviamente no estarás siendo muy feliz. El sentido de la vida genera felicidad. No saber quién eres o para qué estás en este mundo propicia conflictos.⁣

En la serie, la protagonista, interpretada por Ida Engvoll, sin darse cuenta comienza a percibir que su mundo no es tan suyo como siempre había creído. Poco a poco y sin proponérselo recuerda una época en que su existencia estaba comenzando y esperaba un destino diferente. ⁣

⁣Un destino que nunca llegó. Ha pasado el tiempo y ya no conoce las razones de sus elecciones.⁣

⁣En la actualidad, es una mujer de más de cuarenta, con dos niños y un esposo, que se replantea las desiciones que ha tomado a partir del encuentro con otros que están en una búsqueda similar.⁣

⁣«Sé quién eres» decía la escritora venezolana Teresa de la Parra. Esa frase es el motivo de los ocho capítulos de esta serie que cuenta por demás con actuaciones relevantes y escenarios agradables, idílicos, de ese país nórdico.⁣

Aquí el amor romántico es solamente una excusa para hacer otro tipo de planteamientos. Muchas veces pasa que para contar algo se recurre a elementos mucho más fáciles de reconocer por el público. En la novela de Mario Benedetti, La tregua, sucede algo similar. Se habla de amor para crear un nexo con el lector, no obstante, una relación en una historia puede significar muchas otras cosas. ⁣

⁣Algo parecido sucede en Amor y anarquía, el romance esconde la verdadera esencia de la serie donde la anarquía es el camino para descubrir quién eres de verdad.⁣

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lunes, 18 de marzo de 2024

Cine para Llevar/ En Amazon Prime: El hilo rojo

 


En El hilo rojo el destino conspira para que los protagonistas puedan conocerse. También para que se separen. La película de Daniela Goggi, protagonizada por Eugenia Suárez, Benjamín Acuña, Hugo Silva, Inge Martín y Guillermina Valdés juega con la idea romántica de la predestinación de las almas. 

Dice Javier Marías en su novela Los enamoramientos (Alfaguara, 2011) que escogemos pareja -más allá del gusto- tomando en cuenta a las personas disponibles de nuestro entorno. De acuerdo con esta idea que desarrolla el escritor español en su novela, no nos emparejamos llevados por un destino especial, lo hacemos por las circunstancias de disponibilidad de quienes nos rodean. Además, también por el azar que acaba arreglando todo a su antojo.

No hay motivos románticos. No hay destinos signados. El amor depende de nuestras  circunstancias y de las de aquellos con quienes coincidimos.  

En El hilo rojo se dice exactamente lo contrario: el alma gemela existe. No importa lo que hagas, no importa cuánto intentes evitarlo, si tu destino y el de alguien más están enlazados, no podrás huir de él.

Bajo esa premisa surgen los acontecimientos agridulces de esta cinta romántica disponible en Amazon Prime.
La película, que es mucho más un drama que una comedia, nos permite asistir al encuentro de dos perfectos desconocidos y lo que ocurre con sus vidas al cabo de unos años en ese vaivén del destino por reunirlos y separarlos.

La cinta no plantea cuestionamientos profundos, simplemente se centra en mostrarnos las emociones de sus protagonistas. El deseo que los une, sus necesidades más básicas, la lucha por huir de ellas y el modo que tienen de manejarlas.

En el filme se habla de destino, pero más bien se expone el enamoramiento como capricho y afán misterioso. Como necesidad súbita del cuerpo y del alma de compartir el tiempo con una persona hasta el momento desconocida. En ese aspecto, la película gana, pues no pretende explicar (ni al espectador ni a los personajes) los motivos por los cuales el amor surge o se evapora. Como adolescentes caprichosos los personajes toman sus decisiones en nombre de las emociones más elevadas.

Para conectar con una película es muy importante que lo que se cuenta tenga algún asidero en tu interior. Lo que está frente a tus ojos debe o estar muy bien contado o coincidir con tus creencias como espectador para poder dar por ciertos esos argumentos. En este caso, más allá de creer o no en la premisa de la predestinación de las almas, la mayoría de nosotros hemos vivido el amor como un hecho pueril y volátil que nos anima a tomar las decisiones más tontas e irracionales. Quizás por eso es muy fácil ponerse en el lugar de los protagonistas de esta cinta que a ratos parece una telenovela.

Las actuaciones conservan un nivel estándar para comunicar lo que se promete.

Como drama light (con un discurso cinematográfico muy simple y elemental), El hilo rojo cumple su cometido. Entretiene, y mucho, aunque también te hace pensar, aunque al final se desinfle y nos brinde un desenlace soso.

 

lunes, 11 de marzo de 2024

Rebeca (1940)

 


Todos tememos hacer el ridículo, no ser queridos, fracasar, darnos cuenta de hemos arado en el mar. Nada nos pone más ansiosos que las dudas y nadie tiene más dudas que el que pretende construir junto a otro un mundo paralelo, distinto y distante del resto, sobre todo de los anteriores, de aquellos que en otro espacio y tiempo han ocupado el lugar que ahora nos ha tocado en suerte.

En “Rebeca” (1940) de Alfred Hitchcock el personaje de Joan Fontaine contrae matrimonio con un hombre que parece estar más solo que ella, un viudo encarnado por Laurence Olivier. La primera mujer del protagonista, Rebeca, está muerta y sin embargo se encuentra tan  presente en la historia como el resto de los personajes.

A diferencia de la protagonista, ella si tiene nombre y es mencionada hasta el cansancio. Es extraordinaria, única, según todos aquellos que la conocieron, en contraposición con  la  timorata y acomplejada nueva señora de Winter: “no soy la clase de mujer con la que los hombres se casan” advierte antes de aceptar la petición de matrimonio.

Tampoco es la clase de mujer acostumbrada a manejarse en ambientes parecidos al de Manderley, la mansión de la que es, en su nueva situación, dueña, y que está  bajo el mando de Mrs. Danvers, una muy solícita empleada de la primera esposa. 

La película, basada en una novela de Daphne du Maurier, sobrecoge el ánimo tras las paulatinas revelaciones que se hacen sobre la difunta, quien llega a ser una presencia incomoda sin rostro, ni voz, ni gestos, pero corpórea en el mundo de las ideas que es, a veces, el que más miedo ocasiona.

Hitchcock remarca en  las situaciones cotidianas  el carácter de los personajes, la trama de este filme termina siendo una  escalera compleja de la que puedes caerte si no ves las pequeñas hendijas de cada escalón. “¿Cree que los muertos nos observan?” dice Mrs. Danvers (Judith Anderson) a la tímida protagonista, no sé si en la realidad,  pero en la cinta, un fantasma nos acompaña las más de dos horas que dura el filme.

“Rebeca” (1940) es una buena forma de celebrar el sutil encanto del cine de misterio que tanto ha influido a las nuevas generaciones.

Alfred Hitchcock tuvo una destacada carrera como director, productor y guionista de cine, además se hizo muy popular debido a su programa de televisión donde presentaba pequeños episodios de misterio y suspenso que llegaban a todo tipo de público.

No sé cuanto lo conocen las nuevas generaciones, pero Hitchcock no solamente fue un director popular entre el público, también se ha convertido, con el paso del tiempo, en un realizador que ha sido homenajeado en múltiples ocasiones por otros que buscan reproducir la atmósfera de sus películas en producciones nuevas.

Una de sus primeras películas es “Rebeca” (1940) la cual contó con once nominaciones a los premios Óscar, de los cuales ganó dos, entre ellos el de mejor película.

En Netflix: Alguien tiene que morir

 


La miniserie de Netflix Alguien tiene que morir (2020) creada, escrita y dirigida por Manolo Caro (La casa de las flores 2020, La vida inmoral de la pareja ideal, 2016) tiene una hermosa fotografía realizada por Ángel Amorós. Ver cada escena es un placer estético. Este aspecto es importante porque si hay un elemento que te invita a conocer la historia que se nos presenta es precisamente ese. En la miniserie el amor entra por los ojos.⁣⁣

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La iluminación, el tratamiento del color en combinación con el vestuario y la correcta ambientación de las escenas son el anzuelo para entender una historia que aunque comienza con una premisa llena de intriga, rápidamente nos descubre los secretos de la trama. Esto no está mal, sin embargo, le quita un poco la emoción a esta ficción ambientada en la España de Franco con todas sus limitaciones y prohibiciones.⁣⁣
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Fue en diciembre de 1978 cuando el gobierno de Adolfo Suárez acabó con la llamada Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, la cuál permitía llevar a la cárcel a los homosexuales en España. Además les ofrecía “rehabilitación” en centros psiquiátricos. Antes de eso, ser gay era un delito que se pagaba con la perdida de la libertad e incluso de la vida misma. ⁣⁣
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Alguien tiene que morir, cuyo título no es casual, ya que es una historia llena de violencia, muestra el modo en que, en efecto, muchos tenían que morir no sólo físicamente, también moralmente, no eran tratados como seres humanos. La miniserie dramática que se vale de un elenco cuyo peso permite darle vitalidad al relato (encabezado por la actriz española Carmen Maura, Cecilia Suárez, Esther Expósito, Isaac Hernández, Ernesto Alterio, Alejandro Speitzer y Carlos Cuevas) entretiene y a la vez permite conocer una parcela de la historia que no es tan lejana. ⁣
 
En esta ficción, los personajes tratan de encontrar su lugar a través de los vínculos y son precisamente éstos los que no los dejan lograrlo. Todos están en una cárcel, en la de la intolerancia y los prejuicios. ¿Podrán escapar? Sin duda intentarán hacerlo tratando de evitar el destino que les espera en este pueblo donde se cumple a cabalidad aquel dicho popular: “pueblo chico, infierno grande”.⁣

Razones para ver Alguien tiene que morir hay muchas, sin embargo, el elenco es fundamental.⁣

La transformación de algunos personajes (el de Carlos Cuevas, por ejemplo) nos muestra que no importa el tiempo de duración de una ficción si tienes un buen libreto que respalde las decisiones que toman. ⁣

La miniserie solamente dura tres capítulos, por lo que pasa muy rápido, sin embargo, cuenta con el tiempo justo para desarrollar la historia que desea contar el director, aunque su abrupto final y algunas situaciones fuera de orden e incluso absurdas nos hagan pensar –a veces- otra cosa. ⁣

Alguien tiene que morir presenta una narración convencional y aunque se vale de algunos recursos visuales para hacernos entender ciertas características de los personajes, no llega a ser una historia sorprendente. No obstante, su corrección y lo minucioso de su narración nos ayuda a conectar con las historias y sobre todo a desear que tengan otro final. ⁣

 

En Netflix: La emocionante Vivir sin permiso

 


Nemo Bandeira es el corazón de Vivir sin permiso. Toda la trama de la serie se sustenta en su espíritu ingobernable, su personalidad y sus cualidades contradictorias. Nemo es un bandido, pero igual que el más grande del cine, Don Corleone (El Padrino, 1972), tiene cualidades que ya quisieran las personas de bien. El mafioso patriarca es leal y valiente. Es un hombre de acción cuyo carácter fuerte tiene el poder de influir en quienes le rodean.

No es un mujeriego ni tiene como pasatiempo dilapidar el dinero. Es un tipo centrado que se ha puesto algunas metas en la vida y ha sabido cumplirlas.

El personaje, interpretado de forma impecable por José Coronado, tiene un alma tan poderosa que enriquece al resto y le otorga brillo a la trama de esta serie sobre mafiosos, narcotráfico y ambición.

Bandeira tiene ataques de ira, pero es generoso con sus hijos, desea complacerlos, busca el modo de ganarse su cariño. Da órdenes para hacer el mal, pero tiene una gran empatía por el pueblo donde vive y busca mejorar la existencia de la gente. Un hombre sencillo y trabajador se esconde en la mirada de este patriarca que es capaz de matar con sus propias manos.

Nemo ha puesto en marcha su  existencia según sus planes por más de cincuenta años. Sin embargo, en su cumpleaños número sesenta, un diagnóstico cambia su percepción del mundo y de la vida que lleva.

Nemo Bandeira tiene todo, menos tiempo, él que se ha pasado la vida otorgándole "el permiso" para vivir a sus enemigos, se dispone a vivir contra reloj. Ahora es él quién necesita "el permiso" del azar para seguir adelante a pesar de las circunstancias.

En la primera temporada de la serie lo que vamos a ver son las elecciones de un hombre que sabe no tiene mucho tiempo y  vive con la necesidad imperiosa de arreglar lo que sin darse cuenta dañó. 
En cada capítulo de Vivir sin permiso los personajes ceden unos a otros su relevancia para contar una parte del relato. A medida que la serie avanza cada uno va mostrando mucho más de su  carácter e historia personal, comenzando por Nemo Bandeira, quien revive recuerdos que se mezclan con las circunstancias del presente.

Esto le brinda a la serie gran dinamismo. En cada episodio es difícil descubrir lo que pasará. Los personajes que comienzan siendo blancos cambian de color a medida que pasa el tiempo. Todos  se transforman de forma sustancial, algunos para mal y otros positivamente. El punto de encuentro general es uno:  el patriarca.

Los matices de los personajes, los elementos particulares que los diferencias entre sí y les dan carácter y verosimilitud están muy bien logrados. Cada uno está definido con tal detalle que casi puedes sentir que los conoces. Por ejemplo, Nina, la hija del protagonista, no es solamente una cara bonita o una niña rica. A medida que la serie avanza descubres facetas claves que hacen de este personaje un eslabón más de la cadena que debes descifrar. Una mujer de carne y hueso con sus miserias, insatisfacciones y virtudes.

La psicología de los personajes te ayuda a definir y entender las razones de cada uno y a su vez acercarte a ellos o rechazarlos. Este aspecto es quizás el más importante de Vivir sin permiso, y el que la convierte en una serie apasionante.

En esta ficción importa poco qué pasa, más bien todo gira entorno a quienes lo hacen posible.  A fin de cuentas, los  personajes son tan realistas (tan verosímiles) que de seguro es mucho lo que puedes aprender si tomas en serio sus lecciones. No me lo creas, pero me pasó, puedes corroborarlo viendo la serie.
 
@cluisaugueto

 

viernes, 1 de marzo de 2024

Netflix: Malcolm & Marie (2021)

 


A Malcolm & Marie (2021) se le nota (quizás demasiado) que es una excusa de su director, el joven Sam Levinson, para hablar de ciertos temas. Todas las películas son de algún modo una plataforma que usan muchos creadores para expresar sus ideas, emociones, alegrías e insatisfaciones. Sin embargo, en esta cinta correcta, emocionante y entretenida es más que evidente y eso puede ser chocante en algunos momentos.⁣

La película parece forzada y pedante en ocasiones, y puede que lo sea, sin embargo, es mucho más que eso, porque también es sincera, y eso es equivalente a belleza en el arte en general y en el cine en particular.⁣

Los elementos de la cinta son pocos: dos actores y un solo ambiente, la casa de los personajes principales, Malcolm y Marie, un director de cine y su novia. Con tan sólo esta estructura básica podemos disfrutar de un espectáculo que llega a generarte un nudo en el estómago.⁣

Durante todo el largometraje los personajes se dedican a debatir sobre sus diferencias: la relación, sus vidas, el trabajo, el pasado y el futuro son los temas de conversación. Además toman en cuenta el que parece ser un gran motivo de reflexión en la película: la realización cinematográfica. Malcolm, siendo un director de cine, está muy interesado en exponer los motivos que lo empujan a crear sus obras.⁣

"Soy cineasta. Y quiero ser importante en el mundo del cine sin que haya siempre algún periodista blanco que centre todo en la raza porque es conveniente”, dice en un momento a Marie.⁣

Más adelante se le escucha afirmar también: “el cine no tiene que tener un maldito mensaje. Tiene que tener corazón y electricidad”.⁣
 
Marie confronta a Malcolm sobre su carrera y la relación, que está muy mal. Casi no se aguantan. Se aman, pero al mismo tiempo las frustraciones han minado la relación, la han enfermado. Algunas parejas viven así, disimulando el descontento, guardando la ira en una caja, hasta que llega el día en que no pueden fingir ni esconder lo evidente.

En el largometraje, las palabras son dardos envenenados que usan los protagonistas para agredirse. Algunas frases que dicen los personajes son de lo mejor en la película: “creo que en cuanto sabes que alguien te apoya y te ama, dejas de preocuparte por esa persona”, dice Marie a Malcolm en un momento álgido.

Sin duda, el guión de Malcolm & Marie podría adaptarse al teatro con facilidad, ya que se desarrolla en un solo ambiente dependiendo casi por completo del talento de los dos actores centrales.

Finalmente, en el largometraje es más que obvio que nada cansa más que el agotamiento emocional, la mente sufre horrores ante las presiones psicológicas y éstas son ocasionadas en muchas ocasiones por las relaciones tóxicas.

El final abierto de la cinta te dejará pensando en el valor de las elecciones.
 
 

 

Todos los textos originales de Luisa Ugueto. 2025.