Todos
tememos hacer el ridículo, no ser queridos, fracasar, darnos cuenta de
hemos arado en el mar. Nada nos pone más ansiosos que las dudas y nadie
tiene más dudas que el que pretende construir junto a otro un mundo
paralelo, distinto y distante del resto, sobre todo de los anteriores,
de aquellos que en otro espacio y tiempo han ocupado el lugar que ahora
nos ha tocado en suerte.
En “Rebeca” (1940) de Alfred Hitchcock
el personaje de Joan Fontaine contrae matrimonio con un hombre que
parece estar más solo que ella, un viudo encarnado por Laurence Olivier.
La primera mujer del protagonista, Rebeca, está muerta y sin embargo se
encuentra tan presente en la historia como el resto de los personajes.
A
diferencia de la protagonista, ella si tiene nombre y es mencionada
hasta el cansancio. Es extraordinaria, única, según todos aquellos que
la conocieron, en contraposición con la timorata y acomplejada nueva
señora de Winter: “no soy la clase de mujer con la que los hombres se
casan” advierte antes de aceptar la petición de matrimonio.
Tampoco
es la clase de mujer acostumbrada a manejarse en ambientes parecidos al
de Manderley, la mansión de la que es, en su nueva situación, dueña, y
que está bajo el mando de Mrs. Danvers, una muy solícita empleada de la
primera esposa.
La película,
basada en una novela de Daphne du Maurier, sobrecoge el ánimo tras las
paulatinas revelaciones que se hacen sobre la difunta, quien llega a ser
una presencia incomoda sin rostro, ni voz, ni gestos, pero corpórea en
el mundo de las ideas que es, a veces, el que más miedo ocasiona.
Hitchcock
remarca en las situaciones cotidianas el carácter de los personajes,
la trama de este filme termina siendo una escalera compleja de la que
puedes caerte si no ves las pequeñas hendijas de cada escalón. “¿Cree
que los muertos nos observan?” dice Mrs. Danvers (Judith Anderson) a la
tímida protagonista, no sé si en la realidad, pero en la cinta, un
fantasma nos acompaña las más de dos horas que dura el filme.
“Rebeca”
(1940) es una buena forma de celebrar el sutil encanto del cine de
misterio que tanto ha influido a las nuevas generaciones.
Alfred
Hitchcock tuvo una destacada carrera como director, productor y
guionista de cine, además se hizo muy popular debido a su programa de
televisión donde presentaba pequeños episodios de misterio y suspenso
que llegaban a todo tipo de público.
No sé cuanto lo conocen las
nuevas generaciones, pero Hitchcock no solamente fue un director popular
entre el público, también se ha convertido, con el paso del tiempo, en
un realizador que ha sido homenajeado en múltiples ocasiones por otros
que buscan reproducir la atmósfera de sus películas en producciones
nuevas.
Una de sus primeras películas es “Rebeca” (1940) la cual
contó con once nominaciones a los premios Óscar, de los cuales ganó dos,
entre ellos el de mejor película.
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