lunes, 17 de noviembre de 2025

Juan Gabriel: Debo, puedo y quiero (Netflix, 2025)

 


La serie documental de cuatro episodios Debo, puedo y quiero (Netflix, 2025) recoge testimonios íntimos en audio y video del cantautor mexicano Juan Gabriel desde el inicio de su carrera hasta el final.

Es imposible resumir una vida en cuatro o cinco horas y mucho menos la existencia de alguien que transitó todo tipo de rutas. Sin embargo, la aspiración de la realizadora, María José Cuevas, de construir un retrato innovador del artista, se cumple.

Alberto Aguilera, Juan Gabriel, tuvo múltiples facetas a lo largo de su vida: cantante, compositor, filósofo, intelectual, bailarín y fenómeno de la naturaleza; usó su energía para aprovechar todas las oportunidades constantemente, deseaba progresar, tal y como se lo dice al periodista mexicano Federico Rocha en una entrevista a principios de los años 80: “El éxito es tener la oportunidad de superarme”. Sin duda lo logró.

Pionero en muchos ámbitos, no solamente musicales; es el protagonista de una historia compleja, que muestra fundamentalmente que es posible vencer al destino e imponer tus deseos, incluso si has nacido en las circunstancias más adversas, incluso si nadie cree en ti.

En el documental podemos disfrutar de videos realizados por el propio cantante, quien disfrutaba de grabar su vida, dentro y fuera del escenario. Creía en la posteridad y quería dejar testimonio del camino que recorrió. Estaba seguro de que su paso por el mundo dejaría huella y generaría el interés de millones de personas. Como casi todos los triunfadores, pensó en grande.

De origen humilde solo con el aval de su inteligencia y personalidad, el artista sobrevivió a una niñez llena de abusos, soledad, desamor e indiferencia. Juan Gabriel es un alquimista, fue capaz de convertir todo su sufrimiento en oro, no solo para sí mismo, también para millones de personas alrededor del mundo.

A través del documental podremos entender cómo alguien que nunca tuvo un vínculo amoroso con su madre, quien lo abandonó a los cinco años y nunca le demostró afecto incondicional, fue capaz de escribir una canción que es el himno del amor entre madre e hijos en América Latina. La vida del compositor tuvo mucho que ver a la hora de potenciar sus cualidades artísticas, su sensibilidad para el arte está íntimamente ligada con sus necesidades afectivas. A su madre le compuso varias melodías, entre ellas, Lágrimas y lluvia, una canción preciosa.

El audiovisual ofrece una visión nueva sobre los diferentes ámbitos de su vida, se apoya en este material privado que lo muestra en un entorno mucho más personal, en rutinas cotidianas de su casa y ambiente familiar como padre. Además, ahonda en los distintos momentos álgidos de su vida y sus relaciones con otros personajes importantes del mundo del entretenimiento, como la cantante Rocío Durcal.

Múltiples entrevistas con personas de su ámbito más cercano, profesional y personal colaboran para tratar de narrar las diferentes aristas de su personalidad: su humildad, dulzura, simpatía en contraste con su seguridad y carácter extrovertido.

Debo, puedo y quiero muestra cómo Juan Gabriel supo entender muy bien esa frase del escritor español Camilo José Cela: “El que resiste gana”. Se convirtió en un artista atemporal, nunca permitió que las circunstancias le robaran la oportunidad de vivir desde su óptica muy particular. En el documental a ratos es irreverente y provocador, pero también parece un yogui con todo el autocontrol que hace falta para enfrentar un mundo que intentó tratarlo como un bicho raro.

Esta serie documental es un homenaje al artista, también al hombre, pero sobre todo a lo mejor de la condición humana encarnado en una persona que cantó, canta y seguirá cantando lo que necesitamos escuchar.

 

Luisa Ugueto Liendo

Instagram: @luisauguetoliendo

Danyka (Amazon, 2020)

 




En Río Místico, la película de Clint Eastwood estrenada en 2003, el personaje de Tim Robbins (Dave) observa bailar en un bar a la hija de quien fue uno de sus mejores amigos en la infancia. Cuando la mira recuerda la alegría y la frescura de la juventud, la inocencia e ilusiones que él nunca pudo desarrollar.

En Danyka (2020), el personaje principal, un escritor interpretado por Demián Bichir, tiene una revelación similar (aunque menos dramática) cuando en un viaje se encuentra con una jovencita.

Michael Rowe dirige esta película, que vale mucho más por lo que no te cuenta. Su valor recae en lo que sugiere, en lo que puedes imaginar.

En un paseo de vacaciones, Armando viajará también a su interior para visitar lo mejor de sí mismo reflejado en Danyka, la compañera de la hija de un amigo con quien disfruta un día de playa. La cinta transcurre en un solo día y nos presenta el encuentro entre la experiencia de un hombre formado y el deseo, el fuego, la energía y la actitud de una joven que empieza la vida.

La película pudo ser un cliché sobre un romance entre una joven y un tipo mayor, pero se atreve y va más allá para hablarnos del paso del tiempo y lo que trae consigo. Las dudas que generan las elecciones que hacemos en la vida y sus resultados.

Somos el conjunto de elecciones que tomamos. Armando cuestionará la vida que ha llevado, sus decisiones y el destino que debe seguir en este momento de la vida cuando se siente desconectado.

Todo lo que ocurre con el personaje se sugiere y lo percibimos gracias a la interpretación de Demián Bichir, quien con un gesto es capaz de mostrar sus estados de ánimo.

Danyka no es tanto el objeto del deseo físico o la tentación sexual del protagonista, la muchacha funciona en el relato para mostrarle cualidades que quizás perdió o había olvidado. Cuando somos muy jóvenes tenemos dudas, pero también ímpetu y ganas. Ambas emociones pueden ser derribadas por el paso del tiempo y las malas experiencias. Las frustraciones, decepciones y otros obstáculos que nos pone la vida misma. No todos tienen el carácter que hace falta para no sucumbir.

La película se pasa rápido, los diálogos ágiles y la tensión entre los protagonistas le regalan agilidad al relato. Con pocos personajes y una fotografía limpia, Danyka es una cinta compleja, pero no aburrida. Una película sobre estados de ánimo y el valor de hacer cambios en el momento oportuno.

 

Luisa Ugueto Liendo

Instagram: @luisauguetoliendo

Sweet Bobby: la pesadilla de una identidad falsa

 

¿Te imaginas pasar más de nueve años en un vínculo con alguien que nunca has visto? En el documental Sweet Bobby: la pesadilla de una identidad falsa se cuenta otra historia de catfishing, una práctica que consiste en la creación de una identidad fraudulenta para engañar a alguien, de modo de entablar una relación digital que termine generando algún beneficio económico o emocional para una de las partes.

La reflexión que produce esta historia real va más allá del engaño del que fue objeto Kirat Assi, una exitosa publicista británica. También expone (y sugiere) las razones por las que una persona se queda durante casi una década en un vínculo que solo existe en el mundo digital.

En el audiovisual, una mujer joven que deseaba encontrar el amor y formar una familia se decide a entablar un vínculo con alguien que no conoce, que nunca ha visto, más que por fotos en su perfil de Facebook.

Kirat Assi interactúa todo el tiempo, incluso en las situaciones más absurdas, con quien será en primer lugar su amigo, luego su novio y finalmente su prometido, un hombre joven y profesional que en apariencia era el mejor prospecto para tener un matrimonio exitoso.

En la mayoría de los documentales donde se habla de catfishing, se toma en cuenta la perspectiva de la víctima, librándola de toda responsabilidad. No obstante, tal y como se narran los sucesos en este audiovisual, es difícil pensar que la protagonista es simplemente una espectadora de la mala fe de quien decidió engañarla. Ella parece muy responsable de sus acciones y omisiones en una historia que desde el inicio dio señales de que no era para nada honesta o inocente.

Kirat Assi se involucra en dinámicas poco saludables de celos, control y mentiras que de entrada son muy obvias. ¿Por qué alguien querría creer y confiar en unos niveles que rozan la estupidez?

Siempre se habla muy mal de quien engaña, ya que, evidentemente, es culpable, pero ¿qué hay de quien se deja engañar? ¿Por qué permanece en situaciones absurdas?

A veces las necesidades afectivas de las personas las ciegan y las hacen ver circunstancias y sentimientos que no existen. Además, las llevan a aceptar comportamientos tóxicos solamente por el deseo de vivir una relación idealizada.

Sin ánimos de juzgar su comportamiento, el audiovisual, incluso sin decirlo abiertamente, nos permite reflexionar sobre los resultados de actuar desde la desesperación, sobre todo en algunos ámbitos de la vida.

En esta época es muy fácil dejarse confundir y creer que la vida en internet es tan verídica como la realidad. Socialmente, se ha normalizado vivir en el teléfono y los dispositivos electrónicos; las interacciones reales son, en algunos casos, mucho menores que las virtuales. Este contexto es parte del conflicto que vive la protagonista y que permitió que se sumergiera en un engaño (por parte del otro y de sí misma) por más de una década.

En la sociedad occidental, la presión por establecer vínculos románticos que tarde o temprano terminen en matrimonio lleva a muchos, sobre todo a mujeres —algunos casos han sido expuestos en otros documentales como El estafador de Tinder (Netflix, 2022)—, a cometer errores que pueden poner en riesgo su integridad moral y física.

Este audiovisual sugiere, sin querer, que quizás sería necesario evaluar, más que a los estafadores, los motivos de quienes han sido engañados para seguir en un juego que muchas veces es evidentemente falso y podía preverse que no terminaría bien.

¿Cuánta necesidad de amor o atención puede tener una persona para estar dispuesta a aceptar tratos abusivos y peticiones injustas solo para mantener un vínculo o la ilusión de uno?

Sweet Bobby es otra historia que prueba que no importa la situación económica o el grado de instrucción cuando te dejas llevar por tus deseos y emociones, sobre todo cuando hablamos del ámbito sentimental.

Además, refleja que los seres humanos, muchas más veces de las que queremos aceptar, actuamos desde el deseo, sin tomar en cuenta los hechos, por más que estén frente a nuestros ojos.

 

Luisa Ugueto Liendo

Instagram: @luisauguetoliendo

El diablo a todas horas (Netflix)

 


La religión ha sido utilizada para amparar las peores acciones, para excusarse, para esconder el mal y disfrazarlo. Seguramente, has conocido personas que han llevado una vida licenciosa, pero luego de un tiempo, arrepentidos, viven con Dios en la boca. Gente que sostiene la Biblia intentando expiar sus culpas. De eso está lleno El diablo a todas horas (2020), la película de Antonio Campos que cuenta en sus roles protagónicos con Robert Pattinson y Tom Holland.

El largometraje es, desde la primera escena y hasta el final (dura más de dos horas), incómodo. Es sórdido y cruel en unos niveles que en un principio no puedes entender e incluso será difícil que le veas sentido. A partir de la primera hora comienzas a comprender que la película intenta contar una historia (o varias) sobre emociones cotidianas.

Estos personajes que viven existencias límite no son tan distintos de ti o de mí. Son personas que arrastran un pasado turbio e intentan borrarlo modificando sus conductas, pero en ocasiones solamente consiguen lo contrario.

La cinta cuenta la vida en apariencia tranquila de una familia en Estados Unidos que no logra dejar el pasado atrás. En medio de todo está la religión, la fe, ese elemento tan importante en la vida de la mayoría y que muchas veces en lugar de encender una luz envuelve todo en tinieblas.

Una fe mal entendida en un mundo donde la ira y la violencia son el pan de cada día puede ser un problema.

La cinta no es fácil de digerir; sin embargo, si tienes un poco de paciencia lograrás entrar en el universo sórdido de sus protagonistas. Un mundo donde no querrás quedarte a vivir por mucho tiempo.

Aquello que has vivido modifica tu forma de ser y de pensar, también el modo en que te vas comportando, si eres incapaz de racionalizar lo que te ha sucedido terminarás siendo víctima de tus malas experiencias. Esto se dice sin palabras en este relato sobre temas polémicos que aunque forman parte de la vida diaria frecuentemente son ignorados.

El fanatismo religioso, la imposibilidad de abandonar el pasado, la forma en que este construye tu destino (si se lo permites) son elementos que están presentes en esta ficción que finalmente consigue atraparte.

Como un cóctel de historias que recuerdan en mucho a las que escribió Raymond Carver, padre de la corriente literaria denominada Realismo sucio, la película plantea bien el desequilibrio de sus personajes, sus carencias y dolencias psicológicas y espirituales.

Al igual que en las novelas de Carver, la realidad en El diablo a todas horas se expone con detalles y gestos significativos de los personajes que hacen vida en áreas rurales de Estados Unidos. Gente con características particulares que muestran lo más torcido de la naturaleza humana.

La cinta está basada en la novela homónima de Donald Ray Pollock publicada en 2011.

 

Luisa Ugueto Liendo

@luisauguetoliendo

Todos los textos originales de Luisa Ugueto. 2025.