lunes, 17 de noviembre de 2025

Juan Gabriel: Debo, puedo y quiero (Netflix, 2025)

 


La serie documental de cuatro episodios Debo, puedo y quiero (Netflix, 2025) recoge testimonios íntimos en audio y video del cantautor mexicano Juan Gabriel desde el inicio de su carrera hasta el final.

Es imposible resumir una vida en cuatro o cinco horas y mucho menos la existencia de alguien que transitó todo tipo de rutas. Sin embargo, la aspiración de la realizadora, María José Cuevas, de construir un retrato innovador del artista, se cumple.

Alberto Aguilera, Juan Gabriel, tuvo múltiples facetas a lo largo de su vida: cantante, compositor, filósofo, intelectual, bailarín y fenómeno de la naturaleza; usó su energía para aprovechar todas las oportunidades constantemente, deseaba progresar, tal y como se lo dice al periodista mexicano Federico Rocha en una entrevista a principios de los años 80: “El éxito es tener la oportunidad de superarme”. Sin duda lo logró.

Pionero en muchos ámbitos, no solamente musicales; es el protagonista de una historia compleja, que muestra fundamentalmente que es posible vencer al destino e imponer tus deseos, incluso si has nacido en las circunstancias más adversas, incluso si nadie cree en ti.

En el documental podemos disfrutar de videos realizados por el propio cantante, quien disfrutaba de grabar su vida, dentro y fuera del escenario. Creía en la posteridad y quería dejar testimonio del camino que recorrió. Estaba seguro de que su paso por el mundo dejaría huella y generaría el interés de millones de personas. Como casi todos los triunfadores, pensó en grande.

De origen humilde solo con el aval de su inteligencia y personalidad, el artista sobrevivió a una niñez llena de abusos, soledad, desamor e indiferencia. Juan Gabriel es un alquimista, fue capaz de convertir todo su sufrimiento en oro, no solo para sí mismo, también para millones de personas alrededor del mundo.

A través del documental podremos entender cómo alguien que nunca tuvo un vínculo amoroso con su madre, quien lo abandonó a los cinco años y nunca le demostró afecto incondicional, fue capaz de escribir una canción que es el himno del amor entre madre e hijos en América Latina. La vida del compositor tuvo mucho que ver a la hora de potenciar sus cualidades artísticas, su sensibilidad para el arte está íntimamente ligada con sus necesidades afectivas. A su madre le compuso varias melodías, entre ellas, Lágrimas y lluvia, una canción preciosa.

El audiovisual ofrece una visión nueva sobre los diferentes ámbitos de su vida, se apoya en este material privado que lo muestra en un entorno mucho más personal, en rutinas cotidianas de su casa y ambiente familiar como padre. Además, ahonda en los distintos momentos álgidos de su vida y sus relaciones con otros personajes importantes del mundo del entretenimiento, como la cantante Rocío Durcal.

Múltiples entrevistas con personas de su ámbito más cercano, profesional y personal colaboran para tratar de narrar las diferentes aristas de su personalidad: su humildad, dulzura, simpatía en contraste con su seguridad y carácter extrovertido.

Debo, puedo y quiero muestra cómo Juan Gabriel supo entender muy bien esa frase del escritor español Camilo José Cela: “El que resiste gana”. Se convirtió en un artista atemporal, nunca permitió que las circunstancias le robaran la oportunidad de vivir desde su óptica muy particular. En el documental a ratos es irreverente y provocador, pero también parece un yogui con todo el autocontrol que hace falta para enfrentar un mundo que intentó tratarlo como un bicho raro.

Esta serie documental es un homenaje al artista, también al hombre, pero sobre todo a lo mejor de la condición humana encarnado en una persona que cantó, canta y seguirá cantando lo que necesitamos escuchar.

 

Luisa Ugueto Liendo

Instagram: @luisauguetoliendo

Danyka (Amazon, 2020)

 




En Río Místico, la película de Clint Eastwood estrenada en 2003, el personaje de Tim Robbins (Dave) observa bailar en un bar a la hija de quien fue uno de sus mejores amigos en la infancia. Cuando la mira recuerda la alegría y la frescura de la juventud, la inocencia e ilusiones que él nunca pudo desarrollar.

En Danyka (2020), el personaje principal, un escritor interpretado por Demián Bichir, tiene una revelación similar (aunque menos dramática) cuando en un viaje se encuentra con una jovencita.

Michael Rowe dirige esta película, que vale mucho más por lo que no te cuenta. Su valor recae en lo que sugiere, en lo que puedes imaginar.

En un paseo de vacaciones, Armando viajará también a su interior para visitar lo mejor de sí mismo reflejado en Danyka, la compañera de la hija de un amigo con quien disfruta un día de playa. La cinta transcurre en un solo día y nos presenta el encuentro entre la experiencia de un hombre formado y el deseo, el fuego, la energía y la actitud de una joven que empieza la vida.

La película pudo ser un cliché sobre un romance entre una joven y un tipo mayor, pero se atreve y va más allá para hablarnos del paso del tiempo y lo que trae consigo. Las dudas que generan las elecciones que hacemos en la vida y sus resultados.

Somos el conjunto de elecciones que tomamos. Armando cuestionará la vida que ha llevado, sus decisiones y el destino que debe seguir en este momento de la vida cuando se siente desconectado.

Todo lo que ocurre con el personaje se sugiere y lo percibimos gracias a la interpretación de Demián Bichir, quien con un gesto es capaz de mostrar sus estados de ánimo.

Danyka no es tanto el objeto del deseo físico o la tentación sexual del protagonista, la muchacha funciona en el relato para mostrarle cualidades que quizás perdió o había olvidado. Cuando somos muy jóvenes tenemos dudas, pero también ímpetu y ganas. Ambas emociones pueden ser derribadas por el paso del tiempo y las malas experiencias. Las frustraciones, decepciones y otros obstáculos que nos pone la vida misma. No todos tienen el carácter que hace falta para no sucumbir.

La película se pasa rápido, los diálogos ágiles y la tensión entre los protagonistas le regalan agilidad al relato. Con pocos personajes y una fotografía limpia, Danyka es una cinta compleja, pero no aburrida. Una película sobre estados de ánimo y el valor de hacer cambios en el momento oportuno.

 

Luisa Ugueto Liendo

Instagram: @luisauguetoliendo

Sweet Bobby: la pesadilla de una identidad falsa

 

¿Te imaginas pasar más de nueve años en un vínculo con alguien que nunca has visto? En el documental Sweet Bobby: la pesadilla de una identidad falsa se cuenta otra historia de catfishing, una práctica que consiste en la creación de una identidad fraudulenta para engañar a alguien, de modo de entablar una relación digital que termine generando algún beneficio económico o emocional para una de las partes.

La reflexión que produce esta historia real va más allá del engaño del que fue objeto Kirat Assi, una exitosa publicista británica. También expone (y sugiere) las razones por las que una persona se queda durante casi una década en un vínculo que solo existe en el mundo digital.

En el audiovisual, una mujer joven que deseaba encontrar el amor y formar una familia se decide a entablar un vínculo con alguien que no conoce, que nunca ha visto, más que por fotos en su perfil de Facebook.

Kirat Assi interactúa todo el tiempo, incluso en las situaciones más absurdas, con quien será en primer lugar su amigo, luego su novio y finalmente su prometido, un hombre joven y profesional que en apariencia era el mejor prospecto para tener un matrimonio exitoso.

En la mayoría de los documentales donde se habla de catfishing, se toma en cuenta la perspectiva de la víctima, librándola de toda responsabilidad. No obstante, tal y como se narran los sucesos en este audiovisual, es difícil pensar que la protagonista es simplemente una espectadora de la mala fe de quien decidió engañarla. Ella parece muy responsable de sus acciones y omisiones en una historia que desde el inicio dio señales de que no era para nada honesta o inocente.

Kirat Assi se involucra en dinámicas poco saludables de celos, control y mentiras que de entrada son muy obvias. ¿Por qué alguien querría creer y confiar en unos niveles que rozan la estupidez?

Siempre se habla muy mal de quien engaña, ya que, evidentemente, es culpable, pero ¿qué hay de quien se deja engañar? ¿Por qué permanece en situaciones absurdas?

A veces las necesidades afectivas de las personas las ciegan y las hacen ver circunstancias y sentimientos que no existen. Además, las llevan a aceptar comportamientos tóxicos solamente por el deseo de vivir una relación idealizada.

Sin ánimos de juzgar su comportamiento, el audiovisual, incluso sin decirlo abiertamente, nos permite reflexionar sobre los resultados de actuar desde la desesperación, sobre todo en algunos ámbitos de la vida.

En esta época es muy fácil dejarse confundir y creer que la vida en internet es tan verídica como la realidad. Socialmente, se ha normalizado vivir en el teléfono y los dispositivos electrónicos; las interacciones reales son, en algunos casos, mucho menores que las virtuales. Este contexto es parte del conflicto que vive la protagonista y que permitió que se sumergiera en un engaño (por parte del otro y de sí misma) por más de una década.

En la sociedad occidental, la presión por establecer vínculos románticos que tarde o temprano terminen en matrimonio lleva a muchos, sobre todo a mujeres —algunos casos han sido expuestos en otros documentales como El estafador de Tinder (Netflix, 2022)—, a cometer errores que pueden poner en riesgo su integridad moral y física.

Este audiovisual sugiere, sin querer, que quizás sería necesario evaluar, más que a los estafadores, los motivos de quienes han sido engañados para seguir en un juego que muchas veces es evidentemente falso y podía preverse que no terminaría bien.

¿Cuánta necesidad de amor o atención puede tener una persona para estar dispuesta a aceptar tratos abusivos y peticiones injustas solo para mantener un vínculo o la ilusión de uno?

Sweet Bobby es otra historia que prueba que no importa la situación económica o el grado de instrucción cuando te dejas llevar por tus deseos y emociones, sobre todo cuando hablamos del ámbito sentimental.

Además, refleja que los seres humanos, muchas más veces de las que queremos aceptar, actuamos desde el deseo, sin tomar en cuenta los hechos, por más que estén frente a nuestros ojos.

 

Luisa Ugueto Liendo

Instagram: @luisauguetoliendo

El diablo a todas horas (Netflix)

 


La religión ha sido utilizada para amparar las peores acciones, para excusarse, para esconder el mal y disfrazarlo. Seguramente, has conocido personas que han llevado una vida licenciosa, pero luego de un tiempo, arrepentidos, viven con Dios en la boca. Gente que sostiene la Biblia intentando expiar sus culpas. De eso está lleno El diablo a todas horas (2020), la película de Antonio Campos que cuenta en sus roles protagónicos con Robert Pattinson y Tom Holland.

El largometraje es, desde la primera escena y hasta el final (dura más de dos horas), incómodo. Es sórdido y cruel en unos niveles que en un principio no puedes entender e incluso será difícil que le veas sentido. A partir de la primera hora comienzas a comprender que la película intenta contar una historia (o varias) sobre emociones cotidianas.

Estos personajes que viven existencias límite no son tan distintos de ti o de mí. Son personas que arrastran un pasado turbio e intentan borrarlo modificando sus conductas, pero en ocasiones solamente consiguen lo contrario.

La cinta cuenta la vida en apariencia tranquila de una familia en Estados Unidos que no logra dejar el pasado atrás. En medio de todo está la religión, la fe, ese elemento tan importante en la vida de la mayoría y que muchas veces en lugar de encender una luz envuelve todo en tinieblas.

Una fe mal entendida en un mundo donde la ira y la violencia son el pan de cada día puede ser un problema.

La cinta no es fácil de digerir; sin embargo, si tienes un poco de paciencia lograrás entrar en el universo sórdido de sus protagonistas. Un mundo donde no querrás quedarte a vivir por mucho tiempo.

Aquello que has vivido modifica tu forma de ser y de pensar, también el modo en que te vas comportando, si eres incapaz de racionalizar lo que te ha sucedido terminarás siendo víctima de tus malas experiencias. Esto se dice sin palabras en este relato sobre temas polémicos que aunque forman parte de la vida diaria frecuentemente son ignorados.

El fanatismo religioso, la imposibilidad de abandonar el pasado, la forma en que este construye tu destino (si se lo permites) son elementos que están presentes en esta ficción que finalmente consigue atraparte.

Como un cóctel de historias que recuerdan en mucho a las que escribió Raymond Carver, padre de la corriente literaria denominada Realismo sucio, la película plantea bien el desequilibrio de sus personajes, sus carencias y dolencias psicológicas y espirituales.

Al igual que en las novelas de Carver, la realidad en El diablo a todas horas se expone con detalles y gestos significativos de los personajes que hacen vida en áreas rurales de Estados Unidos. Gente con características particulares que muestran lo más torcido de la naturaleza humana.

La cinta está basada en la novela homónima de Donald Ray Pollock publicada en 2011.

 

Luisa Ugueto Liendo

@luisauguetoliendo

miércoles, 22 de octubre de 2025

Diane Keaton y Al Pacino

 


Diane Keaton murió hace unos días, ella representa un capítulo importante del cine clásico de Hollywood, no solo por sus películas y colaboraciones con Woody Allen, en clásicos como El Padrino o más recientemente en las cintas de Nancy Meyers y otras comedias, también por su estilo e historia personal que han tenido gran influencia en el mundo de la moda y la cultura pop, sobre todo al romper con estereotipos físicos de la imagen femenina.

El cine contiene historias que van más allá de las que podemos disfrutar en la pantalla. Cuando son sórdidas o desventuradas, prefiero obviarlas, hacer como si nunca pasaron. Sin embargo, cuando han sido notables y gratas, es preciso recordarlas porque añaden perspectiva y contexto a las ficciones que se relacionan con ellas.

Precisamente, esto pasa con el romance que protagonizaron Al Pacino y Diane Keaton, una historia de amor relacionada con la colaboración más importante que hicieron juntos en el cine.

Los actores se conocieron a principios de los años 70 cuando trabajaron juntos en El padrino (1972) de Francis Ford Coppola, en aquel entonces ambos estaban comenzando sus carreras y no podían imaginar el éxito de esa película ni mucho menos el impacto que cada uno tendría en la vida del otro.

En general, sucede de ese modo, conocemos a alguien como consecuencia de una circunstancia más de nuestra vida sin saber el peso que puede tener ese encuentro en el futuro. En este caso, el vínculo fue importante para ambos.

Así lo refirieron años después en múltiples entrevistas. Se gustaron desde el primer encuentro, a ella le llamó la atención de Pacino su capacidad para expresarse, su pasión por la actuación, su deseo por conectarse verdaderamente con los personajes que interpretaba; él amó de ella, por su seguridad, amabilidad y frescura, además de su talento y belleza.

A pesar de que la conexión fue inmediata comenzaron a salir años después durante la filmación de El padrino II en 1974. En esa película, la relación de sus personajes, Michael y Kay, se consolida y al mismo tiempo toma un camino que terminaría separándolos.

En el mundo real, pasaron por lo menos 15 años juntos, pero lejos de la formalidad que la sociedad demanda, no siempre el amor termina en boda. Para algunos, el matrimonio está más relacionado con la firma de un contrato que con la realización de la felicidad. Sin embargo, Diane Keaton, que nunca se casó, quiso hacerlo con Pacino, a quien le pidió matrimonio, propuesta que él rechazó.

En los años 90 y luego de la filmación de la última película de El padrino ambos decidieron dar por terminado el romance. No volvieron a trabajar juntos.

En 2017, durante el homenaje que el American Film Institute le hizo a Diane Keaton, Pacino tuvo la oportunidad de decirle unas palabras. Recordó cuando se conocieron, dijo que la sentía cercana de toda la vida, la llamó artista y cerró con “te amo para siempre”. Ambos se veían felices y emocionados. Ese momento fue un regalo para el público y un homenaje a la historia que compartieron dentro y fuera de la pantalla.

 

Luisa Ugueto Liendo

Una batalla tras otra (2025)

 


El cine es un reflejo de la realidad. En la película de Paul Thomas Anderson que actualmente está en cartelera, la sociedad norteamericana tiene un espejo que expone no solo el presente, también lo que podría ser su futuro. La violencia, los prejuicios contra los inmigrantes, el totalitarismo, la intolerancia en una sociedad que asfixia al ciudadano son algunos de los temas que en forma de sátira se exponen en esta cinta de más de dos horas que ni se sienten.

Las películas que combinan altas dosis de entretenimiento y argumentos inteligentes y que sirven para reflexionar sobre la realidad fácilmente pueden ser calificadas como obras de arte. Esto sucede con Una batalla tras otra, un largometraje que no tiene mucho que ver con la filmografía de su director (Boogie Nights 1997, Magnolia 1999, Embriagado de amor 2002, Phantom Thread 2017) porque tiene una gran carga de realidad social y política, pero mantiene toda la consistencia y emocionalidad que generó en el resto de su filmografía.

El largometraje, que cuenta con un elenco de actores notables encabezado por Leonardo DiCaprio, Sean Penn, Benicio del Toro, Teyana Taylor, Tony Goldwyn, entre otros, usa elementos cinematográficos valiosos para crear una buena película. Las secuencias, diálogos y escenas de acción tienen el poder de inmiscuir al público enteramente en la historia de una pareja poco convencional.

La libertad, o más bien su búsqueda, es uno de los motivos de los protagonistas para comportarse del modo en que lo hacen. Sin embargo, Paul Thomas Anderson es objetivo y no los justifica, presenta sus acciones como lo que son: elecciones personales que tendrán consecuencias.

En Una batalla tras otra, los personajes se contradicen en sus necesidades y aspiraciones, lo que los lleva a vivir circunstancias límite que son, finalmente, el foco de la película, donde todo lo que pasa tiene una razón. Esto tiene mucho sentido si sabemos que Paul Thomas Anderson ha dicho en varias entrevistas que se pasó por lo menos 20 años escribiendo el guión. Aunque también advirtió que dio lugar a la improvisación, en conjunto con los actores, que aportaron su perspectiva a la hora de filmar, enriqueciendo su visión de la historia.

Uno de los grandes aciertos de la realización de la película son las escenas de acción. Literalmente, se siente vértigo al ver algunas persecuciones en una carretera que parece infinita. En la cinta, el nivel de la realización es tan alto como profundo es su argumento.

Una de las más destacadas interpretaciones en el largometraje está a cargo de Sean Penn, uno de los mejores actores del mundo, capaz de dar todo lo que su personaje necesita para convencernos. Nunca se repite, al igual que DiCaprio o del Toro, cuyas actuaciones son intensas, siempre concentrados en comunicarnos las emociones de sus personajes. Nada más por verlos actuar, vale mucho la pena este largometraje convulso sobre un mundo que lo es mucho más.

Vivimos una época donde la intolerancia, la xenofobia y el odio gratuito dan pie a guerras absurdas, miseria y muerte. Este largometraje es una oportunidad para reflexionar sobre lo ridículo que puede llegar a ser el rencor como argumento, y es que para oponerse a las ideas ajenas es necesario desarrollar la inteligencia, un bien escaso incluso en los países del llamado primer mundo.

Finalmente, es probable que el gran acierto de Una batalla tras otra sea su capacidad de enganchar y no aburrir, aunque habla de temas políticos y sociales. En el cine, quien predica no entretiene. En la cinta, el director expone su mensaje a través de las emociones y una película que emociona vende sin esfuerzos.

 

Luisa Ugueto Liendo

Entre sombras (VIX)

 


Muchos se quejan del tributo que se les rinde a los narcotraficantes en las series de televisión, pero poco se habla de las ficciones donde se reivindica a los cuerpos policiales.

En América Latina, la figura de la autoridad ligada a los entes de seguridad no tiene buena prensa; de les acusa de corruptos. ¿Será por eso que son pocas las ficciones que se encargan de contar la historia desde su perspectiva. En Entre sombras, los policías son los protagonistas, los verdaderos héroes, que harán lo imposible porque triunfe la verdad y la justicia.

En un mundo como el de hoy, esto último puede parecer una utopía, y quizás lo es en algunos casos, pero precisamente para eso existen las ficciones, para mostrarnos las posibilidades de un mundo mejor.

La serie, protagonizada por Flora Martínez, Rodrigo Candamil, Margarita Muñoz, Brian Moreno y Patrick Delmas, entre otros actores talentosos, cuenta muchas historias donde el compromiso de las autoridades será esencial para resolver casos policiales tortuosos.

La trama combina una historia de amor central (o, más bien, varias) de parejas que se separan y se encuentran con casos policiales de la vida real.

Estas dos realidades, la de la vida personal de los protagonistas y las circunstancias del entorno, nos empujan a situaciones que no solo despiertan el interés por más de cincuenta capítulos; también te permiten reflexionar sobre tu propia historia.

A pesar de ser un relato policial de crímenes y la búsqueda permanente de su resolución, el romance tiene un lugar muy importante en la trama. Para Julia (Flora Martínez), encontrarse con su amor del pasado, Iván (Rodrigo Candamil), será más difícil que resolver cualquiera de los casos con los que debe enfrentarse día a día, sobre todo cuando tiene que compartirlo con su nueva compañera, Magdalena (Margarita Muñoz), que no tiene ni idea del vínculo que los ha unido en años anteriores.

En la serie surge una reflexión directa sobre el peso del pasado, sobre todo en los vínculos amorosos. Dicen que todos volvemos a los lugares donde fuimos felices, ¿será verdad?

En Entre sombras, el amor es demoledor y el odio es intenso. Los personajes tienen muy marcadas sus actitudes y formas de ser. Los actores nos hacen vivir experiencias complejas, pero, sobre todo, realistas, porque esto es de lo mejor de esta ficción: cuando la ves, sientes que todo está ocurriendo en realidad y te involucras.

Nada está claro al inicio de la serie y se agradece: no puedes predecir lo que sucederá ni en qué terminarán convirtiéndose los personajes. Todos comienzan de un modo y terminan mostrando diferentes facetas. La evolución de cada uno está muy bien representada por quienes los interpretan. Otro de los atributos de esta serie es un elenco donde nadie desentona.

Sorpresiva e interesante son dos calificativos que le quedan muy bien a esta ficción realizada por Caracol Televisión y que se inspira en casos de crímenes reales acontecidos en Colombia, donde, al igual que en toda América Latina, la seguridad es un privilegio del que no todos pueden disfrutar.

 

Luisa Ugueto Liendo

"El test"(Vix)

 


¿Qué preferirías: un millón de euros en diez años o 100 mil de inmediato? Según tu respuesta, podrás entender mejor qué clase de persona eres, al menos eso es lo que se dice en la película dirigida por Dani de la Orden y escrita por Jordi Vallejo, quien adaptó su obra de teatro para llevarla al cine.

En El test, disponible en Vix, un grupo de amigos debate sobre la importancia del dinero en la vida en general y en la vida cotidiana en particular. Aunque más que hablar de plata, de billete, de money, lo hace de bienestar, de placer, de felicidad, porque el dinero nunca es el fin último, es el medio con el que creemos podremos construir existencias plenas y felices. ¿De verdad, es todo lo que se requiere para ser feliz?

El planteamiento propone muchas preguntas que permiten reflexionar sobre los valores individuales y a qué se le concede más importancia.

La cinta reflexiona sobre el poder que le otorgamos al dinero para cambiar nuestro estado de ánimo a través de una historia cargada de humor y giros inesperados.

Un poco en el estilo de Perfectos desconocidos (2017), de Alex de la Iglesia, en esta película, que narra una cena entre dos parejas, las mentiras son el pararrayos para intentar contener la tormenta que caerá encima de los personajes, quienes, aunque se mojan (porque cuando llueve todos se mojan), intentarán no sufrir daños.

El perfil psicológico de los protagonistas se mostrará paulatinamente, por lo que no sabremos a ciencia cierta de qué van hasta el final, lo que aumenta la tensión y la emoción en esta historia sobre los principios y el dinero. ¿Se pueden tener ambos?

En la cinta, protagonizada por Miren Ibarguren, Carlos Santos, Alberto San Juan y Blanca Suárez, el dinero puede ser la herramienta que necesitamos para medir el valor que le otorgamos (y nos otorgan) a las personas de las que nos rodeamos a medida que la vida avanza.

La película logra exponer en sus casi dos horas planteamientos interesantes a través de situaciones triviales y, sobre todo, nos invita a descubrir nuestras opiniones personales sobre lo que ocurre. Esto último es muy importante porque nos obliga a interactuar con la historia al ponernos en el lugar de los personajes, que, aunque a ratos podrían parecer incongruentes, terminan exponiendo en su total magnitud su verdadera personalidad.

Por lo general, es muy fácil mantener nuestra mejor versión cuando no acontecen situaciones que nos ponen contra la pared; solo descubrimos de qué somos capaces cuando se presenta la ocasión que nos pone a prueba. Esto sucederá con los protagonistas de esta comedia que, aunque hace reír, puede tener un efecto agridulce.

 

Luisa Ugueto Liendo

Nunca nos dejes Robert

 


Existe un estigma sobre la gente guapa. No sé la razón, pero la belleza genera mucha desconfianza, quizás el mundo no puede creer que alguien tenga la suerte de ser atractivo y al mismo tiempo talentoso e inteligente.

Robert Redford siempre fue considerado guapo, pero además pronto demostró su talento para actuar y su inteligencia para dirigir y hacer crecer la industria del cine.

Su atractivo nunca fue superficial, siempre estuvo al nivel de su talento y disposición para llevar su desarrollo artístico a otro nivel.

En los años ochenta, cuando fundó el Festival de Cine de Sundance como tribuna del cine independiente, ya era un clásico, un ícono de la industria.

En los años 60 y 70 fue considerado, además de un símbolo sexual, uno de los mejores actores de su generación. Con el tiempo se convertiría en un director y productor solvente.

Nació en 1936 en Santa Mónica y para los años 50 se inscribió en un instituto de arte, pronto viajó a Europa para enfocarse en su vocación por la pintura. Al regresar, cambió de planes y decidió comenzar a estudiar actuación.

En su juventud, y debido a la muerte de su madre, comenzó a involucrarse con el alcohol, lo que le generó una adicción que le causó múltiples inconvenientes. Sin embargo, logró vencerla y salir adelante para enfocarse en lo que vendría siendo la gran vocación de su vida: la actuación.

En los años 60 realizó algunos roles en televisión y en el teatro, específicamente en Broadway, donde hizo, por ejemplo junto a Jane Fonda, Descalzos en el parque, obra que también llevó al cine en esa década.

Pronto siguieron otras películas, Dos Hombres y un destino (1969), El golpe (1973) compartiendo créditos con Paul Newman. El talento y atractivo de ambos fueron determinantes para su éxito en la gran pantalla.

En 1973, protagonizó junto a Barbra Streisand The way we were, dirigida por Sydney Pollack. Durante un tiempo se dijo que habían tenido un romance, debido a la química de la pareja en pantalla. El largometraje se presentó como la oportunidad de ver juntos a dos superestrellas, esa estrategia tuvo muy buenos resultados. La película fue muy bien recibida por la audiencia y por la crítica.

Su versatilidad como actor la demostró al protagonizar cintas como (1974) de Jack Clayton, Carnaval de las águilas (1975), Los tres días del cóndor (1975), Todos los hombres del presidente (1976), etc.

En los años 80, ganó un Oscar como mejor director por su película Gente corriente.

Como actor, esta es la década de El mejor (1984) y Memorias de áfrica (1985) de Sydney Pollack, entre otras cintas.

En los 90, actuó en Una propuesta indecente (1994) y dirigió El río de la vida (1992), Quiz show (1994) y El hombre que susurraba a los caballos (1998).

Robert Refofd actuó y trabajó en la industria durante estos últimos años. Al cumplir 82, dijo lo siguiente sobre su carrera: "Soy actor desde los 21. Aun así, me llevó un tiempo aceptar que mi amor por la pintura se convertiría en mi hobby mientras la interpretación pasaba a primer plano. Desde entonces, me he concentrado en ser actor. En ser el mejor actor que pude. Me lo he pasado bien y no necesariamente por mi físico. De niño tenía los dientes muy grandes, el pelo demasiado rojizo y muy salvaje y la cara llena de pecas. Lo del físico llegó mucho más tarde y me sorprendió. No estaba preparado para ello".

Al parecer el mundo sí estaba preparado para celebrar su belleza y talento.

 

Luisa Ugueto Liendo

Instintos (Vix, 2025)

 


La nueva película, protagonizada por Kate del Castillo y Bruno Bichir y dirigida por Sebastián Borensztein, tiene todos los elementos para ser, además de entretenida, una producción que genera interés y, de alguna forma, te educa sobre la necesidad de ser perspicaz en circunstancias límites.

Nos da miedo reconocerlo, pero cuando la vida está en riesgo o tememos perder lo que nos importa, podemos comportarnos de una forma que incluso puede sorprendernos a nosotros mismos. Como en Relatos Salvajes (2014) de Damián Szifron, en este thriller los personajes definirán su personalidad en las circunstancias más inesperadas y violentas.

Un instinto es un impulso, te lleva a actuar sin pensar, sin planificación, evidentemente no se puede controlar porque muchas veces no los conoces hasta que te topas con ellos. Los seres humanos han intentado dominarlos a través de toda la estructura de la sociedad y, sin embargo, la historia de la humanidad es el reflejo de que eso no es posible. A pesar de la civilización, somos el resultado de nuestros instintos, para bien o para mal.

Este largometraje intenta explorar la condición humana de cuatro personajes en una circunstancia límite. A pesar de no ser una película densa, si te lleva a descubrir (o tal vez redescubrir) lo que puede pasar cuando simplemente las personas se dejan ir, olvidándose de las consecuencias o los límites.

Cuando ves una película y crees saber hacia dónde va, pero cambia el panorama, la experiencia mejora inmediatamente. En Instintos, lo que empieza siendo un relato violento y de sobrevivencia pronto se convierte en una historia que sugiere mucho más de lo que esperas. Casi a la mitad de la película comienzas a entender que no has perdido el tiempo y que sí puedes estar cerca de un relato interesante.

El largometraje tiene varios cambios que marcarán giros importantes en la historia sobre una pareja que se refugia en su casa a las afueras de la ciudad mientras esperan la llegada de un bebé.

Las películas que transcurren en escenarios limitados, con pocos personajes, requieren un argumento complejo y actuaciones convincentes que puedan sostener el interés del público. Eso, precisamente, es lo que sucede en este largometraje que abarca poco y aprieta mucho.

¿Cuánto conoces a la gente que te rodea? ¿Cuánto sabes del amor de tu vida? Es muy difícil conocer a las personas, muchas veces interactuamos durante años y no tenemos una idea clara de quiénes son; eso da miedo. Con ese temor juegan los realizadores de esta historia sobre secretos, personalidades múltiples y la crueldad de la verdad detrás de las mentiras.

Luisa Ugueto Liendo

lunes, 1 de septiembre de 2025

No ver nada

 


Hay gente que no ve películas, que pasa semanas, meses e incluso años sin ver literalmente nada, ni telenovelas, ni series, ni documentales. Nada.

Cuando era más joven, me era difícil creer que existieran personas inmunes a la necesidad de perderse en las historias de la pantalla, grande o pequeña. Con el paso del tiempo, he descubierto que sí, que, en efecto, hay gente que no ve nada.

No se dan cuenta de lo mucho que pierden al vivir existencias solamente ancladas a su realidad.

Las razones por las que algunas personas no ven películas o no les interesa mucho el cine o la televisión, según mi experiencia con conocidos, familiares y amigos, son varias.

En primer lugar, esa idea del cine como un simple entretenimiento. Algunos creen que ver ficciones es perder el tiempo; lo consideran un hábito para jóvenes y crédulos amantes de la fantasía.

En segundo lugar, la falta de tiempo. En una sociedad donde la vida funciona en modo de supervivencia, es verdad que a mucha gente se le dificulta ver películas o series porque no les sobra el tiempo. Muchos viven para trabajar y no trabajan para vivir. Sin embargo, paradójicamente, a veces, quienes no tienen tiempo para ver una ficción dos horas, sí pasan cuatro en redes sociales o subiendo estados de WhatsApp.

No los juzgo, pero no entiendo a los que no ven nada.

No comprendo cómo se puede vivir una existencia donde el único foco de tu vida sea tu historia personal, donde no tienes la oportunidad de conocer ni aprender de otras realidades que mucho, poco o nada tienen que ver contigo.

El cine es un medio para entretenerse, pero también para aprender de situaciones, personas y hechos que en la vida real no llegamos a conocer. Dijo el director ruso Andréi Tarkovski que el cine "es una realidad emocional", y es verdad: las películas suceden en el plano de las emociones y te permiten alimentar la imaginación y la inteligencia al proponerte ideas.

Ver ficciones es tan necesario como leerlas: descubre nuevos mundos. De paso, te distraes del tuyo, te relajas de las presiones de la vida cotidiana y eludes por momentos los problemas que todos tenemos.

Además, las historias ajenas, incluidas aquellas que se plantean en documentales o biografías, nos permiten entender la vida desde un lugar distinto al nuestro. Esto último es muy importante, sobre todo si no posees el presupuesto adecuado para viajar. El cine nos educa sobre nuevas culturas, modos de ser, personas diferentes, etc. No ver más allá de nuestras narices y de nuestro entorno resulta pernicioso, reduce tu visión y limita tu perspectiva.

El cine en particular y las ficciones en general te conectan con el mundo. No les des la espalda. La vida se trata de abrir puertas, no de cerrarlas.

 

Luisa Ugueto Liendo

Instagram: @luisauguetoliendo

La idea de ti (2024) Amor sin tiempo

 


El amor no tiene edad. Te enamoras de las personas, no de sus años. Amar a alguien mayor o menor no debería ser un problema, pero no vivimos en Disney, en el mundo real la sociedad ataca y ve con prejuicio toda manifestación honesta de cariño no convencional, incluso muchas veces las personas que viven este tipo de vínculo se censuran por miedo al qué dirán.

Para la sociedad, el amor romántico y de pareja tiene unas características y debe presentarse en determinadas circunstancias, todo lo que esté lejos de eso siempre será cuestionable. Sin embargo, el verdadero amor es de valientes, no pasa tan frecuentemente que te encuentres con alguien que mueva tu mundo, si eres inteligente no lo dejas ir.

La trama de La idea de ti (Amazon Prime, 2024), una película luminosa y agradable, nos comunica esa idea; sin embargo, no deja de ser por momentos repetitiva, tampoco brinda una nueva perspectiva sobre un lugar común muy de moda en los últimos tiempos: los amores entre mujeres de más de cuarenta y muchachos de veinte y tantos.

Visto de ese modo, este largometraje podría parecer insignificante, pero el cine es mucho más que las historias que cuenta y es posible relatar un cuento que ya todos conocen y generar emoción. Eso es lo que ocurre con este largometraje, la edad de los protagonistas no es relevante a la hora de disfrutarlo, la cinta resulta fascinante debido a su puesta en escena, incluidas las actuaciones, que no tienen desperdicio. Los detalles ingenuos, graciosos y lindos de la historia nos brindan esa dosis de romanticismo siempre tan necesaria en la vida cotidiana. Es un largometraje que te hace soñar, que te emociona e incluso puede revivir el deseo de cualquier incrédulo (en materia amorosa) de amar y ser correspondido.

En décadas anteriores el cine reflejaba los romances de hombres con mujeres más jóvenes con bastante más naturalidad. Con las mujeres la historia es diferente, hay más prejuicios que vencer y mayor sorpresa en la audiencia que no está acostumbrada a esta clase de historias. No obstante, esta cinta nos permite descubrir un vínculo romántico verosímil, precisamente porque se representa con todos los prejuicios (o casi todos) que podemos evidenciar en la vida real.

El género de las comedias románticas de Hollywood hace años que no vive su mejor momento. En los últimos tiempos ha generado películas aburridas, llenas de clichés y personajes planos. El romance en Hollywood ha perdido la magia, precisamente por eso, La idea de ti sorprende, nos brinda toda la emoción y la ilusión que se supone este tipo de producciones deben otorgar.

La película, protagonizada por Anne Hathaway y Nicholas Galitzine, está en la línea de cintas como El espejo tiene dos caras (1996), Antes del amanecer (1995) e incluso considero que es mejor que otras protagonizadas por la misma Hathaway como One day (2011).

Una historia de amor debe ser eso: romántica, y si terminas de ver una película de este género y quedas con unas ganas locas de estar enamorado, te hace recordar alguna relación del pasado o te genera el deseo de querer vivir a plenitud un romance personal, entonces ha cumplido su cometido.

 

Luisa Ugueto Liendo

Instagram: @luisauguetoliendo

A primera vista en Amazon Prime

 


Para estar ciego no necesariamente debes haber perdido el sentido de la vista. Hay mucha gente que puede ver, pero se pierden en un alto porcentaje de lo que sucede ante sus ojos. El mundo está lleno de ciegos videntes.

En A primera vista (1999), con Val Kilmer y Mira Sorvino, una historia de amor aparentemente convencional al estilo Hollywood, se cuenta un hecho real sobre lo complejo que es vivir con discapacidad visual y, al mismo tiempo, lo difícil que puede llegar a ser, para quienes no la tienen, entenderla.

La película, basada en un relato de Oliver Sacks, neurólogo y escritor británico, cuenta con detalle un período en la vida de un hombre invidente que de pronto recupera la vista y cómo ese suceso lo transforma, dándole una nueva perspectiva.

La trama tiene varios giros que nos permiten confrontar algunas ideas que parecen obvias, pero que no lo son porque el proceso de la visión o cómo percibimos lo que vemos involucra varios pasos complejos en los que no pensamos quienes tenemos la suerte de ver sin mayores complicaciones.

Con algunos lugares comunes sobre el amor y las relaciones, la historia nos presenta a Amy (Mira Sorvino), una profesional creativa que está siempre muy ocupada, tanto que no tiene tiempo para detenerse a mirar su vida. Amy conoce a Virgil (Val Kilmer), un hombre ciego que ha logrado desarrollar otros sentidos para comunicarse y entender el mundo. Virgil, a diferencia de ella, puede ver su entorno porque se toma el trabajo de experimentarlo a plenitud. No vive deprisa.

El largometraje nos muestra la importancia de la paciencia en cualquier proceso que requiere adaptación para asumir nuevas realidades y cómo el pasado de una persona puede tener incidencia directa en su forma de relacionarse con el mundo. La película, a diferencia de tantas que se han filmado en los últimos años para las plataformas de streaming (que suelen tocar muchos temas superficialmente), desarrolla la relación de los personajes y nos hace partícipes de su realidad; además, sin ser un ensayo científico, nos explica el proceso de la vista y la problemática que surge por su pérdida y posterior recuperación. Llegas a involucrarte en el relato, a empatizar con los personajes y, aunque la cinta dura dos horas, jamás pierde interés.

Asimismo, el largometraje no deja de ser una historia de amor que nos permite conectar con esa sensación pura que experimentamos cuando nos enamoramos, sobre todo al principio, cuando estás descubriendo el mundo de la otra persona y sientes el deseo de ser parte de él.

At first sight es también una oportunidad para volver a ver al actor recientemente fallecido, Val Kilmer, desarrollando toda su capacidad histriónica y en pleno ejercicio de su belleza inconmensurable.

 

Luisa Ugueto Liendo

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La primera vez, temporada 3

 


La tercera temporada de La primera vez (Netflix, 2025) solamente podrá ser apreciada por aquellos que desean, además de entretenerse, tener un diálogo con un relato que está lleno de referencias históricas y culturales. Quienes no estén interesados en pensar y prefieren ver videos de treinta segundos en TikTok, o no tienen (ni quieren tener) un amplio nivel cultural, no deben perder su tiempo con esta ficción que es un ejemplo de que es posible hacer historias originales (lejos de los lugares comunes y de las fórmulas convencionales) si las plataformas de streaming se lo proponen.

Si la primera y la segunda temporada de la serie no tienen desperdicio, esta tercera amplía la visión de los personajes y las circunstancias en las que se desarrollan.

La serie, que se supone cuenta la vida de un grupo de adolescentes que están dejando de serlo, termina también relatando períodos históricos a través de sus anécdotas. La vida de Camilo y sus amigos no es solo eso, es la representación de un modo de ser y de pensar, los protagonistas cuestionan la realidad y precisamente ese cuestionamiento los lleva a descubrir nuevas perspectivas. En este aspecto el público es el gran beneficiado debido a las ideas que aporta la serie en cada episodio.

La ficción es un ensayo audiovisual de filosofía y literatura, además analiza directa e indirectamente temas capitales que no solo se presentan al principio de la vida, como les sucede a los personajes. El amor, la muerte, las separaciones, el peso de las elecciones, son algunos asuntos en los que se detiene esta ficción que equilibra muy bien la diversión y el conocimiento, lo superficial y lo denso.

Cada personaje tiene un lugar especial, si bien es cierto que algunos son centrales, todos tienen preponderancia, no se puede contar la historia de uno sin pensar en el otro. Esto viene a enriquecer la historia, que es equilibrada, no sentirás la necesidad de avanzar en ningún capítulo, todos generan igual interés. No pasa de este modo siempre, sobre todo en las historias que se cuentan por episodios muchas veces algunos capítulos pueden ser aburridos. En esta ficción colombiana eso no ocurre, precisamente por su estructura, que apoya cada episodio en una obra literaria.

La primera vez habla de cambios, de sueños que se cumplen, del valor de la amistad y, sobre todo, de lo importante que es aprender a conocerse a uno mismo cuando la vida comienza. Nadie nos prepara para vivir, no hay un manual de uso de la convivencia y mucho menos para la toma de decisiones. En la serie los personajes comprenden que tienen que escribirlo cada día con sus propias palabras, esa es la única forma de tener una experiencia auténtica.

Esta serie es una oportunidad para pensar, reflexionar sobre los cambios que ha sufrido el mundo y disfrutar de personajes frescos cuyo mayor mérito es la ilusión que tienen por la vida, que, como escribió el novelista español Javier Marías, siempre va en ascenso.

 

Luisa Ugueto Liendo

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Separar el arte del artista

 


Somos seres humanos imperfectos. Nadie puede tirar la primera piedra, juzgar resulta un ejercicio suicida, al señalar los defectos ajenos es muy probable que estemos nombrando los nuestros. Ningún mortal está exento de cometer errores leves o graves.

Partiendo de esta idea es por lo menos curioso observar cómo en redes sociales una mayoría cuestiona la vida privada de algunos artistas de diferentes áreas del entretenimiento, simplemente porque se ven envueltos en circunstancias comprometedoras o en polémicas desafortunadas.

La masa digital llena sus perfiles de ofensas e insultos, cuestionando hechos de los que conocen poco o nada, porque, aunque creamos lo contrario, no conocemos a esas personas que por su trabajo se nos hacen tan cercanos. El arte y el artista son dos elementos distintos, aunque se crea que no. Sin embargo, cuando se juzga al artista existe la tendencia de hacer algo similar con su obra.

Acaba de pasar muy recientemente con la actriz venezolana Daniela Alvarado. Si tienes internet sabrás que la polémica que envuelve al actor Jonathan Montenegro y a la madre de su hija, la también actriz Patricia Schwarzgruber, salpicó a la que ha sido durante los últimos veinte años la mejor actriz de su generación.

Más allá del caso particular, ese fenómeno de insultar a los artistas por razones relacionadas con su vida personal o sus opiniones, me parece, además de destructivo y de mal gusto, una muestra de poca inteligencia.

No existe relación entre las opiniones, la vida, la forma de ser de un actor o un artista y su trabajo. Una actriz puede ser una tarada en el mundo real y en el escenario una estrella. Un escritor podría ser un pesado, un sinvergüenza, un pícaro y también el creador de una obra prodigiosa.

Ser artista, en cualquier área, no te regala inmunidad ni te convierte en un sabio. No entiendo las razones de la mayoría para pensar lo contrario. ¿Por qué se les exige integridad y perfección?, ¿por qué si cometen un error o algún desafuero cuesta tanto tener empatía o compasión con estos seres humanos cuya única diferencia con el resto es que trabajan frente a un público?

A los artistas se les fustiga en internet como si fuesen criminales, un comentario chapucero pronunciado por error se convierte en un delito que trae consigo deshonra. Todo se exagera, tanto lo bueno como lo malo, pero mucho más esto último, poco falta para pedir que sean apedreados en plaza pública.

Se olvida muy fácilmente que existe una línea que separa al artista de su obra, esta última siempre será mejor, sencillamente porque los seres humanos somos defectuosos, falibles, el arte no.

 

Luisa Ugueto Liendo

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Delirio (Netflix, 2025)

 


La mayoría de la gente huye de las emociones negativas. Se empeñan en dejarlas atrás obviando lo que sienten. Eso no funciona, no importa cuánto tiempo cierres los ojos, la realidad no desaparece; la única forma de hacer las paces con ella es aceptándola, entendiéndola y vinculándote con tus emociones más oscuras.

Para lograrlo, es inevitable sufrir, porque hay circunstancias en la vida que son dolorosas per se, nadie se salva del dolor, no puedes huir de él, mientras más intentes hacerlo, más duramente te alcanzará. Sin embargo, los seres humanos corremos del sufrimiento como de la peste; ese precisamente es el problema de los protagonistas de esta historia de amor, locura y muerte.

Todas las familias tienen sus secretos, pero los personajes de Delirio, la miniserie de Netflix, basada en la novela homónima de Laura Restrepo, no solamente ocultan sus verdades del mundo exterior, también lo hacen de sí mismos.

Se dice que una mentira repetida mil veces termina convirtiéndose en verdad, probablemente es cierto que cuando te engañas a ti mismo con convicción llega un momento en que dejas de tener claro qué es verdadero y qué falso. En esta miniserie, la única forma de sobrevivir o de “estar bien” es mintiendo, pero pronto llegará ese punto en que ya no podrán engañarse más, lo que generará el caos.

Protagonizada por Juan Pablo Raba, Paola Turbay, Estefanía Piñeres, Salvador del Solar, Cristina Campuzano, Juan Pablo Urrego, entre otros muy buenos actores, esta ficción contiene varias historias enlazadas que nos permiten entender el medio donde se desarrollan los acontecimientos, pero sobre todo el mundo emocional de los protagonistas. A través de un relato fundamental llegaremos a otros que se desarrollan en la Colombia de los últimos años. La realidad social, política y económica del país se muestra como una gran influencia en la vida de los personajes; después de todo es verdad que somos hijos del entorno en que nacemos.

Un delirio altera la percepción de la realidad de quien lo padece. Se caracteriza por una creencia falsa y persistente. En la serie no solo Agustina, la protagonista, que sufre un colapso nervioso y cuyo esposo hará lo imposible por ayudarla a volver a la normalidad, lo padece, el resto de los personajes viven en su pequeña parcela de fantasía, esto será el mayor obstáculo que deben enfrentar. Vivir en nuestra mente y hacerle caso siempre puede llegar a ser un problema.

La serie entretiene porque te permite conocer diferentes historias que luego tienes que armar para obtener el panorama general de los acontecimientos. Los capítulos se pasan muy rápido gracias a la hermosa fotografía, las actuaciones y la muy buena realización de este drama sobre los secretos familiares.

En Delirio el amor que une a los protagonistas debe enfrentar una gran prueba: luchar contra fantasmas del pasado. La familia no siempre es un lugar seguro, muy probablemente también puede llegar a ser el ámbito donde nacen nuestros miedos y conflictos internos.

 

Luisa Ugueto Liendo

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Fiasco total (Netflix, 2025)

 


Muchas situaciones que se nos presentan y de las que tenemos conocimiento son tan absurdas que parecen inventadas, sin testigos o pruebas nadie podría creer que en realidad sucedieron. Existen circunstancias trágicas, peligrosas y otras que además son disparatadas, estas últimas evidentemente llaman la atención por curiosas, por fuera de lo común. Precisamente en retratar ese tipo de sucesos se centra la nueva serie documental de Netflix, Fiasco total, historias reales que salieron de control generando desastres inesperados.

El crucero de la caca es uno de los documentales de esta serie que cuenta con humor una circunstancia incómoda y riesgosa que pudo haber terminado incluso en fatalidad.

¿Quién no quiere irse en un crucero por unos días? Comer rico, tomar sol, bañarse en la piscina, bailar, disfrutar de las pequeñas rutinas que son parte de la vida cuando te vas de vacaciones.

Todos pagaríamos por vivir una temporada de felicidad con el mar como paisaje permanente, nadie podría esperar que una experiencia paradisíaca como la de unas vacaciones en crucero terminaría tan rematadamente mal como la de los pasajeros del Carnival Triumph. En el año 2013, este crucero quedó varado sin electricidad, lo que generó una serie de circunstancias desafortunadas: la imposibilidad de utilizar los baños, no tener acceso a comida, temperaturas extremas, etcétera.

El caos en este barco de 14 pisos se detalla en este audiovisual divertido y al mismo tiempo reflexivo sobre la condición humana y sus alcances en situaciones límite. Nadie sabe de lo que es capaz cuando el agua le llega al cuello y mucho peor si está sucia, en el caso de los turistas de este crucero no necesariamente estoy hablando metafóricamente.

El lado oscuro de la moda

El universo de la moda puede ser perturbador, en este mundo no todo es belleza y glamour, en realidad no hay ámbitos exentos de locura y sordidez, el ser humano no tiene límites cuando de joderle la vida a sus semejantes se trata. Ese es el tema de otro de los documentales de esta serie.

En American Apparel se cuenta la historia de una empresa que terminó siendo una secta para amantes de la moda.

En el audiovisual se narra el fenómeno de esta marca y la controvertida figura de su CEO, Dov Charney, quien se encargó de hacer de las vidas de los empleados de la compañía un infierno.

Innovador, ambicioso, con un proyecto que llegó a consolidarse por su popularidad y rentabilidad, esta fábrica de sueños en forma de camisas y prendas coloridas escondía secretos desagradables sobre su principal mente creativa.

Ver gente que trabaja 24 horas, enamorados de su profesión y apasionados por lo que hacen no es algo novedoso en el mundo de las profesiones creativas como la moda. Sin embargo, el director de la compañía comenzó siendo un apasionado y terminó hundiendo la marca debido a sus acciones perturbadoras.

El audiovisual cuenta con entrevistas y testimonios de los involucrados desde distintas perspectivas. Nos permite conocer los hechos y al mismo tiempo reflexionar sobre cómo la vida laboral puede generar conflictos personales si dejamos de poner límites a tiempo.

Lo que comenzó como un sueño colectivo que impulsó la libertad y la creatividad terminó siendo una cárcel donde los trabajadores pasaron a ser esclavos de un sistema que los subyugó. Las excentricidades de Dov Charney son el tema fundamental de este audiovisual que narra otra historia absurda, entretenida y curiosa.

Fiasco total tiene otros títulos que abarcan diferentes ámbitos con igual detalle. Te sugiero descubrirlos en la plataforma de streaming.

 

Luisa Ugueto Liendo

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jueves, 17 de julio de 2025

Re loca (Netflix)

 

En la vida hay momentos donde te conformas con todo. Sabes que te sientes mal, sabes que lo estás, que no te gustan tus circunstancias ni la forma en que te tratan los otros, pero sigues esperando que pase un milagro o que todo caiga por su propio peso.

La mayoría de las veces eso no sucede y tienes que tomar acción para ver cambios. Hasta que un buen día, como si fuese el resultado de un hechizo, decides cambiar de forma de ser y empezar a poner en su lugar a tu entorno y lo que es más importante a ti.

Con esa premisa comienza Re loca (2018) la versión argentina del largometraje chileno Sin filtro (2016) de Nicolás López.

Natalia Oreiro, que siempre ha tenido grandes cualidades para el humor, encarna a una mujer que de forma involuntaria reflexiona sobre su vida y decide ponerse como prioridad.

Ámate a ti misma, abraza un árbol, cultiva tu autoestima, todas esas frases cliché ¿qué significan? Nunca las entendemos cuando nos las dicen. En Re loca, la protagonista comenzará a ponerlas en práctica de una forma un poco histriónica que terminará sorprendiendo a quienes la conocen y a los espectadores de esta comedia dramática.

Lo que la sociedad muchas veces llama locura está más cerca de la cordura de lo que muchos se atreverían a aceptar. A veces ir contra la corriente y hacer lo inesperado más que un acto de desequilibrio mental puede ser una prueba del afecto profundo que tienes por ti mismo.

Eso precisamente es lo que le ocurre a la protagonista, quien, al igual que Jim Carrey en Mentiroso, mentiroso (1997), se decide a decirle la verdad a todos con los que tiene un vínculo iniciando un viaje que la lleva a estar en un lugar de aparente descontrol.

La sinceridad siempre te libera, la mentira te destruye. La protagonista de esta historia comienza a entender esa frase mientras nos hace reír y reflexionar sobre lo importante que es, no solo vincularse con otros desde la honestidad, también lo necesario que será hacerlo con uno mismo. Puedes mentirle al mundo entero, pero a la persona que te mira en el espejo mientras te cepillas los dientes jamás.

En un mundo donde decir la verdad es una rareza, donde una gran parte de la población finge estados de ánimo y estilos de vida en redes sociales, la mentira es un hábito que nos diezma la alegría. Hay formas de mentir que están totalmente normalizadas: aceptar lo que no nos gusta, decir que no pasa nada cuando pasa todo, callar ante humillaciones y malos tratos. La sinceridad es una forma de poner límites a los otros y a uno mismo.

Re loca es una comedia que sin proponérselo te deja asistir a la emancipación de una mujer que estaba acostumbrada a soportar de todo hasta que se harta, lo que nos permite disfrutar del maravilloso espectáculo que ofrece alguien que decide hacerse valer y tratarse con autorrespeto.

Luisa Ugueto Liendo

Instagram: @luisauguetoliendo

La venganza de Analía 1 (Netflix)

 

Como Edmundo Dantés, el personaje de Alejandro Dumas, Analía (Carolina Gómez) asume como objetivo de vida vengarse de quien destruyó su mundo en esta serie colombiana, que emociona desde el primer capítulo al último.

Algunas personas dicen no haber odiado nunca; tal vez la vida no les dio motivos. Cuando tienes razones, no hacerlo es complicado; supone una lucha interna entre el bien y el mal que vive en cada uno. De esto trata la serie colombiana La venganza de Analía, disponible en Netflix y protagonizada por Marlon Moreno y Carolina Gómez.

La serie es un drama político que gira en torno a la vida de Ana Lucía, quien, en medio de acontecimientos traumáticos, decide ejecutar una venganza en contra del asesino de su mamá.

La ficción comienza en los años noventa, refleja su niñez en Colombia y luego se ubica en época actual, cuando se reencuentra con este hombre, el político Guillermo León Mejía (Marlon Moreno), con quien inicia una relación laboral para ejecutar su plan y poder destruir su carrera y su vida. En el camino, las cosas se tuercen y el sentido de su plan cambia.

La serie toca muchos temas y reflexiona sobre la realidad (aunque es ficticia, los personajes se asemejan mucho a los que nos rodean) y fluye como un ensayo sobre lo que puede pasar internamente con quienes permiten que el odio sea el centro de su vida.

Odiar es un arte y una profesión si se ejerce 24 horas al día durante los 365 días del año. Si todo lo que haces está dirigido a devolver el golpe que una vez te dieron. Si decides hacer caso de aquel viejo refrán: "ojo por ojo", tu mundo interior se transformará, y eso es lo que ocurre con la protagonista.

Desde El conde de Montecristo (1844), el tema de la venganza ha sido ampliamente analizado en obras de ficción.

Ante una ofensa, la vida te pone en un camino de dos rutas. La primera: seguir adelante sin mirar atrás, olvidar los daños que te han ocasionado. La segunda: devolver los golpes infligidos, aunque al darlos, termines destruyéndote.

La serie, además de contar con buenas actuaciones y una trama que genera interés episodio tras episodio (aunque es larga), te obliga a mirar la forma en que nuestras emociones pueden controlar lo que hacemos y armar o destruir la propia vida.

Además, muestra que el odio no solamente puede ser un veneno para el alma; también (y aunque se empeñen en negarlo), un combustible para no sucumbir ante los infortunios de la vida.

Esperemos el nuevo rumbo de la historia en la segunda parte, que pronto será estrenada también en Netflix.

 

Luisa Ugueto Liendo

@luisauguetoliendo

¿Qué te importa la vida privada de los actores?

 

Todos tenemos vida privada, los odontólogos, los abogados, los ingenieros, los plomeros, los directores de cine y, también, los actores. La vida privada es precisamente eso: privada, nadie tiene que inmiscuirse, no debe ser del conocimiento público.

Generalmente, cuando vamos al odontólogo, no medimos la calidad de su trabajo basándonos en su vida privada. No le preguntamos: "¿Es usted fiel?, ¿es buen padre?, ¿es honrado?". A nadie le importa lo que hace en su vida personal la persona que se va a encargar de cuidar los dientes. En el mundo artístico no pasa de ese modo: un buen actor puede terminar con su carrera si cae en desgracia con la opinión pública. Al público y a la prensa les importa demasiado su preferencia sexual, sus hábitos e intereses, sus opiniones políticas y, por supuesto, sus relaciones.

¿Por qué importa tanto si un actor fue infiel, si le gustan los hombres o las mujeres, si es honrado o un ladrón? ¿Influyen las decisiones morales de los actores en su desarrollo interpretativo? Creo que no. Hay actores bondadosos, mediocres e imbéciles, increíblemente talentosos; sin embargo, al parecer lo que hagan en su vida personal (y cómo son) tiene a veces más repercusión que sus méritos artísticos.

Recientemente, se estrenó la serie sobre el escritor y actor mexicano Roberto Gómez Bolaños. La ficción se centra en exponer una visión particular de su vida personal. En redes sociales, los comentarios no se han hecho esperar. Al parecer, a todos les interesa su matrimonio y posterior divorcio, entre otras singularidades de su vida sentimental.

Los comentarios de la audiencia no están orientados a su talento para contar historias, su calidad interpretativa o el éxito que generó con las producciones de las que fue creador y protagonista.

En internet se han dedicado a juzgar su comportamiento desde la superioridad moral que brinda el anonimato en redes. Al leer comentarios desagradables y ofensivos sobre el famoso Chespirito y su vida sentimental, no puedo dejar de preguntarme: ¿por qué importan tanto esos asuntos de los que poco a nada se puede saber a ciencia cierta?

Después de todo, un 90% de lo que se sabe son especulaciones. Solo los involucrados conocen la verdad de los hechos y de conocerlos a cabalidad, ¿qué importa si se enamoró, si dejó a la esposa, si tenía diez mil amantes? ¿Qué tiene que ver eso con su obra?

Aquellos que se ocupan de juzgar la vida privada de un actor y no saben separar a la persona de su trabajo tienen una visión superficial sobre el arte; se ocupan más del chisme que finalmente de lo que genera como artista y eso es ofensivo, sobre todo si sucede con uno del tamaño de Gómez Bolaños.

Es importante aprender a separar la obra de la persona. Son dos elementos diferentes que tienden a confundirse. Esto podría hacer la diferencia, sin perder de vista que el papel de juez que asume alguna gente es, además de desagradable, absurdo. ¿Por qué mejor no se ocupa cada uno de lavar su ropa sucia y deja de mirar la del vecino?

 

Luisa Ugueto Liendo

@luisauguetoliendo

viernes, 4 de julio de 2025

Escribir a sangre y fuego, a propósito de Los Platos del diablo de Eduardo Liendo

 

Todo el que ha intentado escribir sabe lo difícil que es,  todos admiran a los escritores, pero pocos saben que ser escritor no es igual a  graduarse de una carrera en la universidad en cinco años, es una vocación  a veces frustrante e infructífera. Tras comenzar su tarea, el escritor participa en un juego donde la consecución de la obra es el premio a recibir. Se enfrenta consigo mismo, con sus posibilidades y limitaciones, trata de encausar su necesidad de expresión, de dar con las palabras justas que refieran lo que se ha planteando de antemano como ideas en su imaginación. Entre ese camino del querer decir y la consecución del modo apropiado para hacerlo, cualquier autor puede perderse.
 

Eduardo Liendo diserta en Los platos del diablo sobre el universo de la creación literaria.

La vida de Ricardo Azolar transcurre entre su pertinaz esfuerzo por escribir y su empleo en una editorial, no imagina su destino como una continuación de las circunstancias en las que nació: adversas, precarias, mediocres a su modo de ver, y toma la literatura y los libros como el único vínculo con el mundo que más le gusta. Desde su infancia determinó su destino como escritor, pues posee una autoestima que excede los límites de sus propias habilidades en el campo de la literatura, siempre necesitó crear un texto estimable, que lo ayudara a combatir los desaires que sufre en otros aspectos de su vida.

Sin embargo, a pesar de su interés legítimo, y su empeño fervoroso por llegar a construir un universo narrativo que lo pudiese catapultar a la palestra literaria, no lo lograría de un modo transparente:

"Sí, él emprendió esa aventura. Pero cada nuevo esfuerzo culminaba en otra imposibilidad. Las malditas palabras. Era cierto lo que escuchó decir alguna vez a Malva Granados: el escritor —dijo— es el más desprovisto y desvalido de todos los artistas, no posee sino las palabras, las mismas palabras gastadas de todos los días, para intentar algo perdurable" se dice en la novela.
  

A través de la  imposibilidad de este personaje, Liendo construye un discurso que revela algunas aproximaciones sobre lo que significa el hecho de la creación. Azolar se encontraba en la búsqueda de la forma “perfecta”,  nada de lo que lograba le parecía meritorio, nada era suficiente para él, necesitaba una obra que le garantizase la perpetuación en el tiempo, la gloria literaria.

Por el contrario, para Daniel Valencia, el otro escritor que hace parte de esta historia, con un ambiente familiar favorable y una vida que podría calificarse como feliz, lo más importante era simplemente ponerse a la tarea de concebir la obra según sus propias necesidades, sin esperar el ojo aprobador del lector, no le interesaba el éxito, tan sólo el ejercicio de la escritura.
 

Ambos personajes prefiguran arquetipos del escritor. Azolar: solitario, con una vida signada por la lectura y los libros, alejado de otro tipo de intereses. Valencia, por el contrario, es completamente opuesto, su imagen no es la de un escritor convencional: “incluso en su modo de vestir se advertía cierta originalidad... Su figura correspondía mejor a la supuesta en un juvenil jugador de tenis que en un escritor” (Eduardo Liendo, Los platos del diablo, 24).

A través del encuentro entre estos dos personajes la trama cobra vida, la presencia femenina —se enamoran de la misma mujer, Lisbeth—, la insatisfacción y los celos serán los puntos de quiebra de una relación que culmina en el crimen, del cual ya tenemos conocimiento a partir de la primera página.

Liendo echa mano de la estructura de la novela policial para presentarnos los hechos. Sin embargo, la trama policial es apenas un recurso que busca reafirmar el sentido de  lo literario,  pues el motivo del crimen es precisamente el robo de un manuscrito, mediante el cual, a través del plagio, Azolar consigue por fin la anhelada consagración.

Luego será descubierto precisamente debido al mismo, a través de la pesquisa detectivesca. La literatura, que tanto luchó por poseer, es la causante de su tragedia personal, vinculada con la desesperación y la insatisfacción que le trajo el éxito, el cual no fue el refugio que había esperado.

El ritmo de la narración de Los platos del diablo la vincula con otra obra, que es una referencia constante dentro de la novela, tal vez como un guiño al lector: El extranjero, de Albert Camus, novela corta pero intensa, que atrapa desde la primera línea, y cuyo personaje principal posee, al igual que Azolar, características psicológicas especiales.

En Los platos del diablo la literatura es el centro, objetivo y posibilidad de hallar el sentido de la existencia. Diálogos imaginarios entre Sartre y Wilde divagando sobre el rol del escritor, citas y referencias, son parte de los elementos que constituyen la novela como un relato autorreflexivo que explora el mismo hecho de novelar, el mundo en que pueden vivir los escritores, las dos caras del ejercicio de la creación, la sequedad narrativa (Azolar) en contraposición con el talento   (Valencia).

Finalmente, la historia que leemos, la escrita por Eduardo Liendo, la novela en sí —Los platos del diablo— es a su vez la que construye Ricardo Azolar, el escritor de ficción, desde su encierro en la cárcel.

Eduardo Liendo, en Los platos del diablo, hace de la literatura un motivo para escribir, avalando un principio esbozado por uno de sus personajes, Daniel Valencia:

"¿Por qué no haces de tu sequedad, tu vacío, tu nadería, una materia aprovechable? Si insistes tanto en el asunto como soporte de la estructura novelística, ahí tienes un motivo tan importante como cualquier otro. En todo caso, la originalidad radica en el tratamiento, en el punto de vista, en la inusitada asimilación de las influencias. Es siempre un juego" 

Los platos del diablo constituye un homenaje profundo a la literatura y su ejercicio que vincula al lector con los vericuetos de la ficción, trayendo consigo un debate silencioso sobre la creación.

Texto publicado originalmente en Letralia 

martes, 24 de junio de 2025

La habitación de al lado (Netflix, 2024)

 


Pedro Almodóvar no se traiciona a sí mismo, todas sus películas se parecen a él y precisamente ese es su mayor mérito, ha sido capaz de desarrollar su voz, de construir un estilo único. Si te gustan sus largometrajes coloridos, dramáticos y extravagantes, ver uno más es como encontrarte con un amante que ya conoces, que sabe cómo hablarte, que te enamora sin esfuerzo.

Fiel a su estilo en La habitación de al lado, disponible en Netflix, nos cuenta una historia sobre personajes intensos que toman decisiones radicales. El largometraje que cuenta con Tilda Swinton y Julianne Moore en los roles protagónicos vuelve sobre temas recurrentes en la filmografía del director español: las relaciones familiares, el perdón, la falta de comunicación, la vida y, por supuesto, la muerte.

Basada en la novela What are you going through de la escritora estadounidense Sigrid Nunez, la película narra el último viaje de dos amigas que tienen un pasado en común y un futuro incierto.

Los colores, tan importantes en las películas de Almodóvar, son el reflejo del estado de ánimo de los personajes, de estas dos amigas que están en momentos distintos. Cuando aparece la muerte en el escenario de la vida de ambas, la confusión y la angustia se convierten en el día a día; encontrar la paz en el caos será una tarea titánica, pero no imposible.

El trayecto emocional que tienen que recorrer ambos personajes será el desarrollo de la película que nos permite acercarnos a reflexiones sobre la trascendencia y la muerte. Todos sabemos que vamos a morir en algún momento, nadie conoce el día, solo los suicidas... ¿tiene alguna ventaja morir por mano propia?

Hay gente que quiere vivir y ni siquiera saben para qué, en la película se dice que no toda existencia merece llamarse vida: ¿vale la pena continuar contra viento y marea? Cada uno encontrará su propia respuesta.

Como Almodóvar es Almodóvar sin importar en qué idioma trabaje, en la cinta no podrán faltar los guiños al cine (propio y ajeno), al arte y a diferentes motivos de la vida cotidiana que son ya costumbre en sus historias.

La habitación de al lado podría interpretarse como una película complicada o pesimista, y sin embargo es todo lo contrario; es un manifiesto sobre lo importante que es mantener la fe en los peores momentos de la vida, cuando la desgracia te cae encima y no la puedes evitar. Es precisamente en las circunstancias trágicas, incómodas y hostiles cuando necesitamos esa sensación que provoca creer que de algún modo todo estará bien.

El ser humano es capaz de trascender sus dificultades cuando deja de enfocarse en el miedo y es capaz de seguir el camino sinuoso y minado de la fe, donde, a pesar de la incertidumbre, hay un centenar de posibilidades.

Luisa Ugueto Liendo

Loco por ella (Vix, 2025)

 

En esta época todo el mundo habla de salud mental, el internet está lleno de personas que, con conocimientos o sin ellos, dan recomendaciones y consejos sobre cómo combatir la depresión, controlar la ansiedad y enfrentar otros padecimientos de la mente.

Puede decirse que cuidar la salud mental está de moda, lo que podría ser positivo y, sin embargo, a veces parece lo contrario, porque muchos de esos contenidos son superficiales y no apuntan a la raíz de los padecimientos. Además, pretenden satanizar algunas emociones. Esa gente que quiere ser feliz las 24 horas del día, que le busca el lado positivo incluso a lo que no lo tiene, muchas veces invalidan el dolor, y no hay nada peor que ignorar o pasarle por encima a los propios sentimientos.

A veces la mente para estar bien requiere de aceptación, de libertad para sentir emociones incómodas, pero imprescindibles para el crecimiento personal.

En Loco por ella (Vix, 2025) este planteamiento es el núcleo de un argumento que parece sencillo, pero no lo es. En la película se presenta una perspectiva de la salud mental mucho más realista de lo que podríamos esperar de una comedia romántica. La cinta, protagonizada por Diego Klein y Minnie West, nos sitúa en un buen lugar para entender un tema complejo de forma práctica, demuestra que para conmover no hace falta filmar un largometraje enrevesado.

La estructura de esta comedia romántica, que también cuenta con Cassandra Sánchez Navarro en el elenco, nos lleva a involucrarnos con personajes que tienen padecimientos peculiares desde una perspectiva diferente. Esta es una película sobre enfermedades mentales que busca no satanizarlas.

Raro, peculiar, anormal, loco, muchas veces catalogamos a las personas con esos calificativos, sobre todo si presentan una condición especial. No obstante, en algún momento de la vida hemos estado en una posición donde muy seguramente nos hemos visto de ese modo, ¿alguien es “normal”? Supongo que no.

Las enfermedades de la mente son más comunes de lo que estamos dispuestos a admitir, se estigmatiza a quien las padece, pero muy seguramente todos hemos tenido alguna así haya sido por una corta temporada. En esta época en que la mayoría se esfuerza por mostrar su mejor cara en redes sociales, es muy real que muchos viven deprimidos, con ansiedad u otros padecimientos aunque ni a sí mismos se atreven a confesarlo.

Loco por ella, remake de la película homónima dirigida por Dani de la Orden en 2021, cuenta una historia donde se busca normalizar las enfermedades de la mente. Normalizar, no romantizar, porque en el cine sufrir por depresión o locura muchas veces se ha presentado como una circunstancia admirable, sexy o interesante. No es el caso, acá los personajes son muy realistas, porque estar enfermo de la mente puede que no sea una catástrofe, pero sí es un problema que requiere atención. El amor, que es una forma de locura, puede curarte, pero tiene límites, la persona que más te puede ayudar en cualquier momento eres tú.

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Luisa Ugueto Liendo

Viuda negra (Netflix)

 


¿Qué pensarán esas personas que en lugar de separarse o divorciarse deciden acabar con la vida de su pareja? Parece, además de inhumano, poco inteligente matar a otro con el que te has relacionado. Ante estos casos siempre me pregunto: "¿No era más fácil dejarlo y olvidar todo? ¿Qué sentido tiene el crimen que en un 99,9% de los casos deja huella y acaba con dos vidas, la del asesinado y la del asesino?".

En la recién estrenada película española Viuda negra (Neflix, 2025) será más que inevitable hacerse esas y otras preguntas sobre esta historia común y corriente con una protagonista malvada e idiota. El relato de la vida real sobre una joven española que cansada de su matrimonio toma la infeliz decisión de inducir a su amante (a uno de ellos, tenía varios) a matar al esposo, no es novedoso, pero sí un relato fiel sobre lo estúpida que puede ser una persona sin escrúpulos.

En las dos horas que dura el largometraje, protagonizado por Ivana Baquero, Tristán Ulloa y Carmen Machi, veremos el desenvolvimiento de una historia con la que lamentablemente nos podemos topar cualquier día en los medios de comunicación. Sin embargo, descubrir el perfil de la protagonista e intentar acercarnos a su visión de mundo será un gancho seductor para los espectadores.

¿Por qué una persona aparentemente normal es capaz de matar? ¿Qué se esconde detrás de las historias de amor “perfectas” que terminan siendo lo contrario? En Viuda negra intentar responder estas preguntas será la excusa para llegar hasta el final de una película que, de no estar basada en una historia real, pasaría sin pena ni gloria.

En la vida y en el cine los detalles son importantes. El largometraje se toma el trabajo de presentarlos en la historia. Son muchas las semejanzas entre la realidad y su representación. Se nota que hay una investigación exhaustiva, de hecho, muchos diálogos son casi palabra por palabra los de la protagonista de la vida real (María Jesús Moreno) con sus amigas y amantes, diálogos que ya son públicos debido a programas periodísticos de la televisión de España, donde se analiza el caso y el perfil de los involucrados.

El caso real acontecido en 2017 refleja que los hombres no son los únicos que pueden ser violentos en las relaciones de pareja, que a veces, en lugar de despertar las mejores cualidades, mueven las bajas pasiones de los seres humanos. Aunque en este caso el móvil del crimen no era solo sentimental, la asesina también tenía motivos económicos.

La mayor cualidad de la película es que no tiene tiempos muertos, todo es acción, no brinda la posibilidad de aburrirse.

El largometraje ofrece nuevamente la posibilidad de reflexionar sobre la estupidez humana y cómo la ambición puede terminar destrozando las vidas de quienes se dejan llevar por ella.

Luisa Ugueto Liendo

Todos los textos originales de Luisa Ugueto. 2025.