jueves, 26 de septiembre de 2024

Queremos tanto a Brenda

 


 En Beverly Hills, 90210 la vida no era para nada perfecta, todos los personajes tenían problemas, ocultaban secretos y vivían tragedias. Detrás del oropel siempre hubo mucho drama, lágrimas e histeria. Aunque también había tiempo suficiente para los romances de verano o invierno y los chistes fáciles.  

Quizás por eso la serie estrenada en 1990 es una de las más populares de su estilo. Combinaba la frivolidad del amor por la moda y las caras bonitas, con los problemas reales que incluso la gente rica y bella tiene.

Beverly Hills, 90210 vendía un sueño, la fantasía de la felicidad a través de personajes que representan paradigmas. En Hollywood se dice que puedes ser quien quieras, no hay límites.  
Shannen Doherty interpretó en esta ficción a la muchacha romántica, soñadora, inteligente, pero también rebelde y muy moralista (el personaje sostiene consigo misma y con el resto discusiones éticas) hija de una familia clase media que llega a la ciudad para cambiar la vida de su entorno.

Brenda Walsh es bella, divertida, audaz y llena de vida, todos la quieren. Paradojamente en su juventud Shannen se ganó una reputación contraria a la de su personaje, se decía que era conflictiva y un poco arrogante.

Sin embargo, para la audiencia siempre fue la dulce Brenda en el show creado por Darren Star y producido por Aaron Spelling. La serie fue una de las plataformas más importantes en la carrera artística de Doherty, nacida en Memphis, Tennessee el 12 de abril de 1971.

Shannen fue estrella infantil, empezó a actuar a los diez años. Realizó sus primeros personajes en programas como La casa de la pradera, la muy popular serie con Michael Landon. Más tarde realizó películas para televisión como Las chicas solo piensan en divertirse (1985) y Escuela de jóvenes asesinos (1988) junto a Winona Ryder.

En 1990 llegó Beverly Hills y cambió la perspectiva de su carrera. La serie se convirtió en un fenómeno cultural que aún sobrevive. En Venezuela fue transmitida en un primer momento por Venezolana de Televisión y más tarde pasó a formar parte de la programación regular de otras televisoras. A principios de los noventa había cuadernos, pósters, libros sobre esta ficción. Los protagonistas se convirtieron en personajes queridos que representaban lo bueno y lo malo de una etapa de la vida que no necesariamente es fácil de transitar. 

Los jóvenes caprichosos de Beverly Hills tenían vidas complejas. Entre tantas historias que planteaba la serie una de las más potentes fue la del romance entre Dylan (Luke Perry) y Brenda (Shannen). 

Esta historia de amor derivó en triángulo amoroso muy pronto cuando entró en escena Kelly (Jennie Garth) quien dejó de ser la mejor amiga para convertirse en rival.  

Ninguno de los que vimos Beverly Hills hemos podido olvidar la canción de R.E.M., Losing my religion, como banda sonora principal de ese drama juvenil. 
La premisa de la serie no era muy profunda ni generaba discusiones intelectuales, pero tenía la magia de conectar con el público, quienes nos veíamos reflejados en esos dramas insustanciales que en ese momento parecían relevantes.   

Cuando un actor nos invita a conocer su historia y la damos por cierta pasa a ser parte de nuestro universo. Esto sucedió con Shannen cuando interpretó a Brenda. 

Evidentemente la carrera de Doherty tuvo muchas más producciones, otros personajes. Sin embargo, hoy cuando la noticia de su muerte se ha divulgado en todos los medios, recordé a Brenda y pensé en la compañía que nos brindó durante años, fue parte de nuestra vida, crecimos con ella. Esa es la razón por la que la queremos tanto y por la que nunca la olvidaremos.  

 

Disco, Ibiza, Locomía (Netflix, 2024)

 

El mundo de la música no solamente se nutre de música. Hay muchos elementos extra musicales que tienen una gran influencia en esa industria. En esta época creo que es evidente (se toma mucho en cuenta la imagen, la vida personal, las ideas políticas de los artistas), pero décadas atrás también podemos encontrar historias nada musicales en la creación de canciones y las carreras de algunos intérpretes.

Disco, Ibiza, Locomía (Netflix, 2024) cuenta una de estas historias que involucra el desarrollo de un grupo musical que comenzó por motivos que poco o nada tienen que ver con la música.

Locomía fue un fenómeno en los años 80 y 90, sus canciones alcanzaron gran popularidad en España y América. En Venezuela, por ejemplo, llegaron a ser muy famosos, visitaron el país y pusieron a bailar a grandes multitudes. No cantaban, ni componían, ni las voces de sus discos coincidían con las de los muchachos que bailaban en público con abanicos, pero tuvieron un éxito rotundo e inesperado.

El proceso de creación de esta agrupación controversial podemos verlo en esta cinta de Netflix, que intenta acercarse lo más posible a la realidad, sin dejar de lado la imaginación y la creatividad que hace falta para contar una historia que bien podría ser inventada.

Sin embargo, una vez más, la realidad supera a la ficción en este largometraje sobre jóvenes que querían destacar en la vida y contaron con la suerte que les hacía falta para lograrlo.

Las fiestas, la alegría, el desenfado, son la esencia del sonido de Locomía, el cual musicalmente es muy básico, pero tiene onda. Eran extravagantes, atractivos, sexualmente ambiguos y se concentraban en bailar, además llamaban la atención por sus abanicos de colores que movilizaban de forma reiterada en el escenario.

Algunas canciones solamente entretienen y alegran, por eso triunfan. En el caso de esta agrupación española hubo mucha identificación, sobre todo de parte de sectores de la sociedad que no tenían tanta exposición para el momento.

Todos sabemos que algunos cantantes no venden su voz, mercadean su imagen, su discurso y estilo de vida. Eso es lo que hacían los integrantes de Locomía. Aunque la banda tuvo sus detractores (y aún los tiene), no se puede negar el éxito que tuvieron sus canciones superficiales, de pocas palabras y acordes repetitivos.

Disco, Ibiza, Locomía cuenta las circunstancias que rodearon a la agrupación, la vida privada de sus integrantes, pero desde una perspectiva romántica e idealista. Ver la película es un paseo por los sueños, la energía y la emoción de seres humanos que deseaban ardientemente tener éxito.

La cinta convoca muy bien el espíritu de aquellos años donde la pasión era el motivo principal de todos los que participaron de este proyecto. Gente que vivió un sueño plenamente durante todo el tiempo que les fue posible y se conformaron luego con la realidad que encontraron al despertar.

Los Feos (Netflix, 2024)

 

En un mundo donde la belleza física parece lo más importante y muchos viven atentos a la mirada de los otros para fundamentar su valor, la realidad distópica de Los Feos (Uglies, 2024) tiene mucho sentido.

La película plantea la búsqueda de la “perfección” en un sistema que necesita hacer creer que la felicidad es ser todos iguales. El largometraje protagonizado por la joven actriz Joey King es perturbador y al mismo tiempo pertinente en esta época sumamente superficial.

Basada en la novela homónima de Scott Westerfeld, el nuevo estreno de Netflix, reflexiona tímidamente, sobre el valor de aceptarnos tal y como somos en tiempos donde vivir de las apariencias parece un mandamiento para la mayoría.

Al estilo de cintas como Los juegos del hambre (2012) o Divergente (2014), la película es una historia obviamente enfocada en el público juvenil que no solamente pueden disfrutar menores de treinta.

La cinta es emocionante desde el inicio, tal vez porque alude directamente a temas que pueden ser muy fácilmente reconocibles por todos los que vivimos en estos tiempos de redes sociales, filtros y felicidad fingida de Instagram.

La ciencia ficción es una herramienta perfecta para cuestionar la realidad. Mostrar verdades representadas de un modo creativo puede ayudar a verlas desde una perspectiva nueva. Sin embargo, esto no quiere decir que la película pretenda ser un tratado de filosofía o una producción compleja. El estilo de su director, McG, Joseph McGinty Nichol (Terminator Salvation 2009, We Are Marshall 2006, Los ángeles de Charlie: Al límite, 2003, Los ángeles de Charlie, 2000) está centrado en darle prioridad al factor entretenimiento, los buenos efectos especiales y la satisfacción inmediata frente a la pantalla. No obstante, Los feos, toca algunos temas de forma superficial y otros con mayor complejidad.

En el largometraje los personajes y sus motivaciones son mucho más importantes de lo que en un inicio parece, ya que en ellos (en sus razones y decisiones) se fundamenta la trama. Es muy fácil sentir sus necesidades, finalmente, más allá de la edad, todos estamos en este mundo buscando amor bajo diversas formas. Algunos a través del dinero, el trabajo, la familia, las redes sociales, el placer o las relaciones románticas y precisamente de eso va esta película, del deseo inherente al ser humano de búsqueda de aprobación o sentido de pertenencia.

Nadie quiere vivir una existencia al margen, nadie quiere ser ignorado, todos tenemos la necesidad de encontrar nuestro lugar en el mundo rodeados de un entorno amable. Al menos en teoría eso es lo que la mayoría desea y los personajes de esta cinta no son la excepción.

El largometraje cuenta con pocas escenas de acción, pero posee las suficientes para darle dinamismo a la trama que se agiliza mucho más con algunos giros inesperados. Sorprende el final de esta historia que obviamente tendrá continuación.

miércoles, 11 de septiembre de 2024

Andrés García, una vida al límite

 


Controversial, irreverente, sexy, el actor mexicano Andrés García pasó los últimos años de su vida contando anécdotas intimas y del mundo del espectáculo en su canal de YouTube. A ratos parecía un sabio, otros un mujeriego irreductible, pero en todo momento un hombre que supo vivir su vida al límite, sin arrepentimientos.

La gente que sabe lo que quiere, que decide su destino y asume las consecuencias de sus actos muy probablemente viven existencias más plenas que aquellos que pasan su vida escondidos bajo la mesa, con miedo de vivir. Andrés García era arrojado, valiente y quizás por eso también brusco y otros tantos adjetivos poco halagüeños que le endilgan sus detractores. No fue un ángel ni un hombre de moral intachable, pero ¿quién lo es?

En su canal contaba anécdotas de su vida personal, los encuentros con las mujeres de su vida, y sus relaciones con un sinfín de figuras imprescindibles en el mundo del espectáculo. Tuvo una existencia larga y formó parte de episodios que cambiaron la historia en el mundo del entretenimiento latino. Fue testigo y protagonista, hizo de todo y parecía saber sobre todos. 

Su carrera comenzó a finales de los años sesenta participando en producciones de cine y televisión. Realizó gran cantidad de películas de acción y de comedia, donde se explotaba su apariencia y habilidades físicas. Representó en múltiples ocasiones el arquetipo de latin lover que no tenía miedo a nada.

Destacó en películas como Toña machetes (1985) donde compartió créditos con Sonia Infante e Ignacio López Tarso. Tintorera (1977) donde interpreta a un cazador de tiburones. De igual modo, protagonizó Pedro Navaja junto a Maribel Guardia y Sergio Goyri en 1984, entre tantas otras como: La llamada del sexo (1977), Nora la Rebelde (1979) o Los amantes del señor de la noche (1986).

En la televisión también fue prolífico. Realizó telenovelas y series hasta el año 2010. Siendo las más importantes de los últimos años El magnate (1989), la venezolana Mujer prohibida (1991), El privilegio de amar (1998) o Mujeres engañadas (1999). Antes realizó junto a Lucía Méndez uno de los mayores éxitos de su carrera en televisión, Tú o nadie (1985). Hacer un recuento de sus producciones es casi imposible.

La carrera de Andrés García estuvo llena de buenas interpretaciones, pero también de escándalos y polémicas relacionadas con sus vínculos sentimentales y su carácter explosivo. El personaje que interpretó tantas veces en la pantalla de hombre temperamental se hacía presente en la vida real. Sabía dejar de lado su deslumbrante sonrisa para dar lugar a la ira delante y detrás de cámaras, generando comentarios en prensa y televisión.

Fue uno de los hombres más atractivos del mundo del espectáculo latino y un modelo a seguir para muchos actores. Era un tipo encantador, tenía sentido del humor, siempre será recordado por su arrojo, su poder interpretativo y sex appeal.

Chasing Trane, la paz del jazz

 

¿Encontrar la tranquilidad en la música es posible? ¿Puede ser una melodía un mantra para el espíritu? ¿Puede sanar la música? John Coltrane creía que si.

Sus inclinaciones musicales estaban relacionadas con la conexión con Dios y el enrriquecimiento del espíritu. A través de la música que creaba deseaba generar mucho más que producciones discográficas o temas para  mejorar el  dominio e interpretación de su instrumento. Quería hacer felices a otros a través de la música, dar algo más que acordes lindos y melodías bien armonizadas.

Ese es uno de los planteamientos del documental Chasing Trane  que cuenta su vida desde una perspectiva cálida y cercana de modo  que cualquier persona (le guste o no el jazz) pueda apreciar esta música  como una forma de relatar las complejidades de la existencia humana.

Denzel Washington encarna  al músico de jazz John Coltrane en este documental dirigido y escrito por  John Scheinfeld. El actor norteamericano es su voz en este audiovisual sobre su corta, pero intensa existencia.

Una existencia disciplinada y limpia, sin mayores sobresaltos, a diferencia de otros personajes legendarios del mundo del jazz. Al menos así lo plantea el realizador de Chasing Trane, quién nos cuenta una historia sobre la música como un camino para obtener paz y armonía espiritual.

La música de John Coltrane es la gran protagonista de este audiovisual que se regodea en sus méritos y sus manías personales que lo llevaron a crear un sonido único lleno de magia y buena energía.

Precisamente de eso está lleno el documental, de armonía, la música  está  presente en cada escena lo que nos brinda momentos acogedores mientras conocemos los testimonios de las personas más cercanas de su entorno, estudiosos de su obra y personajes  como Bill Clinton, Carlos Santana, entre otros.
 
John Scheinfeld explora sus influencias, los momentos capitales de su  carrera, su vida familiar y los eventos históricos que transformaron su perspectiva sobre la música y el mundo que le rodeaba.

Chasing Trane  es rico en fotografías, imágenes de la época, portadas de discos, entre otros detalles que reconstruyen esta historia con pruebas.  Es muy fácil seguir el hilo del relato con la ayuda de  esta  información, que junto a los testimonios nos facilitan la tarea ayudándonos a comprender al personaje y su época.

El retrato sobre el saxofonista no solamente nos habla de él, también es un acercamiento al poder sanador de la música y a la importancia de la disciplina y el tesón para lograr cualquier cosa que nos propongamos.

Una vida ordenada, una vida tranquila es el inicio de un viaje hacia la felicidad y la alegría natural a la que todos podemos tener acceso. Al menos esta es una de las ideas que se desprenden de este audiovisual disponible en Netflix que no tiene desperdicio.

Devuélveme la vida (Netflix, 2024)

 

 

Los prejuicios raciales están pasados de moda, sé que siguen siendo un problema, pero todo lo que tiene que ver con ellos ya se ha contado y planteado en la ficción desde un millón de perspectivas diferentes. Sin embargo, podría decirse que en América Latina hay muy pocas historias de amor televisivas donde la pareja principal es interracial.

En Devuélveme la vida (2024), la base de la historia se sustenta en el viejo tópico de los prejuicios raciales. En esta serie (¿o telenovela?) de más de cincuenta capítulos, el amor entre negros y blancos es el dilema fundamental. Además de todos los problemas sociales que están relacionados con diferencias culturales y raciales.

A través del relato central se construyen un sinfín de historias sobre el odio, la segregación y otras formas de intolerancia.

Devuélveme la vida, que tiene un título dramático y de telenovela radial de los años cincuenta, entretiene en un alto nivel (sobre todo en sus primeros capítulos) porque lo que se cuenta no es novedoso. A excepción del color de piel de los protagonistas, la narración va en un sentido similar a tantas otras historias de amor televisivas: obstáculos, villanos malísimos, buenos tontos e infantiles, expertos en complicarse más la propia vida que los malvados de la historia.

La ficción entretiene quizás porque a veces ver algo conocido resulta placentero, la falta de novedad también seduce. Sin embargo, esto no la exime de ser cursi, absurda, a veces en niveles intolerables, y poco original, sobre todo esto último. Aquí no pasa casi nada que ya no haya ocurrido en otras ochenta mil historias de amor latinoamericanas.

Esta ficción comienza en los años cincuenta y avanza en el tiempo, siguiendo las distintas etapas de la vida de sus protagonistas. Negros y blancos establecen vínculos marcados por la raza, las clases sociales, el amor y el odio.

Aunque la historia central tiene mucho que ver con el color de la piel, afortunadamente no se queda en eso, la ambición, el deseo de poder, los amores no correspondidos son temas universales que tienen mucho más protagonismo.

Devuélveme la vida pretende ser equilibrada y realista, pero también posee un millón de aspectos que solo con verlos una vez sabes que no tienen nada que ver con la realidad.

Esto tampoco es un gran defecto, toda ficción exagera, miente para convencer al espectador. Lo importante es mentir bien. En Devuélveme la vida se logra en unas ocasiones más que en otras.

Sin pretensiones intelectuales, la producción de Caracol, disponible en Netflix, cumple. Los actores, entre los que se encuentra el muy talentoso venezolano Luis Gerónimo Abreu, hacen un trabajo formidable, siendo lo mejor de esta producción.

A pesar de su precipitado final (parece que necesitaban terminar y se les ocurrió de pronto acabar con la vida de algunos personajes para resolver el desenlace) Devuélveme la vida, te mantiene dentro de la historia, te invita a entender a los personajes (y sus conductas muchas veces reprochables y risibles), te hace descubrir un mundo absurdo, melodramático y un tanto estúpido, pero cercano.

Todos los textos originales de Luisa Ugueto. 2025.