sábado, 16 de noviembre de 2024

El extraño retorno de Diana Salazar (2024)

 

La nueva versión de El extraño retorno de Diana Salazar utiliza la esencia de la historia original para crear algo nuevo. La serie de VIX, protagonizada por Angelique Boyer y Sebastián Rulli, usa los mejores elementos de la telenovela original que realizó Lucía Méndez y Jorge Martínez en 1988 para transformarlos.

Ni mejor, ni peor, diría que más bien es distinta esta ficción sobre una mujer con un pasado y unos poderes que conoce a medias. En la nueva versión, Diana es doctora y se encontrará con su amor de esta y otras vidas en el entorno laboral.

La historia transcurre en la época actual y al mismo tiempo en los años 1600, cuando Leonor de Santiago (Diana en su vida pasada) es acusada de brujería.

Esta producción, en su primera temporada, solo tiene ocho episodios. La extensión es una de las diferencias evidentes entre la versión de los años ochenta y esta.

El tema de la reencarnación y las vidas pasadas ha sido muy explotado tanto en cine como en la televisión, y, sin embargo, no deja de generar interés. Muy seguramente porque todos deseamos creer que esto que conocemos como vida no es lo único que vamos a disfrutar. También porque muchas veces sentimos la necesidad de buscar una explicación a los problemas y circunstancias que se nos presentan, más allá de las respuestas obvias.

A veces, es mejor pensar que aquello que nos ocurre se debe a un karma por un pecado de otra época que a nuestros errores del presente. Además de la vida después de la muerte, todos sabemos poco o más bien nada, porque nadie ha regresado del más allá y, como buen misterio, genera teorías y suposiciones que terminan convirtiéndose en historias.

El extraño retorno de Diana Salazar, escrita por el dramaturgo mexicano Carlos Olmos, en esta nueva versión se adapta a los tiempos y se atreve a mostrar a los personajes en escenas de intimidad explícita, que hubiesen sido impensables en los años ochenta. Además, son más abiertos a la hora de expresar sus necesidades en el ámbito de las relaciones. Ambos elementos le hacen bien a la trama y le brindan agilidad a la historia, que no pierde el halo de romanticismo que posee la primera versión.

La serie es fundamentalmente una historia de amor que no renuncia a ciertos elementos románticos de la telenovela original, pero tampoco la emula en modo alguno.

Como las comparaciones siempre son odiosas, creo que no es necesario comparar ambas producciones. Cada una tiene sus méritos. De igual modo sucede con la interpretación de la actriz principal. Si bien Lucía Méndez es una Diana Salazar perfecta, Angelique Boyer realiza una interpretación brillante, como ya es su costumbre.

En su primera temporada, la serie deja un montón de preguntas en el aire, que particularmente deseo sean respondidas pronto. La lucha entre el bien y el mal, el destino y si tenemos incidencia o no en él, son temas que se proponen en esta historia que genera mucho interés fácilmente.

Revisitando a Pacino

 


 

 Me sorprendió saber que Al Pacino apareció en un video de Bad Bunny. No sé si el cantante puertorriqueño tiene una idea clara de quién es ese hombre que le sonríe mientras comparten la mesa, o si su público, jóvenes amantes del reguetón, pueden apreciar en su magnitud la personalidad de este actor legendario.

Al Pacino nació el 25 de abril de 1940 y comenzó su carrera a los 19 años. Antes de la fama, ejerció como todas las estrellas de Hollywood, como mesero, camarero, portero, empleado de correos y otros oficios.

Un buen actor enciende con su talento la cámara, inspira, te deja a través de su interpretación una parte de sí mismo. Al Pacino se ha convertido en un paradigma dentro del mundo de la interpretación.

Comenzó su carrera en los años sesenta, pero a comienzos de los setenta ya estaba protagonizando El Padrino. Su Michael Corleone es una de sus más emocionantes interpretaciones. En la película, Michael comienza siendo un muchacho honesto, con aspiraciones y buenas intenciones. Luego se transforma y esto se refleja hasta en el modo de mirar del personaje. Un buen actor transmite utilizando su cuerpo, incluso a través del gesto más leve y sutil, eso hace Pacino.

En 1973, protagonizó Serpico y después Tarde de perros (1975) donde encarna a John S. Wojtowicz, quien en 1972 asaltó el Chase Manhattan Bank, para obtener el dinero que le permitiría realizarle una operación de cambio de sexo a su pareja. Toda la controversial situación es recreada en la película, donde comparte créditos con John Cazale.

En 1977 protagonizó la cinta de Sydney Pollack, Bobby Deerfield, un drama romántico sobre un corredor de autos. En 1979 fue Arthur Kirkland en Y justicia para todos donde comparte créditos con Lee Strasberg.

Esta es una de sus mejores películas, su personaje, un abogado, se descontrola al tropezarse con “la justicia”. El joven Pacino demuestra toda su vehemencia y energía en este filme.

Años después vendría una de mis favoritas, Scarface (1983), donde el megalómano Tony Montana nos permite descubrir las características de los hombres enloquecidos por los excesos y las ansias de poder.

Uno de los méritos de Pacino es su capacidad para hacerte vivir a través de los personajes que interpreta. Es versátil, divertido y se nota que tiene una pasión real por el ejercicio de la interpretación: “Actuar es liberar tus instintos” dijo en una entrevista para El Mundo.es en el año 2015.

Nombrar sus grandes películas es un ejercicio casi interminable, son muchas: Sea of love (1989), Frankie y Johnny (1991), Perfume de mujer (1992), Carlito’sWay (1993), Heat (1995), Donnie Brasco (1997), El abogado del diablo (1997) y un muy largo etcétera.

En los últimos años ha tenido algunos desaciertos, también ha hecho teatro, ha dirigido; su curiosidad y ansias de crear no se detienen.

Ahora que ya tiene más de ochenta y que el reloj no deja de avanzar, cuando pienso en él, viene a mi mente la frase de la famosa canción del grupo español Mecano: “Los genios no deben morir”.

Víctimas de la violencia

 

 Las circunstancias desafortunadas ocasionalmente obligan a las personas a tomar decisiones que pueden llevarlas por caminos torcidos. Muchas veces, desde la ignorancia y sin querer, podemos recorrer vías peligrosas que generarán tragedias y en algunos casos hasta la muerte.

La vida no tiene borrador y desgraciadamente cuando te equivocas puede resultar complicado, y a veces imposible, cambiar el curso de los acontecimientos.

En la miniserie documental El portal: la historia oculta de Zona Divas (Netflix, 2024) se cuentan historias trágicas que pudieron haberse evitado de no ser por una mezcla perversa de pobreza, ingenuidad y malas decisiones.

La trata de personas es uno de los problemas más graves de violencia en México, sobre todo en los últimos años, donde no solamente se han visto perjudicados habitantes de este país, también extranjeros que llegan buscando nuevas oportunidades.

La necesidad es mala consejera y esto se prueba en los relatos que vamos a conocer en esta docuserie de cuatro episodios. La realidad una vez más supera a la ficción en estas historias de violencia, sueños rotos y saltos al vacío.

El llamado "dinero fácil" nunca lo es; las personas que se ganan la vida en actividades ilegales o que comprometen de algún modo la integridad apuestan mucho más de lo que creen. El riesgo que asumen las trabajadoras sexuales o damas de compañía es alto, aunque muchas veces no se percatan de ello y se toman a la ligera ese estilo de vida, que trae consigo muchos más problemas que soluciones.

De esto seremos testigos en el documental, donde se narran los acontecimientos de forma minuciosa, dejando ver todos los errores que llevaron a las protagonistas a un destino aciago.

Chicas jóvenes que, buscando mejorar sus vidas y las de sus familias, terminaron viviendo una verdadera pesadilla, de la que en algunos casos no pudieron despertar.

Las víctimas de El portal, una web que se encargaba de conseguir clientela para chicas que trabajaban como escorts, eran madres, hijas, hermanas, amigas, tenían rutinas y sentido del humor. En resumen, eran seres humanos que deseaban amar y ser amadas, aunque esto casi siempre se olvide en ese mundo donde las mujeres son tratadas como objetos.

Las mujeres que se ganan la vida con trabajos relacionados con el sexo directa o indirectamente son víctimas de la doble moral de la sociedad, que alimenta estas actividades económicas, pero las señala, condenándolas al infierno de la indiferencia o la violencia.

Lo más escalofriante de las historias que vamos a presenciar en El portal es que suceden a diario en diferentes lugares del mundo, donde el respeto por la vida humana es cada vez menor.

La sustancia (2024): inseguridades


 


La seguridad no se construye a través de la mirada ajena, eres lo que crees y la única persona que puede definir tu valor eres tú. Al menos en teoría es así, pero en la práctica, sobre todo en esta época de redes sociales y culto excesivo a la imagen y a los cánones de belleza, la mayoría busca validación en el entorno.

En este tiempo el dilema no es “ser o no ser”, William Shakespeare quedó en el pasado porque más bien se suele pensar “parecer para luego ser”, aparentar, vivir de la imagen que se proyecta.

Si bien todos deseamos encajar y ser queridos, tratar de tener la atención del resto, pasando incluso por encima de uno mismo puede ser el inicio de un viaje de autodestrucción que podría terminar incluso con la propia vida.

Toda obsesión puede llevarte al descontrol y este a la locura, precisamente eso es que le pasa a Elisabeth Sparkle (Demi Moore) una estrella de cincuenta años que ha perdido valor en el mercado.

La sustancia (2024) escrita, dirigida y producida por Coralie Fargeat es una metáfora sobre lo que puede pasar si la base de tu valía personal es tu imagen, tu físico y el deseo absurdo (por imposible) de ser joven para siempre. Vivir en la sociedad de la imagen tiene efectos en la mayoría de la gente.

En la industria del entretenimiento (donde se desarrolla la cinta) muchas veces el talento no es tan importante como la imagen, se enaltece la juventud como un paradigma.

Dentro del mundo del espectáculo y fuera de él, cumplir años es un pecado y una forma de devaluación para la mayoría, especialmente para las mujeres, que somos juzgadas en gran medida por nuestro aspecto físico. A veces parece que para ser tomado en cuenta necesitas verte de un modo determinado.

En la película se utiliza una premisa que combina terror, thriller psicológico, ciencia ficción y comedia para mostrarnos a un personaje que tiene miedo de ser olvidada, que no acepta el paso del tiempo ni la transformación natural de su imagen.

El horror que presenciamos en La sustancia tiene mucho que ver con el mundo interior de la protagonista. Asistimos a sus miedos, sus creencias, su desesperación por seguir siendo alguien que ya no puede.

¿Y todo para qué? ¿Para tener fama y fortuna? Sí, pero sobre todo para seguir sintiéndose valiosa.

La tristeza y la ansiedad de Elisabeth se evidencian desde la primera escena. Ella sabe que la vida como la conocía terminará pronto y no quiere renunciar a lo que hasta ese momento es lo único que le importa.

Vivimos en una sociedad donde el amor propio se construye a través de elementos externos: belleza, dinero, poder, éxito. En la búsqueda de éstos muchos terminan perdiendo la estabilidad emocional, el autocontrol, la alegría y las ganas de vivir.

La sustancia es clara a la hora de expresar esta y otras ideas sobre la fragilidad del ser humano y los deseos absurdos que se nos inoculan a lo largo de la vida. Ambiciones que de no ser consolidadas generan un dolor que pueden destruirnos interiormente.

Finalmente, Elisabeth tendrá que enfrentarse con su versión joven (interpretada por Margaret Qualley) lo que pasa en ese encuentro se muestra en el desenlace de la película que nos deja reflexiones contundentes.

lunes, 11 de noviembre de 2024

Engaño (Netflix). El amor no tiene edad

 

En el cine no es frecuente que las mujeres de más de sesenta años sostengan romances con hombres menores, muchísimo menos se muestran relaciones íntimas explícitas en este tipo de vínculo. Al parecer en la gran pantalla (y también en la del streaming), la gente que tiene sexo y se enamora es joven y bella, con cuerpos perfectos.

Afortunadamente, los tiempos cambian y existen cada día más realizadores que se atreven a contar historias mucho más cerca de la realidad, pasando por encima de los prejuicios sociales de los que todos hemos sido víctimas involuntarias a través del tiempo.

Aunque creas que no, el cine incide en la vida cotidiana, con sus arquetipos y modelos a seguir, con sus historias y representaciones de lo que vivimos e imaginamos.

En la vida real, el amor puede presentarse a cualquier edad, seguramente por eso la intimidad es un territorio de libertad en la serie italiana Engaño (Netflix, 2024). En la ficción se atreven a romper paradigmas, a revisitar algunos temas desde perspectivas diferentes, bien lejos de los clichés, aunque al inicio creamos que no será así.

Desde el primer capítulo en la serie, el mayor engaño del que seremos testigo es el que fraguan los realizadores para nosotros, el público, ya que la historia parece ser de un modo y afortunadamente termina sorprendiendo. Los personajes descubrirán a la par nuestra que la vida no siempre es una línea recta. El camino puede torcerse en varias ocasiones y tratar de enderezarlo puede que no sea tan fácil como esperamos.

Sin embargo, cuando conocemos el amor, tenemos la oportunidad de encontrar un estímulo y un aliciente. La serie italiana, que termina siendo una gran historia romántica, nos permite redescubrir que la pasión y el afecto sincero pueden funcionar como el motor que nos impulse hacia adelante en este viaje de la vida que nunca sabemos adónde va.

 

Sexo y realidad

En la vida real el sexo es parte de la vida cotidiana de todo tipo de personas; ni la edad, ni el aspecto físico, ni las condiciones socioeconómicas son limitantes a la hora de relacionarnos.

Engaño desmitifica el sexo después de los cincuenta y nos permite descubrir a una mujer que necesita amar como cualquiera.

Todos deseamos atención, cariño, compañía, tengas 20 o 60 años. Muy seguramente si todavía no la has encontrado o si la tuviste y la perdiste, sueñas con esa persona que te calienta la sangre, que te genera como en la canción de los años 80 del grupo venezolano Daiquirí Ese puro deseo de amar, que en esta ficción será el motivo número uno de los protagonistas.

La trama se desarrolla lentamente, dándonos la oportunidad de conocer a los personajes y de entender los cambios que sufren mientras avanza la historia. Un poderoso secreto también tendrá impacto en los acontecimientos, demostrando que siempre somos el reflejo del pasado, pero sobre todo de lo que deseamos hacer con él.

Envidiosa (Netflix, 2024)

 


Las mujeres han sido educadas para vivir bajo parámetros específicos. Si tienes más de treinta años, según la sociedad occidental, deberías: estar casada, tener hijos, ser una profesional exitosa (aunque eso no es tan importante) y lucir perfecta en las fotos de Instagram.

Así era veinte años atrás (obviando la presencia digital) y así es ahora, aunque muchas hacemos lo que nos da la gana y nos hemos quitado de encima el estigma y la necesidad de ser "la mujer perfecta".

Sin embargo, otras sufren por no darle el gusto a su entorno; se sienten rotas e incompletas si pasan de los treinta y aún no tienen príncipe ni herederos. Algunas que se frustran por no tener lo que se supone deberían se convierten en envidiosas.

Envidiosa (Netflix, 2024), la serie argentina protagonizada por la genial actriz Griselda Siciliani, nos muestra a una mujer con la que todas nos podemos identificar.

Todas hemos sido Victoria, tal vez un día, una semana, cinco o diez años, no importa cuánto tiempo, pero es imposible no validar muchos de sus sentimientos, y por ende reírse de una misma y de esta mujer que está obviamente fuera de control.

Victoria tiene treinta y nueve años, no está casada, no tiene hijos y está desesperada porque acaba de terminar una relación de diez años. Su vida gira en torno a la posibilidad de tener un vínculo estable para poder cumplir con los objetivos que siempre ha tenido, o que más bien se ha impuesto, aunque no tiene ni la más remota idea de por qué.

En esa búsqueda trata de comprender lo que le sucede (aunque no se lo plantee de forma premeditada) junto a su terapeuta, sus amigas de toda la vida, su ex, sus nuevos prospectos y su familia, viviendo circunstancias hilarantes.

Envidiosa (Netflix, 2024) engancha porque da risa naturalmente. Cada capítulo es una oportunidad para conocer a Victoria y empatizar con sus problemas, pero también para reírte de y con ella. La forma en que se aborda el humor en la serie es su mayor atributo.

Cuando nos reímos de nosotros mismos, los problemas se achican; la seriedad es un vestido que nos constriñe interiormente si decidimos pasar la vida con él. Es por eso que nada más para reírnos vale la pena ver esta serie que termina siendo un ensayo sobre la vida moderna, las relaciones, el amor y la búsqueda de bienestar en una época llena de espejismos.

Esta ficción reflexiona de un modo aparentemente superficial sobre lo absurdo que es vivir para complacer las expectativas ajenas. Durante décadas a las mujeres se les trazó un destino, y pasaron tanto tiempo sin poder elegir qué clase de vida llevar que algunas no pueden desprenderse de ideas impuestas, lo que ocasiona un montón de sufrimiento innecesario.

Envidiosa nos deja claro que el camino a la felicidad no es uno solo, hay tantos como personas en el mundo, y que todo lo que se da, por cierto, según la mayoría, no tiene que serlo necesariamente para ti.

lunes, 21 de octubre de 2024

Javier Bardem, primeros años

 

 Javier Bardem realizó la primera película importante de su carrera en 1992. Tenía un poco más de veinte años y muchas ganas de entrar con fuerza en el mundo de la interpretación. Para ese momento ya había aparecido en algunos largometrajes, incluyendo los segundos en que compartió escena con Victoria Abril en Tacones Lejanos (1991) de Pedro Almodóvar.

Ese primer largometraje que marcó su carrera en el cine fue Jamón, Jamón de Bigas Luna. En él también hicieron su debut estelar dos nombres que serían importantes para el cine español: Penélope Cruz y Jordi Mollá. El largometraje es violento y presenta una estética muy en la onda de Bigas, amante del erotismo y la extravagancia en el cine.  Su interpretación de macho ibérico le abrió las puertas de un mundo donde se ha desarrollado realizando personajes disímiles.

Descendiente de una familia de actores y artistas, Bardem se caracteriza por su forma de actuar que prioriza las emociones de sus personajes. Él actúa con la mirada, con el cuerpo, con la voz, brindándole a cada rol una personalidad propia. Bardem es un actor que no se repite.   

En los primeros años de su carrera realizó películas inolvidables, por su calidad y porque son la base de sus éxitos posteriores. En esta época hay mucho del mejor cine que ha filmado hasta hoy. 

En 1993 trabajó de nuevo con Bigas en Huevos de oro. Comparte escena con Maribel Verdú y María de Medeiros. Por esta película estuvo nominado a los premios Goya en su país natal. 

En 1995 realizó Éxtasis de Mariano Barroso donde actúa en lo que llega a ser un duelo con el legendario actor argentino Federico Luppi. En esta cinta Bardem interpreta a un personaje con una personalidad fluctuante, un joven que debe decidir quién quiere ser. Éxtasis es una de las mejores películas sobre el destino y la responsabilidad que tenemos en él que puedes ver.
Años después actuaria bajo la dirección de Pedro Almodóvar en Carne trémula (1997), una película donde realiza un rol con distintas facetas que incluyen el reto físico de interpretar a un hombre en silla de ruedas.   

Más tarde llegaría Entre las piernas (1999) de Manuel Gómez Pereira donde comparte créditos con Victoria Abril. La película es un drama erótico que no sabemos muy bien hacia dónde va, pero finalmente llega a buen puerto.  

Luego realizó Segunda piel (1999) donde volvió a compartir crédito con Jordi Mollá, esta vez viviendo ambos una historia de amor homosexual, que para el momento de su estreno tuvo mucho de polémica.  

Sin embargo, según confesó años después, un mayor reto afrontó al protagonizar Antes que anochezca (2000), la biografía sobre el poeta homosexual Reinaldo Arenas: “preparé esta película con mucho esfuerzo, fue muy difícil y tuve que invertir muchas horas. Fue un trabajo muy duro que sí, me costó mucho…ha sido el trabajo más agotador que he hecho” comentó a la periodista Amparo Gil al momento del estreno.  

Seguidamente destacó en Los lunes al sol (2002) de Fernando León de Aranoa, donde realizó una de las caracterizaciones más importantes de su carrera al interpretar a Santa (un hombre que reflexiona sobre sus circunstancias de desempleo mientras intenta salir de ellas), en un drama social sobre el paro en España. 

Finalmente con Mar adentro (2004) llegaría el inicio de su carrera en Estados Unidos. Este largometraje de Alejandro Amenábar ganador del Óscar como Mejor Película, cuenta la historia real de Ramón Sampedro, un escritor y exmarino que se quedó tetrapléjico por un accidente y permaneció postrado en una cama durante casi 30 años. El éxito de esta cinta le abrió las puertas a la gran industria del cine en Hollywood. 

 

Luisa Ugueto Liendo
@cluisaugueto

sábado, 19 de octubre de 2024

La estrella de Kris Kristofferson

 


Se dice que Barbra Streisand tuvo un breve romance con Kris Kristofferson al momento del rodaje de la película que protagonizaron juntos: A star is born (1976). Se habían conocido mucho antes, el actor y cantante lo contó en una entrevista con David Letterman en los años 80, donde además reveló cómo había sido su relación durante la filmación del largometraje que lo ayudó a ganar mucha más exposición en la gran pantalla.

Nace una estrella dirigida por Frank Pierson fue una de las películas más taquilleras al momento de su estreno a mediados de los años 70 y generó un gran impacto en su carrera y en la de Streisand.

El rodaje de la película no estuvo exento de polémicas debido al carácter perfeccionista de la protagonista. Recordemos que ya en 1968, al momento de la realización de Funny girl, la primera cinta protagonizada por Streisand, su director William Wyler tuvo que soportar todas sus intervenciones.

“Manda más que un general”, dijo años después Kristofferson de Barbra.

Sin embargo, las pequeñas diatribas de la filmación no generaron resquemores en su relación. El vínculo entre ambos actores fue significativo, personal y, artísticamente, estuvo lleno de respeto y de una química muy especial que los ayudó a vender la historia.

Para el momento ambas estrellas tenían pareja. Barbra estaba con el peluquero Jon Peters y Kris con la cantante Rita Coodlidger, por obvias razones su relación terminó al finalizar la filmación.

La película, que ha sido versionada recientemente con Lady Gaga y Bradley Cooper (quien también la dirigió) en los roles protagónicos, roza la cursilería, y sin embargo, es tal vez uno de los personajes por los que Kristofferson ha sido más reconocido en el cine.

En Nace una estrella su rol de cantante venido a menos, preso de sus adicciones le permitió conectar con el público, especialmente femenino. En la banda sonora de la película Streisand y Kristofferson cantan juntos e individualmente.

El actor y cantante, al momento de su fallecimiento tenía 88 años y dejó una carrera relevante en el mundo de la música y la interpretación.

Su vida fue un torbellino de emociones. Antes de sumergirse en el universo del espectáculo, estuvo en el ejército, fue piloto de helicópteros y deportista en las ligas escolares de boxeo y fútbol. También estudió Literatura Inglesa en la Universidad de Oxford.

En el medio artístico se inició como cantante en Nashville, capital de la música country, género donde destacó no solo por su forma de cantar, también como compositor.

Nacido en Texas el 22 de junio de 1936, tuvo una infancia inestable debido al trabajo de su padre, quien desarrolló una carrera en la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

En 1998 Kris Kristofferson actuó junto a Chayanne y Vanessa Williams en la película musical Baila conmigo (1998), dirigida por Randa Haines. Durante su carrera filmó más de treinta películas.

 

Luisa Ugueto Liendo

@cineparallevarl en Instagram

 

Anónima (Netflix, México)

 


 Nadie quiere estar solo ni pasar desapercibido, no importa si tienes 17 o 67 años; todos los seres humanos necesitamos vínculos de intimidad con otros seres humanos. Se sufre cuando no se tienen al alcance personas en quienes podamos confiar para contarles nuestras esperanzas, conflictos y expectativas.

El tema de la soledad en un mundo hiperconectado es universal y ya forma parte de las reflexiones de muchos creadores en cine, televisión y otros medios. Por otra parte, el anhelo del amor romántico es un cliché de todas las comedias juveniles de Netflix y esta película no es la excepción.

En Anónima (México, Netflix), un mensaje equivocado será el inicio de una conexión real, de esas que no son tan frecuentes como podemos creer. De esas que todos ansiamos vivir en algún momento o para toda la vida.

La película, basada en una novela juvenil éxito de Wattpad, escrita por Wendy Mora, muestra perfectamente y con altas dosis de entretenimiento, lo necesarias que pueden ser las relaciones humanas.

En esta época donde se romantiza la soledad, el largometraje expone los beneficios, que muchas veces no son tan obvios, de las relaciones personales en todos los ámbitos de la existencia.

La película, protagonizada por Annie Cabello, Marco Antonio Morales, Harold Azuara y Estefi Merelles, nos permite redescubrir cómo el amor y la amistad se nutren de la libertad que nos dan los otros al aceptarnos tal cual somos.

Anónima es una comedia juvenil, y, sin embargo, es muy fácil identificarse con los protagonistas más allá de la edad. Si eres una persona sensible que disfruta la complicidad que llegamos a tener con los amigos o la pareja, podrás entender que en el universo de las relaciones personales, el cielo brilla más cuando coincidimos con gente cuyas almas conectan con la nuestra.

Dirigida por María Torres, la cinta está llena de circunstancias cliché que, sin embargo, no desagradan. Por el contrario, apoyan sus argumentos. Es una película que conecta con nuestras emociones más básicas para bien. La frescura de cada escena, desde el comienzo hasta el final, nos descubre un universo dulce y confortable, como comer Nutella un domingo por la tarde.

Aunque para cierto público Anónima podría ser cursi en niveles empalagosos, diría que al estilo de Stargirl (Disney, 2020), el largometraje expone emociones universales con verdad y buena onda.

 

Luisa Ugueto Liendo

IG: @cineparallevarl

Doña Bárbara regresa del Arauca

 


Llevo semanas viendo otra vez la versión para la televisión de Doña Bárbara producida por RTI Colombia y Sony para Telemundo en el 2008. La producción que fue adaptada en formato de telenovela por Valentina Párraga y estuvo protagonizada por Edith González junto a Christian Meier y Génesis Rodríguez, se encuentra disponible en la plataforma de streaming Vix.

La telenovela, que tiene más de cien capítulos, es una versión libre de la novela del escritor venezolano Rómulo Gallegos. Esta ficción, aunque mantiene la esencia de algunos personajes (al menos sus características principales) en el desarrollo de la trama está muy lejos del sentido de la original. ¿Es esto negativo? Por el contrario, los argumentos muchas veces descabellados del relato juegan a favor del factor entretenimiento.

Pasan tantas cosas que es imposible aburrirse, además la energía de los personajes te obliga a meterte en la historia y no hay nada mejor para los verdaderos amantes del cine y la televisión que olvidar sus propias vidas por un rato perdiéndose en las ajenas.

En la producción se ve que hay un gran esfuerzo en la grabación de las escenas en exteriores, se nota que cuidaron muchos detalles a la hora de filmar. Todo esto le otorga credibilidad.

No obstante lo más importante es el desarrollo de los acontecimientos y en Doña Bárbara el amor es amor y la pasión quema, la química de los protagonistas, Edith González es brillante como Doña Bárbara y Meier es un perfecto Santos Luzardo, ayuda mucho a que la intriga que genera cada episodio te empuje a seguir viendo más de una historia que se tuerce en el camino y, sin embargo, no quieres que termine.

La ficción conmueve y da risa en partes iguales, pero no te ríes de los personajes, sonríes con ellos, porque en el relato televisivo hay tanto drama como un humor.

Además hay mucho de reflexión, porque aunque el nudo fundamental de la historia es el amor y los celos, nunca se deja de hablar de temas universales que Gallegos expuso tanto en su novela publicada en 1929 como en la versión fílmica protagonizada por María Félix en 1943.

La venganza, el odio, la búsqueda de la justicia, la importancia del perdón para seguir adelante son algunos de los temas que se plantean en la historia de forma general. Sin embargo, lo más importante es el personaje principal, Doña Bárbara, que en esta oportunidad no solamente es una mujer independiente, hosca y violenta. También puede ser dulce, apasionada y amorosa, en ella podemos ver las contradicciones del alma humana.

La Doña Bárbara del libro de Gallegos no se asemeja totalmente al personaje interpretado maravillosamente por Edith González en este drama televisivo, sin embargo, esta reinterpretación nos permite vivir una historia intensa sobre una mujer y las múltiples posibilidades de su carácter.

Luisa Ugueto Liendo

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jueves, 26 de septiembre de 2024

Queremos tanto a Brenda

 


 En Beverly Hills, 90210 la vida no era para nada perfecta, todos los personajes tenían problemas, ocultaban secretos y vivían tragedias. Detrás del oropel siempre hubo mucho drama, lágrimas e histeria. Aunque también había tiempo suficiente para los romances de verano o invierno y los chistes fáciles.  

Quizás por eso la serie estrenada en 1990 es una de las más populares de su estilo. Combinaba la frivolidad del amor por la moda y las caras bonitas, con los problemas reales que incluso la gente rica y bella tiene.

Beverly Hills, 90210 vendía un sueño, la fantasía de la felicidad a través de personajes que representan paradigmas. En Hollywood se dice que puedes ser quien quieras, no hay límites.  
Shannen Doherty interpretó en esta ficción a la muchacha romántica, soñadora, inteligente, pero también rebelde y muy moralista (el personaje sostiene consigo misma y con el resto discusiones éticas) hija de una familia clase media que llega a la ciudad para cambiar la vida de su entorno.

Brenda Walsh es bella, divertida, audaz y llena de vida, todos la quieren. Paradojamente en su juventud Shannen se ganó una reputación contraria a la de su personaje, se decía que era conflictiva y un poco arrogante.

Sin embargo, para la audiencia siempre fue la dulce Brenda en el show creado por Darren Star y producido por Aaron Spelling. La serie fue una de las plataformas más importantes en la carrera artística de Doherty, nacida en Memphis, Tennessee el 12 de abril de 1971.

Shannen fue estrella infantil, empezó a actuar a los diez años. Realizó sus primeros personajes en programas como La casa de la pradera, la muy popular serie con Michael Landon. Más tarde realizó películas para televisión como Las chicas solo piensan en divertirse (1985) y Escuela de jóvenes asesinos (1988) junto a Winona Ryder.

En 1990 llegó Beverly Hills y cambió la perspectiva de su carrera. La serie se convirtió en un fenómeno cultural que aún sobrevive. En Venezuela fue transmitida en un primer momento por Venezolana de Televisión y más tarde pasó a formar parte de la programación regular de otras televisoras. A principios de los noventa había cuadernos, pósters, libros sobre esta ficción. Los protagonistas se convirtieron en personajes queridos que representaban lo bueno y lo malo de una etapa de la vida que no necesariamente es fácil de transitar. 

Los jóvenes caprichosos de Beverly Hills tenían vidas complejas. Entre tantas historias que planteaba la serie una de las más potentes fue la del romance entre Dylan (Luke Perry) y Brenda (Shannen). 

Esta historia de amor derivó en triángulo amoroso muy pronto cuando entró en escena Kelly (Jennie Garth) quien dejó de ser la mejor amiga para convertirse en rival.  

Ninguno de los que vimos Beverly Hills hemos podido olvidar la canción de R.E.M., Losing my religion, como banda sonora principal de ese drama juvenil. 
La premisa de la serie no era muy profunda ni generaba discusiones intelectuales, pero tenía la magia de conectar con el público, quienes nos veíamos reflejados en esos dramas insustanciales que en ese momento parecían relevantes.   

Cuando un actor nos invita a conocer su historia y la damos por cierta pasa a ser parte de nuestro universo. Esto sucedió con Shannen cuando interpretó a Brenda. 

Evidentemente la carrera de Doherty tuvo muchas más producciones, otros personajes. Sin embargo, hoy cuando la noticia de su muerte se ha divulgado en todos los medios, recordé a Brenda y pensé en la compañía que nos brindó durante años, fue parte de nuestra vida, crecimos con ella. Esa es la razón por la que la queremos tanto y por la que nunca la olvidaremos.  

 

Disco, Ibiza, Locomía (Netflix, 2024)

 

El mundo de la música no solamente se nutre de música. Hay muchos elementos extra musicales que tienen una gran influencia en esa industria. En esta época creo que es evidente (se toma mucho en cuenta la imagen, la vida personal, las ideas políticas de los artistas), pero décadas atrás también podemos encontrar historias nada musicales en la creación de canciones y las carreras de algunos intérpretes.

Disco, Ibiza, Locomía (Netflix, 2024) cuenta una de estas historias que involucra el desarrollo de un grupo musical que comenzó por motivos que poco o nada tienen que ver con la música.

Locomía fue un fenómeno en los años 80 y 90, sus canciones alcanzaron gran popularidad en España y América. En Venezuela, por ejemplo, llegaron a ser muy famosos, visitaron el país y pusieron a bailar a grandes multitudes. No cantaban, ni componían, ni las voces de sus discos coincidían con las de los muchachos que bailaban en público con abanicos, pero tuvieron un éxito rotundo e inesperado.

El proceso de creación de esta agrupación controversial podemos verlo en esta cinta de Netflix, que intenta acercarse lo más posible a la realidad, sin dejar de lado la imaginación y la creatividad que hace falta para contar una historia que bien podría ser inventada.

Sin embargo, una vez más, la realidad supera a la ficción en este largometraje sobre jóvenes que querían destacar en la vida y contaron con la suerte que les hacía falta para lograrlo.

Las fiestas, la alegría, el desenfado, son la esencia del sonido de Locomía, el cual musicalmente es muy básico, pero tiene onda. Eran extravagantes, atractivos, sexualmente ambiguos y se concentraban en bailar, además llamaban la atención por sus abanicos de colores que movilizaban de forma reiterada en el escenario.

Algunas canciones solamente entretienen y alegran, por eso triunfan. En el caso de esta agrupación española hubo mucha identificación, sobre todo de parte de sectores de la sociedad que no tenían tanta exposición para el momento.

Todos sabemos que algunos cantantes no venden su voz, mercadean su imagen, su discurso y estilo de vida. Eso es lo que hacían los integrantes de Locomía. Aunque la banda tuvo sus detractores (y aún los tiene), no se puede negar el éxito que tuvieron sus canciones superficiales, de pocas palabras y acordes repetitivos.

Disco, Ibiza, Locomía cuenta las circunstancias que rodearon a la agrupación, la vida privada de sus integrantes, pero desde una perspectiva romántica e idealista. Ver la película es un paseo por los sueños, la energía y la emoción de seres humanos que deseaban ardientemente tener éxito.

La cinta convoca muy bien el espíritu de aquellos años donde la pasión era el motivo principal de todos los que participaron de este proyecto. Gente que vivió un sueño plenamente durante todo el tiempo que les fue posible y se conformaron luego con la realidad que encontraron al despertar.

Los Feos (Netflix, 2024)

 

En un mundo donde la belleza física parece lo más importante y muchos viven atentos a la mirada de los otros para fundamentar su valor, la realidad distópica de Los Feos (Uglies, 2024) tiene mucho sentido.

La película plantea la búsqueda de la “perfección” en un sistema que necesita hacer creer que la felicidad es ser todos iguales. El largometraje protagonizado por la joven actriz Joey King es perturbador y al mismo tiempo pertinente en esta época sumamente superficial.

Basada en la novela homónima de Scott Westerfeld, el nuevo estreno de Netflix, reflexiona tímidamente, sobre el valor de aceptarnos tal y como somos en tiempos donde vivir de las apariencias parece un mandamiento para la mayoría.

Al estilo de cintas como Los juegos del hambre (2012) o Divergente (2014), la película es una historia obviamente enfocada en el público juvenil que no solamente pueden disfrutar menores de treinta.

La cinta es emocionante desde el inicio, tal vez porque alude directamente a temas que pueden ser muy fácilmente reconocibles por todos los que vivimos en estos tiempos de redes sociales, filtros y felicidad fingida de Instagram.

La ciencia ficción es una herramienta perfecta para cuestionar la realidad. Mostrar verdades representadas de un modo creativo puede ayudar a verlas desde una perspectiva nueva. Sin embargo, esto no quiere decir que la película pretenda ser un tratado de filosofía o una producción compleja. El estilo de su director, McG, Joseph McGinty Nichol (Terminator Salvation 2009, We Are Marshall 2006, Los ángeles de Charlie: Al límite, 2003, Los ángeles de Charlie, 2000) está centrado en darle prioridad al factor entretenimiento, los buenos efectos especiales y la satisfacción inmediata frente a la pantalla. No obstante, Los feos, toca algunos temas de forma superficial y otros con mayor complejidad.

En el largometraje los personajes y sus motivaciones son mucho más importantes de lo que en un inicio parece, ya que en ellos (en sus razones y decisiones) se fundamenta la trama. Es muy fácil sentir sus necesidades, finalmente, más allá de la edad, todos estamos en este mundo buscando amor bajo diversas formas. Algunos a través del dinero, el trabajo, la familia, las redes sociales, el placer o las relaciones románticas y precisamente de eso va esta película, del deseo inherente al ser humano de búsqueda de aprobación o sentido de pertenencia.

Nadie quiere vivir una existencia al margen, nadie quiere ser ignorado, todos tenemos la necesidad de encontrar nuestro lugar en el mundo rodeados de un entorno amable. Al menos en teoría eso es lo que la mayoría desea y los personajes de esta cinta no son la excepción.

El largometraje cuenta con pocas escenas de acción, pero posee las suficientes para darle dinamismo a la trama que se agiliza mucho más con algunos giros inesperados. Sorprende el final de esta historia que obviamente tendrá continuación.

miércoles, 11 de septiembre de 2024

Andrés García, una vida al límite

 


Controversial, irreverente, sexy, el actor mexicano Andrés García pasó los últimos años de su vida contando anécdotas intimas y del mundo del espectáculo en su canal de YouTube. A ratos parecía un sabio, otros un mujeriego irreductible, pero en todo momento un hombre que supo vivir su vida al límite, sin arrepentimientos.

La gente que sabe lo que quiere, que decide su destino y asume las consecuencias de sus actos muy probablemente viven existencias más plenas que aquellos que pasan su vida escondidos bajo la mesa, con miedo de vivir. Andrés García era arrojado, valiente y quizás por eso también brusco y otros tantos adjetivos poco halagüeños que le endilgan sus detractores. No fue un ángel ni un hombre de moral intachable, pero ¿quién lo es?

En su canal contaba anécdotas de su vida personal, los encuentros con las mujeres de su vida, y sus relaciones con un sinfín de figuras imprescindibles en el mundo del espectáculo. Tuvo una existencia larga y formó parte de episodios que cambiaron la historia en el mundo del entretenimiento latino. Fue testigo y protagonista, hizo de todo y parecía saber sobre todos. 

Su carrera comenzó a finales de los años sesenta participando en producciones de cine y televisión. Realizó gran cantidad de películas de acción y de comedia, donde se explotaba su apariencia y habilidades físicas. Representó en múltiples ocasiones el arquetipo de latin lover que no tenía miedo a nada.

Destacó en películas como Toña machetes (1985) donde compartió créditos con Sonia Infante e Ignacio López Tarso. Tintorera (1977) donde interpreta a un cazador de tiburones. De igual modo, protagonizó Pedro Navaja junto a Maribel Guardia y Sergio Goyri en 1984, entre tantas otras como: La llamada del sexo (1977), Nora la Rebelde (1979) o Los amantes del señor de la noche (1986).

En la televisión también fue prolífico. Realizó telenovelas y series hasta el año 2010. Siendo las más importantes de los últimos años El magnate (1989), la venezolana Mujer prohibida (1991), El privilegio de amar (1998) o Mujeres engañadas (1999). Antes realizó junto a Lucía Méndez uno de los mayores éxitos de su carrera en televisión, Tú o nadie (1985). Hacer un recuento de sus producciones es casi imposible.

La carrera de Andrés García estuvo llena de buenas interpretaciones, pero también de escándalos y polémicas relacionadas con sus vínculos sentimentales y su carácter explosivo. El personaje que interpretó tantas veces en la pantalla de hombre temperamental se hacía presente en la vida real. Sabía dejar de lado su deslumbrante sonrisa para dar lugar a la ira delante y detrás de cámaras, generando comentarios en prensa y televisión.

Fue uno de los hombres más atractivos del mundo del espectáculo latino y un modelo a seguir para muchos actores. Era un tipo encantador, tenía sentido del humor, siempre será recordado por su arrojo, su poder interpretativo y sex appeal.

Chasing Trane, la paz del jazz

 

¿Encontrar la tranquilidad en la música es posible? ¿Puede ser una melodía un mantra para el espíritu? ¿Puede sanar la música? John Coltrane creía que si.

Sus inclinaciones musicales estaban relacionadas con la conexión con Dios y el enrriquecimiento del espíritu. A través de la música que creaba deseaba generar mucho más que producciones discográficas o temas para  mejorar el  dominio e interpretación de su instrumento. Quería hacer felices a otros a través de la música, dar algo más que acordes lindos y melodías bien armonizadas.

Ese es uno de los planteamientos del documental Chasing Trane  que cuenta su vida desde una perspectiva cálida y cercana de modo  que cualquier persona (le guste o no el jazz) pueda apreciar esta música  como una forma de relatar las complejidades de la existencia humana.

Denzel Washington encarna  al músico de jazz John Coltrane en este documental dirigido y escrito por  John Scheinfeld. El actor norteamericano es su voz en este audiovisual sobre su corta, pero intensa existencia.

Una existencia disciplinada y limpia, sin mayores sobresaltos, a diferencia de otros personajes legendarios del mundo del jazz. Al menos así lo plantea el realizador de Chasing Trane, quién nos cuenta una historia sobre la música como un camino para obtener paz y armonía espiritual.

La música de John Coltrane es la gran protagonista de este audiovisual que se regodea en sus méritos y sus manías personales que lo llevaron a crear un sonido único lleno de magia y buena energía.

Precisamente de eso está lleno el documental, de armonía, la música  está  presente en cada escena lo que nos brinda momentos acogedores mientras conocemos los testimonios de las personas más cercanas de su entorno, estudiosos de su obra y personajes  como Bill Clinton, Carlos Santana, entre otros.
 
John Scheinfeld explora sus influencias, los momentos capitales de su  carrera, su vida familiar y los eventos históricos que transformaron su perspectiva sobre la música y el mundo que le rodeaba.

Chasing Trane  es rico en fotografías, imágenes de la época, portadas de discos, entre otros detalles que reconstruyen esta historia con pruebas.  Es muy fácil seguir el hilo del relato con la ayuda de  esta  información, que junto a los testimonios nos facilitan la tarea ayudándonos a comprender al personaje y su época.

El retrato sobre el saxofonista no solamente nos habla de él, también es un acercamiento al poder sanador de la música y a la importancia de la disciplina y el tesón para lograr cualquier cosa que nos propongamos.

Una vida ordenada, una vida tranquila es el inicio de un viaje hacia la felicidad y la alegría natural a la que todos podemos tener acceso. Al menos esta es una de las ideas que se desprenden de este audiovisual disponible en Netflix que no tiene desperdicio.

Devuélveme la vida (Netflix, 2024)

 

 

Los prejuicios raciales están pasados de moda, sé que siguen siendo un problema, pero todo lo que tiene que ver con ellos ya se ha contado y planteado en la ficción desde un millón de perspectivas diferentes. Sin embargo, podría decirse que en América Latina hay muy pocas historias de amor televisivas donde la pareja principal es interracial.

En Devuélveme la vida (2024), la base de la historia se sustenta en el viejo tópico de los prejuicios raciales. En esta serie (¿o telenovela?) de más de cincuenta capítulos, el amor entre negros y blancos es el dilema fundamental. Además de todos los problemas sociales que están relacionados con diferencias culturales y raciales.

A través del relato central se construyen un sinfín de historias sobre el odio, la segregación y otras formas de intolerancia.

Devuélveme la vida, que tiene un título dramático y de telenovela radial de los años cincuenta, entretiene en un alto nivel (sobre todo en sus primeros capítulos) porque lo que se cuenta no es novedoso. A excepción del color de piel de los protagonistas, la narración va en un sentido similar a tantas otras historias de amor televisivas: obstáculos, villanos malísimos, buenos tontos e infantiles, expertos en complicarse más la propia vida que los malvados de la historia.

La ficción entretiene quizás porque a veces ver algo conocido resulta placentero, la falta de novedad también seduce. Sin embargo, esto no la exime de ser cursi, absurda, a veces en niveles intolerables, y poco original, sobre todo esto último. Aquí no pasa casi nada que ya no haya ocurrido en otras ochenta mil historias de amor latinoamericanas.

Esta ficción comienza en los años cincuenta y avanza en el tiempo, siguiendo las distintas etapas de la vida de sus protagonistas. Negros y blancos establecen vínculos marcados por la raza, las clases sociales, el amor y el odio.

Aunque la historia central tiene mucho que ver con el color de la piel, afortunadamente no se queda en eso, la ambición, el deseo de poder, los amores no correspondidos son temas universales que tienen mucho más protagonismo.

Devuélveme la vida pretende ser equilibrada y realista, pero también posee un millón de aspectos que solo con verlos una vez sabes que no tienen nada que ver con la realidad.

Esto tampoco es un gran defecto, toda ficción exagera, miente para convencer al espectador. Lo importante es mentir bien. En Devuélveme la vida se logra en unas ocasiones más que en otras.

Sin pretensiones intelectuales, la producción de Caracol, disponible en Netflix, cumple. Los actores, entre los que se encuentra el muy talentoso venezolano Luis Gerónimo Abreu, hacen un trabajo formidable, siendo lo mejor de esta producción.

A pesar de su precipitado final (parece que necesitaban terminar y se les ocurrió de pronto acabar con la vida de algunos personajes para resolver el desenlace) Devuélveme la vida, te mantiene dentro de la historia, te invita a entender a los personajes (y sus conductas muchas veces reprochables y risibles), te hace descubrir un mundo absurdo, melodramático y un tanto estúpido, pero cercano.

lunes, 26 de agosto de 2024

A la deriva (2018)

¿Qué es una hazaña? Para algunos un comportamiento ejemplar en una situación límite. Para otros una actitud heroica. Particularmente creo que no tienes que cruzar el Atlántico para vivir de hazaña en hazaña, quizás la que se te presenta cada día parece insignificante, pero tendrá su grado de dificultad.


Todos podemos ser aventureros como los personajes de A la deriva, quienes viven de hazaña en hazaña. Hacen lo que pocos se atreven y no me refiero a navegar o recorrer el mundo. Su gran obra épica consiste en vivir la vida de sus sueños. Eligiendo a cada instante lo que realmente desean hacer. Un verdadero mérito si nos preguntamos ¿cuántos realmente son capaces de eso?

A la deriva está basada en una historia real de amor y sobrevivencia, pero es mucho más. Sobre todo representa la oportunidad de descubrir a dos personas deseosas de vivir según sus propias decisiones. Dos destinos que se cruzaron en el momento oportuno.

Cuando vas a ver una película cuyo tema es una historia real de sobrevivencia, se supone que no hay que esperar nada diferente a lo previsible. ¿Qué es lo previsible? Una desgracia natural, deseos de vivir, desesperación, tristeza, lucha, final feliz con música incluida o tragedia lúgubre y deprimente.  Sin embargo, en este caso no pasa ni una cosa ni otra. La cinta sorprende porque te hace creer que te cuenta algo para después transformarlo por completo.

En los noventa, Tami Oldham Ashcraft escribió el libro "Red Sky in mourning: A true story of love, loss and survival at sea" sobre su aventura en el mar junto a su prometido. Basada en ese libro se realizó esta cinta que protagoniza Shailene Woodley junto a Sam Claflin.

Baltasar Kormákur (Everest 2015) realiza un trabajo correcto en la dirección, lo que se traduce en escenas que despacio van construyendo la personalidad de los protagonistas. En la cinta, el tiempo fluctúa, comienza en el presente, viaja al pasado y vuelve al momento actual para ir ahondando en sus esperanzas, sueños y deseos.

Más allá de la historia real, la película seduce porque sus personajes generan empatía. A pesar de que la trama se concentra en la acción, nunca deja de mostrar el mundo interior de los protagonistas.

En esto muchas cintas de sobrevivencia fallan porque se construyen en base a mostrar mediante efectos especiales lo grandiosa de una tragedia (tormenta, terremoto) pero dejan de lado la historia que hay detrás.

Aquí ocurre exactamente lo contrario. Nada tendría sentido sin la historia emocional que sostiene cada acción narrada.

Finalmente, podría decirse que más que una historia real, más que la recreación de una relación entre dos personas en una situación límite, A la deriva esuna película sobre la libertad y sus implicaciones.

En cada momento del día se te presentan dos caminos: desistir o continuar. De esa elección depende todo lo demás, estés en un barco tratando de sobrevivir, en China o Venezuela.

Lovelace (2013)

 

Amanda Seyfried es una Linda Lovelace casi virginal en la biopic sobre la actriz porno icónica de los años setenta. Al parecer para los directores y guionistas de la cinta, basada en la autobiografía de la actriz, su versión de la historia es la única valedera.

Linda es una joven inocente, maltratada, prostituida y humillada por su enfermo, vicioso y demente marido. El relato de este filme  pretende hacernos simpatizar con la “victima”, cuyo único error, según se nos presenta, fue el casarse con el hombre equivocado.

Sin embargo, esta película  dirigida por Rob Epstein y Jeffrey Friedman, permite  hacernos ciertas preguntas y jugar un poco el rol de abogado del diablo, pues sin duda, cuesta creer que Linda Susan Boreman -mejor conocida como Linda Lovelace- quien  saltó a la fama gracias a su papel protagónico en la cinta más famosa del cine porno: “Garganta Profunda”, no tenga un mayor porcentaje de responsabilidad por las decisiones de su vida.

Siempre he pensado que todo acto sexual es una representación, un montaje, un performance y no necesariamente porque “actuemos” al llevarlo a cabo, mas bien debido a lo distante que se encuentra generalmente de nuestra vida de todos los días.

En el sexo ofrecemos otra faceta de nosotros mismos,  una versión “estelar” de nuestro yo “regular” o al menos idealmente esa es la intención.

Nadie tiene sexo con la personalidad que muestra usualmente, en él, nuestro temperamento se transforma. En la vida sexual nos tomamos licencias, nos dejamos fluir porque en el fondo sabemos que estamos ocultos, a salvo. En la cama, no somos esos que deambulan dentro de la sociedad: con los amigos, frente a los padres.

Quizás por todo eso, Linda pudo ser “otra” dentro de la fantasía del cine porno, sin que esa personalidad formara parte por completo de su vida “real”, de sus verdaderas intenciones, quizás… o al menos eso se sugiere en la cinta.

Lovelace es una película regular sobre un personaje peculiar: una mujer que la mitad de su vida hizo del sexo su bandera, su puerta de entrada a la fama y fortuna, para luego desdecirse y meterse al closet de sus propios prejuicios llevada por la vergüenza de haber sido quien fue.

Linda, una joven de 21 años proveniente de un hogar religioso, mientras baila en una discoteca, conoce a Chuck (Peter Sarsgaad) quien cambiará para siempre su forma de pensar, “manipulándola” hasta extremos insospechados. El resto es una suerte de clichés y situaciones obvias, actuaciones bien definidas para un guión pleno de inconsistencias sobre “la heroína” de la más famosa película de  Gerard Damiano.

Ángel o demonio, diosa del sexo o chica confundida, la cinta  nos brinda la oportunidad de reflexionar, así sea de un modo superficial, sobre la gran importancia que poseen cada decisión  que tomamos, cada movimiento: a quien saludamos en la calle, o  le aceptamos un trago e incluso volteamos a mirar alguna noche distraídamente. Una sola acción dispara los acontecimientos en la vida que pueden llegar a ser irreversibles.


miércoles, 21 de agosto de 2024

¿A quién te llevarías a una isla desierta? (2019)


 “Las promesas son una mierda porque te recuerdan lo que no eres”, dice un personaje  en ¿A quién te llevarías a una isla desierta? dirigida por Jota Linares.


La película comienza un poco lenta, pero rápidamente nos impulsa a entender a sus personajes: gente que está a punto de empezar de nuevo. Personas que quieren romper con su pasado para pasar a otra cosa y darle la bienvenida a su futuro. Soñadores con deseos de una vida mejor.

En algunos momentos el filme recuerda a 7 años de Roger Gual, otra cinta producida y estrenada en Netflix en 2016, en la que un grupo de amigos se confronta al vivir una situación límite que deja al aire sus secretos más oscuros.

La película de Linares también está filmada en ambientes limitados y cuenta con pocos personajes.

Como en 7 años, la mayoría de las secuencias depende de la efectividad de los actores y de las posibilidades de los diálogos.

En ¿A quién te llevarías a una isla desierta? no pasa nada y pasa de todo. No es una película que se mueva en el campo de la acción per se. No vemos grandes sucesos, hay revelaciones que dibujan el mundo afectivo de los personajes y la manera en que se han relacionado durante años.

En el filme, unos amigos muestran su verdadera personalidad a través de lo que parecería un planteamiento trivial. La película centra su desarrollo en una noche donde juegan a probar sus afectos al responder a la simple y en apariencia fútil pregunta: ¿a quién te llevarías a una isla desierta?

Responder dispara una serie de emociones que evoca verdades y secretos que a ninguno le conviene conocer. Secretos que sorprenden al espectador y mantienen la tensión hasta el final.

El argumento es emocionante. Genera inquietud y curiosidad gracias a sus diálogos y a los diversos planos que registran los sentimientos de todos los protagonistas. Linares sabe cuándo alejar o acercar la cámara para revelar los estados de ánimo de estos amigos que pueden dejar de serlo al acercarse a la verdad.

En Nadie conoce a nadie (1999) de Mateo Gil se dice que cada persona guarda secretos que la mayoría de las veces no desea confesar. En la cinta de Linares sus personajes se mueven bajo esta premisa.

Todos podemos coincidir con uno de sus planteamientos principales: a veces es difícil conocer incluso a aquellos que se consideran los amigos más cercanos.

El filme se afianza en el tema del conocimiento mutuo, pero a la vez revela la dificultad que representa conocerse a uno mismo.

Quizás en primer lugar nos mentimos a nosotros mismos. Nos engañamos para creer que todo lo que soñamos es posible, que somos mejores de lo que  imaginamos. En esto se hace énfasis en este largometraje sobre el poder insoslayable de la realidad y la necesidad de modificarla para seguir adelante.



La mejores plataformas de streaming



En esta época, sin importar el lugar del mundo donde vivas, tenemos a la mano tantas plataformas de streaming que es muy fácil perderse. Idealmente, tener suscripciones en todas es lo mejor, ya que puedes elegir lo más interesante de cada universo.

Sin embargo, a veces la economía no nos permite ese lujo y tenemos que escoger solo una. Particularmente, todos los meses tengo una suscripción distinta. Este mes, Netflix; el anterior, Amazon Prime; el que viene, probablemente, VIX, etc.

Hoy te quiero recomendar las mejores o, al menos, las que uso con más frecuencia, incluyendo las gratuitas, que muchas veces pueden ser más útiles que algunas de pago.



Netflix

Tal vez es la plataforma favorita de todos. Se dice que es el servicio de streaming más grande del mundo. La compañía reportó 247.15 millones de membresías pagas globales en septiembre de 2023. Sin embargo, de las que uso es la menos interesante. En Netflix, podemos encontrar muchas películas nuevas que podrían definirse como "comida rápida" o producciones poco valiosas. Aunque también está llena de novedades de alto nivel (sobre todo, series, documentales y programas) y clásicos del cine que no podemos dejar de ver.

Calificación: 8/10.

Amazon Prime

Esta es una de mis plataformas de streaming favoritas, porque combina novedad con calidad. No solo puedes encontrar en Amazon series nuevas o de moda; también tienen un archivo importante de cine clásico, películas de autor, cine europeo y telenovelas. En realidad, hay de todo, incluso películas difíciles de encontrar.

Amazon tiene muy buenas razones para contar al día de hoy con más de 200 millones de clientes prime.

Calificación: 9/10.

VIX

Si eres amante del cine latino y las series en español, esta plataforma tiene todo que ofrecerte. Une calidad y entretenimiento. Hay documentales sobre personajes, cultura y sociedad. Por otro lado, si eres amante de las telenovelas, VIX es el verdadero archivo de estas producciones. Hay desde ficciones mexicanas hasta venezolanas de distintas épocas. En la plataforma, a diferencia del resto, puedes acceder a mucho sin pagar ni un dólar.

VIX es una plataforma emergente. Finalizó el 2023 con más de 7 millones de suscriptores pagos.

Calificación: 10/10.

YouTube

En esta plataforma gratis podemos encontrar tesoros escondidos; solo hay que saber buscar. En YouTube hay desde películas clásicas en inglés y en español hasta series y telenovelas completas. Además, también podemos acceder a estrenos. Siempre hay algún valiente que pone a la disposición de todos contenido increíble. Esto sin contar las entrevistas, documentales, programas y otros que nos brindan horas y horas de entretenimiento.

Calificación: 10/10.

Disney+

Es perfecta para los amantes del universo Disney, en particular, y de los dibujos animados, en general. Aunque también hay películas, programas y documentales, todos producidos por Disney con este espíritu familiar que los caracteriza. Tiene más de 150 millones de suscriptores en todo el mundo.

Calificación: 6/10.


Básicamente, estas son las que más uso, aunque no son las únicas. Más adelante, puedo hacer una segunda parte con el resto. Lo importante es entender que idealmente lo mejor es utilizar cada una por temporadas. En el cine, como en la vida, es mejor el equilibrio y tener acceso a todo.
Todos los textos originales de Luisa Ugueto. 2025.