miércoles, 22 de octubre de 2025

Diane Keaton y Al Pacino

 


Diane Keaton murió hace unos días, ella representa un capítulo importante del cine clásico de Hollywood, no solo por sus películas y colaboraciones con Woody Allen, en clásicos como El Padrino o más recientemente en las cintas de Nancy Meyers y otras comedias, también por su estilo e historia personal que han tenido gran influencia en el mundo de la moda y la cultura pop, sobre todo al romper con estereotipos físicos de la imagen femenina.

El cine contiene historias que van más allá de las que podemos disfrutar en la pantalla. Cuando son sórdidas o desventuradas, prefiero obviarlas, hacer como si nunca pasaron. Sin embargo, cuando han sido notables y gratas, es preciso recordarlas porque añaden perspectiva y contexto a las ficciones que se relacionan con ellas.

Precisamente, esto pasa con el romance que protagonizaron Al Pacino y Diane Keaton, una historia de amor relacionada con la colaboración más importante que hicieron juntos en el cine.

Los actores se conocieron a principios de los años 70 cuando trabajaron juntos en El padrino (1972) de Francis Ford Coppola, en aquel entonces ambos estaban comenzando sus carreras y no podían imaginar el éxito de esa película ni mucho menos el impacto que cada uno tendría en la vida del otro.

En general, sucede de ese modo, conocemos a alguien como consecuencia de una circunstancia más de nuestra vida sin saber el peso que puede tener ese encuentro en el futuro. En este caso, el vínculo fue importante para ambos.

Así lo refirieron años después en múltiples entrevistas. Se gustaron desde el primer encuentro, a ella le llamó la atención de Pacino su capacidad para expresarse, su pasión por la actuación, su deseo por conectarse verdaderamente con los personajes que interpretaba; él amó de ella, por su seguridad, amabilidad y frescura, además de su talento y belleza.

A pesar de que la conexión fue inmediata comenzaron a salir años después durante la filmación de El padrino II en 1974. En esa película, la relación de sus personajes, Michael y Kay, se consolida y al mismo tiempo toma un camino que terminaría separándolos.

En el mundo real, pasaron por lo menos 15 años juntos, pero lejos de la formalidad que la sociedad demanda, no siempre el amor termina en boda. Para algunos, el matrimonio está más relacionado con la firma de un contrato que con la realización de la felicidad. Sin embargo, Diane Keaton, que nunca se casó, quiso hacerlo con Pacino, a quien le pidió matrimonio, propuesta que él rechazó.

En los años 90 y luego de la filmación de la última película de El padrino ambos decidieron dar por terminado el romance. No volvieron a trabajar juntos.

En 2017, durante el homenaje que el American Film Institute le hizo a Diane Keaton, Pacino tuvo la oportunidad de decirle unas palabras. Recordó cuando se conocieron, dijo que la sentía cercana de toda la vida, la llamó artista y cerró con “te amo para siempre”. Ambos se veían felices y emocionados. Ese momento fue un regalo para el público y un homenaje a la historia que compartieron dentro y fuera de la pantalla.

 

Luisa Ugueto Liendo

Una batalla tras otra (2025)

 


El cine es un reflejo de la realidad. En la película de Paul Thomas Anderson que actualmente está en cartelera, la sociedad norteamericana tiene un espejo que expone no solo el presente, también lo que podría ser su futuro. La violencia, los prejuicios contra los inmigrantes, el totalitarismo, la intolerancia en una sociedad que asfixia al ciudadano son algunos de los temas que en forma de sátira se exponen en esta cinta de más de dos horas que ni se sienten.

Las películas que combinan altas dosis de entretenimiento y argumentos inteligentes y que sirven para reflexionar sobre la realidad fácilmente pueden ser calificadas como obras de arte. Esto sucede con Una batalla tras otra, un largometraje que no tiene mucho que ver con la filmografía de su director (Boogie Nights 1997, Magnolia 1999, Embriagado de amor 2002, Phantom Thread 2017) porque tiene una gran carga de realidad social y política, pero mantiene toda la consistencia y emocionalidad que generó en el resto de su filmografía.

El largometraje, que cuenta con un elenco de actores notables encabezado por Leonardo DiCaprio, Sean Penn, Benicio del Toro, Teyana Taylor, Tony Goldwyn, entre otros, usa elementos cinematográficos valiosos para crear una buena película. Las secuencias, diálogos y escenas de acción tienen el poder de inmiscuir al público enteramente en la historia de una pareja poco convencional.

La libertad, o más bien su búsqueda, es uno de los motivos de los protagonistas para comportarse del modo en que lo hacen. Sin embargo, Paul Thomas Anderson es objetivo y no los justifica, presenta sus acciones como lo que son: elecciones personales que tendrán consecuencias.

En Una batalla tras otra, los personajes se contradicen en sus necesidades y aspiraciones, lo que los lleva a vivir circunstancias límite que son, finalmente, el foco de la película, donde todo lo que pasa tiene una razón. Esto tiene mucho sentido si sabemos que Paul Thomas Anderson ha dicho en varias entrevistas que se pasó por lo menos 20 años escribiendo el guión. Aunque también advirtió que dio lugar a la improvisación, en conjunto con los actores, que aportaron su perspectiva a la hora de filmar, enriqueciendo su visión de la historia.

Uno de los grandes aciertos de la realización de la película son las escenas de acción. Literalmente, se siente vértigo al ver algunas persecuciones en una carretera que parece infinita. En la cinta, el nivel de la realización es tan alto como profundo es su argumento.

Una de las más destacadas interpretaciones en el largometraje está a cargo de Sean Penn, uno de los mejores actores del mundo, capaz de dar todo lo que su personaje necesita para convencernos. Nunca se repite, al igual que DiCaprio o del Toro, cuyas actuaciones son intensas, siempre concentrados en comunicarnos las emociones de sus personajes. Nada más por verlos actuar, vale mucho la pena este largometraje convulso sobre un mundo que lo es mucho más.

Vivimos una época donde la intolerancia, la xenofobia y el odio gratuito dan pie a guerras absurdas, miseria y muerte. Este largometraje es una oportunidad para reflexionar sobre lo ridículo que puede llegar a ser el rencor como argumento, y es que para oponerse a las ideas ajenas es necesario desarrollar la inteligencia, un bien escaso incluso en los países del llamado primer mundo.

Finalmente, es probable que el gran acierto de Una batalla tras otra sea su capacidad de enganchar y no aburrir, aunque habla de temas políticos y sociales. En el cine, quien predica no entretiene. En la cinta, el director expone su mensaje a través de las emociones y una película que emociona vende sin esfuerzos.

 

Luisa Ugueto Liendo

Entre sombras (VIX)

 


Muchos se quejan del tributo que se les rinde a los narcotraficantes en las series de televisión, pero poco se habla de las ficciones donde se reivindica a los cuerpos policiales.

En América Latina, la figura de la autoridad ligada a los entes de seguridad no tiene buena prensa; de les acusa de corruptos. ¿Será por eso que son pocas las ficciones que se encargan de contar la historia desde su perspectiva. En Entre sombras, los policías son los protagonistas, los verdaderos héroes, que harán lo imposible porque triunfe la verdad y la justicia.

En un mundo como el de hoy, esto último puede parecer una utopía, y quizás lo es en algunos casos, pero precisamente para eso existen las ficciones, para mostrarnos las posibilidades de un mundo mejor.

La serie, protagonizada por Flora Martínez, Rodrigo Candamil, Margarita Muñoz, Brian Moreno y Patrick Delmas, entre otros actores talentosos, cuenta muchas historias donde el compromiso de las autoridades será esencial para resolver casos policiales tortuosos.

La trama combina una historia de amor central (o, más bien, varias) de parejas que se separan y se encuentran con casos policiales de la vida real.

Estas dos realidades, la de la vida personal de los protagonistas y las circunstancias del entorno, nos empujan a situaciones que no solo despiertan el interés por más de cincuenta capítulos; también te permiten reflexionar sobre tu propia historia.

A pesar de ser un relato policial de crímenes y la búsqueda permanente de su resolución, el romance tiene un lugar muy importante en la trama. Para Julia (Flora Martínez), encontrarse con su amor del pasado, Iván (Rodrigo Candamil), será más difícil que resolver cualquiera de los casos con los que debe enfrentarse día a día, sobre todo cuando tiene que compartirlo con su nueva compañera, Magdalena (Margarita Muñoz), que no tiene ni idea del vínculo que los ha unido en años anteriores.

En la serie surge una reflexión directa sobre el peso del pasado, sobre todo en los vínculos amorosos. Dicen que todos volvemos a los lugares donde fuimos felices, ¿será verdad?

En Entre sombras, el amor es demoledor y el odio es intenso. Los personajes tienen muy marcadas sus actitudes y formas de ser. Los actores nos hacen vivir experiencias complejas, pero, sobre todo, realistas, porque esto es de lo mejor de esta ficción: cuando la ves, sientes que todo está ocurriendo en realidad y te involucras.

Nada está claro al inicio de la serie y se agradece: no puedes predecir lo que sucederá ni en qué terminarán convirtiéndose los personajes. Todos comienzan de un modo y terminan mostrando diferentes facetas. La evolución de cada uno está muy bien representada por quienes los interpretan. Otro de los atributos de esta serie es un elenco donde nadie desentona.

Sorpresiva e interesante son dos calificativos que le quedan muy bien a esta ficción realizada por Caracol Televisión y que se inspira en casos de crímenes reales acontecidos en Colombia, donde, al igual que en toda América Latina, la seguridad es un privilegio del que no todos pueden disfrutar.

 

Luisa Ugueto Liendo

"El test"(Vix)

 


¿Qué preferirías: un millón de euros en diez años o 100 mil de inmediato? Según tu respuesta, podrás entender mejor qué clase de persona eres, al menos eso es lo que se dice en la película dirigida por Dani de la Orden y escrita por Jordi Vallejo, quien adaptó su obra de teatro para llevarla al cine.

En El test, disponible en Vix, un grupo de amigos debate sobre la importancia del dinero en la vida en general y en la vida cotidiana en particular. Aunque más que hablar de plata, de billete, de money, lo hace de bienestar, de placer, de felicidad, porque el dinero nunca es el fin último, es el medio con el que creemos podremos construir existencias plenas y felices. ¿De verdad, es todo lo que se requiere para ser feliz?

El planteamiento propone muchas preguntas que permiten reflexionar sobre los valores individuales y a qué se le concede más importancia.

La cinta reflexiona sobre el poder que le otorgamos al dinero para cambiar nuestro estado de ánimo a través de una historia cargada de humor y giros inesperados.

Un poco en el estilo de Perfectos desconocidos (2017), de Alex de la Iglesia, en esta película, que narra una cena entre dos parejas, las mentiras son el pararrayos para intentar contener la tormenta que caerá encima de los personajes, quienes, aunque se mojan (porque cuando llueve todos se mojan), intentarán no sufrir daños.

El perfil psicológico de los protagonistas se mostrará paulatinamente, por lo que no sabremos a ciencia cierta de qué van hasta el final, lo que aumenta la tensión y la emoción en esta historia sobre los principios y el dinero. ¿Se pueden tener ambos?

En la cinta, protagonizada por Miren Ibarguren, Carlos Santos, Alberto San Juan y Blanca Suárez, el dinero puede ser la herramienta que necesitamos para medir el valor que le otorgamos (y nos otorgan) a las personas de las que nos rodeamos a medida que la vida avanza.

La película logra exponer en sus casi dos horas planteamientos interesantes a través de situaciones triviales y, sobre todo, nos invita a descubrir nuestras opiniones personales sobre lo que ocurre. Esto último es muy importante porque nos obliga a interactuar con la historia al ponernos en el lugar de los personajes, que, aunque a ratos podrían parecer incongruentes, terminan exponiendo en su total magnitud su verdadera personalidad.

Por lo general, es muy fácil mantener nuestra mejor versión cuando no acontecen situaciones que nos ponen contra la pared; solo descubrimos de qué somos capaces cuando se presenta la ocasión que nos pone a prueba. Esto sucederá con los protagonistas de esta comedia que, aunque hace reír, puede tener un efecto agridulce.

 

Luisa Ugueto Liendo

Nunca nos dejes Robert

 


Existe un estigma sobre la gente guapa. No sé la razón, pero la belleza genera mucha desconfianza, quizás el mundo no puede creer que alguien tenga la suerte de ser atractivo y al mismo tiempo talentoso e inteligente.

Robert Redford siempre fue considerado guapo, pero además pronto demostró su talento para actuar y su inteligencia para dirigir y hacer crecer la industria del cine.

Su atractivo nunca fue superficial, siempre estuvo al nivel de su talento y disposición para llevar su desarrollo artístico a otro nivel.

En los años ochenta, cuando fundó el Festival de Cine de Sundance como tribuna del cine independiente, ya era un clásico, un ícono de la industria.

En los años 60 y 70 fue considerado, además de un símbolo sexual, uno de los mejores actores de su generación. Con el tiempo se convertiría en un director y productor solvente.

Nació en 1936 en Santa Mónica y para los años 50 se inscribió en un instituto de arte, pronto viajó a Europa para enfocarse en su vocación por la pintura. Al regresar, cambió de planes y decidió comenzar a estudiar actuación.

En su juventud, y debido a la muerte de su madre, comenzó a involucrarse con el alcohol, lo que le generó una adicción que le causó múltiples inconvenientes. Sin embargo, logró vencerla y salir adelante para enfocarse en lo que vendría siendo la gran vocación de su vida: la actuación.

En los años 60 realizó algunos roles en televisión y en el teatro, específicamente en Broadway, donde hizo, por ejemplo junto a Jane Fonda, Descalzos en el parque, obra que también llevó al cine en esa década.

Pronto siguieron otras películas, Dos Hombres y un destino (1969), El golpe (1973) compartiendo créditos con Paul Newman. El talento y atractivo de ambos fueron determinantes para su éxito en la gran pantalla.

En 1973, protagonizó junto a Barbra Streisand The way we were, dirigida por Sydney Pollack. Durante un tiempo se dijo que habían tenido un romance, debido a la química de la pareja en pantalla. El largometraje se presentó como la oportunidad de ver juntos a dos superestrellas, esa estrategia tuvo muy buenos resultados. La película fue muy bien recibida por la audiencia y por la crítica.

Su versatilidad como actor la demostró al protagonizar cintas como (1974) de Jack Clayton, Carnaval de las águilas (1975), Los tres días del cóndor (1975), Todos los hombres del presidente (1976), etc.

En los años 80, ganó un Oscar como mejor director por su película Gente corriente.

Como actor, esta es la década de El mejor (1984) y Memorias de áfrica (1985) de Sydney Pollack, entre otras cintas.

En los 90, actuó en Una propuesta indecente (1994) y dirigió El río de la vida (1992), Quiz show (1994) y El hombre que susurraba a los caballos (1998).

Robert Refofd actuó y trabajó en la industria durante estos últimos años. Al cumplir 82, dijo lo siguiente sobre su carrera: "Soy actor desde los 21. Aun así, me llevó un tiempo aceptar que mi amor por la pintura se convertiría en mi hobby mientras la interpretación pasaba a primer plano. Desde entonces, me he concentrado en ser actor. En ser el mejor actor que pude. Me lo he pasado bien y no necesariamente por mi físico. De niño tenía los dientes muy grandes, el pelo demasiado rojizo y muy salvaje y la cara llena de pecas. Lo del físico llegó mucho más tarde y me sorprendió. No estaba preparado para ello".

Al parecer el mundo sí estaba preparado para celebrar su belleza y talento.

 

Luisa Ugueto Liendo

Instintos (Vix, 2025)

 


La nueva película, protagonizada por Kate del Castillo y Bruno Bichir y dirigida por Sebastián Borensztein, tiene todos los elementos para ser, además de entretenida, una producción que genera interés y, de alguna forma, te educa sobre la necesidad de ser perspicaz en circunstancias límites.

Nos da miedo reconocerlo, pero cuando la vida está en riesgo o tememos perder lo que nos importa, podemos comportarnos de una forma que incluso puede sorprendernos a nosotros mismos. Como en Relatos Salvajes (2014) de Damián Szifron, en este thriller los personajes definirán su personalidad en las circunstancias más inesperadas y violentas.

Un instinto es un impulso, te lleva a actuar sin pensar, sin planificación, evidentemente no se puede controlar porque muchas veces no los conoces hasta que te topas con ellos. Los seres humanos han intentado dominarlos a través de toda la estructura de la sociedad y, sin embargo, la historia de la humanidad es el reflejo de que eso no es posible. A pesar de la civilización, somos el resultado de nuestros instintos, para bien o para mal.

Este largometraje intenta explorar la condición humana de cuatro personajes en una circunstancia límite. A pesar de no ser una película densa, si te lleva a descubrir (o tal vez redescubrir) lo que puede pasar cuando simplemente las personas se dejan ir, olvidándose de las consecuencias o los límites.

Cuando ves una película y crees saber hacia dónde va, pero cambia el panorama, la experiencia mejora inmediatamente. En Instintos, lo que empieza siendo un relato violento y de sobrevivencia pronto se convierte en una historia que sugiere mucho más de lo que esperas. Casi a la mitad de la película comienzas a entender que no has perdido el tiempo y que sí puedes estar cerca de un relato interesante.

El largometraje tiene varios cambios que marcarán giros importantes en la historia sobre una pareja que se refugia en su casa a las afueras de la ciudad mientras esperan la llegada de un bebé.

Las películas que transcurren en escenarios limitados, con pocos personajes, requieren un argumento complejo y actuaciones convincentes que puedan sostener el interés del público. Eso, precisamente, es lo que sucede en este largometraje que abarca poco y aprieta mucho.

¿Cuánto conoces a la gente que te rodea? ¿Cuánto sabes del amor de tu vida? Es muy difícil conocer a las personas, muchas veces interactuamos durante años y no tenemos una idea clara de quiénes son; eso da miedo. Con ese temor juegan los realizadores de esta historia sobre secretos, personalidades múltiples y la crueldad de la verdad detrás de las mentiras.

Luisa Ugueto Liendo

Todos los textos originales de Luisa Ugueto. 2025.