martes, 28 de enero de 2025

Clásicos en Netflix: Ojo por ojo (1996)

 

Cuando filmó Ojo por ojo de John Schlesinger, Sally Field era una actriz con una carrera sólida en Hollywood. Tal vez por eso el largometraje, que también está protagonizado por Kiefer Sutherland y Ed Harris, se salvó un poco de las críticas que lo definían como una forma de romantizar la venganza, un tema del que mucho se ha escrito y filmado, desde El conde de Montecristo (1844) hasta nuestros días.

El cine de Hollywood es efectista, mientras el europeo sugiere, este te muestra escandalosamente lo que te quiere contar, no deja los detalles para luego, los expone, sobre todo si trata de causar una impresión que te impida abandonar la historia.

Las películas que buscan noquear al espectador siempre utilizan recursos que puedan generar emociones negativas: desagrado, miedo, tristeza, rabia; precisamente eso es lo que vamos a presenciar en este largometraje sobre una madre y una hija.

En Ojo por ojo asistimos a un relato sobre la violencia como una coincidencia cruel que se puede presentar cualquier día de la semana. En algunos crímenes hay un móvil, en otros no existe ninguno, seguramente esto es lo que peor nos sienta, que nos pase algo que creemos injusto, de lo que no tenemos explicación y, por ende, nos resulte además de cruel, absurdo.

La protagonista de la película, interpretada por Sally Field, no entiende ni quiere entender las razones del destino para robarle la vida de su hija y con ella su tranquilidad. El largometraje es una secuencia de acciones dirigidas a tratar de encontrar la calma que le hace falta en ¿la justicia? o en ¿la venganza? que pretende llevar a cabo.

Ojo por ojo es una cinta que posee un equilibrio perfecto entre acción y reflexión. Entretiene porque te hace vivir las emociones de la protagonista, su frustración e impotencia, y te orilla a preguntarte qué harías si estuvieras en su lugar.

En este aspecto creo que fue malinterpretada, no romantiza la venganza, la expone como una posibilidad más, como el perdón, la aceptación y el olvido. No es un largometraje políticamente correcto, no te dice lo que te gustaría oír, pero tampoco te brinda una respuesta sólida; eres tú quien debe decidir, finalmente, cuál sería la acción más acertada.

Con un final que te brinda su propia perspectiva de los acontecimientos, la película te lleva por un sendero donde te acompañan diferentes emociones, ya que su principal cualidad es hacerte parte de la historia.

El largometraje nos muestra a Kiefer Sutherland en uno de sus primeros roles populares, antes de protagonizar la serie 24 a principios del 2000.

 

Publicada originalmente en mi columna de prensa Cine Para Llevar

En Instagram @cineparallevarl

sábado, 18 de enero de 2025

Documental ¿Qué hizo Jennifer? (Netflix, 2024)

 

La angustia tiene muchas caras, una de ellas es la violencia, la gente acorralada es capaz de hacer cualquier cosa. No se justifica un acto de crueldad, pero sí puede tener atenuantes, podemos llegar a comprender un acto innoble si conocemos las circunstancias que llegaron a provocarlo. En el documental ¿Qué hizo Jennifer? (Netflix, 2024) encontraremos una historia sórdida y otra triste. La primera nos relata un crimen, la segunda la vida de una jovencita aterrorizada debido a una crianza asfixiante.

La historia de Jennifer Pan, una joven canadiense de origen chino, nos muestra cómo lo que la mayoría puede definir como positivo podría no serlo tanto. El bien y el mal es subjetivo, sobre todo cuando hablamos de relaciones humanas, a veces algunos padres pueden creer que le están procurando bienestar a sus hijos y, sin embargo, lo que construyen se parece más a un vínculo lleno de obligaciones y temor.

Jennifer pasó toda su infancia siendo controlada por sus padres, Bich Ha Pan y Huei Hann Pan, inmigrantes de la comunidad china. Ambos hicieron todo lo posible porque su hija fuese “exitosa” y poder garantizarle así una “buena” vida. No obstante, olvidaron que su hija tenía sus propios planes y que estos no tenían mucho que ver con los de ellos.

La presión social, la obligación de cumplir con lo que se supone se espera de nosotros, puede ser un puñal en el corazón para algunas personas que, desesperadas, intentarán arrancárselo del pecho, enterrándolo en quienes los intentan controlar. En el caso de Jennifer, sus padres terminaron siendo el blanco de su odio.

Según el documental de Netflix, escrito y dirigido por Jenny Popplewell, la joven canadiense sostenía un romance con un chico que no era del agrado de sus padres. Su deseo de mantenerlo sería el detonante para asesinarlos y poder seguir adelante con su vida.

En la vida y en el cine las coincidencias juegan un rol fundamental y aunque el crimen (de su madre y el intento de asesinato de su padre) parecía quedarían impunes, un giro en los acontecimientos cambió todo. Este proceso lo viviremos junto a los narradores de este audiovisual que muestra, una vez más, las características de la naturaleza humana.

Las personas pueden ser ambivalentes, tener caras diferentes y contradecirse incluso cuando están solas. La protagonista de esta historia al parecer tenía múltiples conflictos con sus emociones, que terminaron traicionándola en diferentes momentos. En el documental asistimos a un suceso que pudo haberse evitado si los protagonistas se hubieran atrevido a decir la verdad, en un principio ante sí mismos.

What Jennifer Did? en su nombre original, es un relato sobre la confianza rota, las mentiras y el silencio en el entorno familiar y sus consecuencias. Algunos críticos han argumentado que al audiovisual le falta investigación, no hay una entrevista con la acusada, por ejemplo; sin embargo, recoge los testimonios del entorno familiar y los conocidos más cercanos.

No obstante, lo que lo hace más interesante es el discurso que nos permite entender la magnitud de los errores de todos los involucrados, porque una sola persona está en la cárcel, pero no es la única criminal en esta trama familiar que termina mal.

Publicada originalmente en mi columna de prensa Cine Para Llevar

En Instagram @cineparallevarl

 

viernes, 10 de enero de 2025

Cine para llevar | Párpados azules (Netflix)

 

La mayoría de la gente le tiene miedo a la soledad, es el coco de la vida moderna. “Te vas a quedar solo”, te dicen cuando va pasando el tiempo y no logras establecer un vínculo de pareja que te lleve al matrimonio o a la consecución de una familia. Sin embargo, estar solo, sentirse solo y aceptar la compañía de cualquiera para no quedarte a solas con tus propios pensamientos son tres asuntos totalmente diferentes.

En Párpados azules, la película del mexicano Ernesto Contreras, se muestra la diferencia entre esas tres realidades. Sin dramas ni exageraciones, sin ganas de manipular al público, la cinta te lleva a la vida de Marina, una mujer que está sola, pero también se siente sola y además, en un momento determinado, toma la decisión de relacionarse no por gusto, sino por necesidad, pero sobre todo por presión social, por no soportar la mirada ajena que casi siempre juzga.

La cinta protagonizada por Cecilia Suárez cuenta cómo la soledad, entendida de un modo incorrecto, puede llevarte a la tragedia de vivir aislado, pero de la persona más importante que conocemos, nosotros mismos. Puedes fallarle al mundo entero, pero hacerlo contigo es siempre un pecado mortal.

La soledad, tema complejo y cotidiano, sobre todo en esta época de hiperconexión, es difícil de entender y manejar. En la película asistimos a las rutinas de los personajes que desean desembarazarse de ella, pero ¿a qué costo?

Sin hacer spoiler podemos decir que Párpados azules es la representación de lo importante que es no perder de vista la frase popular: “Mejor solo que mal acompañado”, porque el mayor impedimento para la felicidad es la dependencia de elementos externos para su consecución.

En el largometraje, no solo los protagonistas viven la incertidumbre que puede generar la búsqueda desesperada de compañía, también existen otros personajes que representan una gran desconexión con el alma, porque esa es la verdadera soledad, el no poder conversar contigo mismo.

En la película subyace una reflexión, no es necesario de otros para sentir, para conectar con la emoción de la vida; la única persona que en realidad puede hacerlo eres tú. De lo contrario, te puedes despertar un día deseando saborear la belleza en labios ajenos y dejar en otros la responsabilidad de tu satisfacción, siempre implica un riesgo que podría generar altas dosis de sufrimiento.

Los personajes intentan encontrar en las relaciones personales el impulso que les falta ¿satisfactoriamente? Eso tendrás que averiguarlo.

En el largometraje veremos si logran vivir plenamente o, por el contrario, sí se amoldan a una existencia creada por otros. La película puede tener ambas interpretaciones, depende de cada espectador elegir una.

No obstante, lo que sí está claro en la cinta es que la soledad, además de ser una circunstancia que puede llenarte de tristeza, es la oportunidad para encontrar un universo propio, para construirlo de cero de ser posible, para no dejarse limitar por las perspectivas ajenas y llenar los vacíos personales de la única forma posible, desde adentro.

Publicada originalmente en mi columna de prensa Cine Para Llevar

En Instagram @cineparallevarl


miércoles, 8 de enero de 2025

Silvia Pinal, adelantada a su época

 

 Silvia Pinal hizo todo en el mundo del entretenimiento. Su carrera en el cine y la televisión fue prolífica. Actúo bajo la dirección de Luis Buñuel, compartió créditos con Arturo de Córdova y Pedro Infante, fue una estrella en la televisión. Tuvo diferentes etapas en su trayectoria de más de cincuenta años.

Fue empresaria, productora teatral, participó en la política de su país y a nivel personal tomó decisiones improbables en una época llena de prejuicios.

Comienzos en el cine
Su carrera en el cine comenzó a finales de los años cuarenta al participar en El pecado de Laura (1949), escrita y dirigida por Julián Soler. Al poco tiempo compartió créditos con Blanca Estela Pavón y Pedro Infante en La mujer que yo perdí (1949).

En los años cincuenta filmó El portero junto a Cantinflas y El rey del barrio compartiendo protagónico con el famoso comediante Tin Tan. En esa década filmó varias películas con figuras como Marga López, Fernando Soler, Andrés Soler, Joaquín Pardavé, Domingo Soler, Joaquín Cordero, entre otros grandes nombres, que al igual que ella, consolidaron la industria del cine en México.

En 1952 recibió uno de sus primeros galardones, un Ariel por su participación en Un rincón cerca del cielo junto a Pedro Infante, Antonio Aguilar y Marga López.

Durante la llamada Época de Oro del Cine Mexicano, Pinal consolidó su presencia en la gran pantalla con roles protagónicos en películas producidas por Gregorio Wallerstein. Sin embargo, fue en 1954 cuando logró reconocimiento tras protagonizar Un extraño en la escalera junto a Arturo de Córdova, quien para el momento era un actor consolidado.

Arturo de Córdova se negó en un principio a trabajar con ella. Sin embargo, hicieron buena química dentro y fuera de la pantalla. La película fue un éxito y con toda razón, es una de las mejores en la filmografía de ambos.

En diferentes entrevistas la actriz relató el vínculo amoroso que compartió con Arturo de Córdova y la buena experiencia que resultó trabajar con Pedro Infante en distintas ocasiones. De María Félix llegó a decir que era “preciosa” aunque nunca fueron amigas.

La vida con Buñuel

En los años sesenta, vivió otra etapa en su carrera al comenzar a filmar bajo la dirección de Luis Buñuel.

Su esposo, Gustavo Alatriste, que para el momento no tenía ni idea sobre cine (era mueblero) decidió producir las películas del director español para cumplir el sueño de Silvia de trabajar con él.

La primera de las tres películas que hicieron juntos fue Viridiana (1961) la historia de una novicia que antes de tomar los hábitos decide visitar a su tío. El largometraje comienza siendo un relato sobre la candidez de la protagonista y termina contando una historia torcida sobre deseos reprimidos y doble moral.

La película fue censurada en España y condenada por el Vaticano, sin embargo, ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes.

En 1962 volvieron a colaborar en El ángel exterminador, una película críptica al mejor estilo de Buñuel. La cinta es una representación del surrealismo cinematográfico del director español.

Más tarde realizaron Simón del desierto (1965) una sátira religiosa donde Pinal interpreta al Diablo.

La unión entre Alatriste y Pinal no solo generó películas, tuvieron una niña a quien llamaron Viridiana. Buñuel seria el padrino. Años más tarde en un triste giro del destino la muchacha, que también era actriz, fallecería a los 19 años.




Más allá de la televisión

A la par de su carrera en el cine, Pinal hizo teatro musical y televisión durante décadas. Su trabajo en los últimos años tuvo tanta repercusión que mucha gente la recuerda como la creadora y presentadora de Mujer, casos de la vida real, una serie que estuvo al aire por más de veinte años.

A nivel personal fue un símbolo de libertad e independencia por ser una mujer que siempre se eligió a sí misma pese a las circunstancias. Un ejemplo de ello fue su divorcio de su primer esposo Rafael Banquells en 1952. En esa época no era muy frecuente que las mujeres tomaran ese tipo de decisiones.

Se mantuvo activa casi hasta el final de su vida, fue una verdadera feminista, una mujer independiente que vivió cada etapa según sus propias reglas.

 

 

jueves, 2 de enero de 2025

Estafadoras de Wall Street (2019)

 


Socialmente los hombres son valorados por el dinero y las mujeres por la belleza. Era así en los años cincuenta y de algún modo sigue siendo igual.

Tener dinero es importante para los hombres, les otorga poder. Ser bella es un arma que muchas mujeres utilizan, aunque es su recurso más primario, también quizás es uno de los que puede generar más impacto. Cada uno se defiende como puede sobre todo cuando se encuentra en una situación desesperada en la que vale todo.

En Estafadoras de Wall Street (2019) el dinero y la belleza son una combinación explosiva. 

El dinero que tienen los hombres y la belleza de mujeres que la usarán para obtenerlo. 

La historia de bailarinas que transcurre en un club nocturno protagonizada por Jennifer López, Constance Wu, Lili Reinhart y Cardi B está inspirada en hechos reales que  sucedieron en medio de la crisis financiera de USA en 2007 y 2008.

Lorene Scafaria dirige esta cinta sobre chicas tratando de ser libres utilizando el recurso más elemental, pero también el que ha representado durante décadas su mejor carta de presentación. En la cinta los hombres caen en la trampa que ellos mismos crearon generando muy buenos dividendos a un grupo de mujeres desesperadas y con graves problemas financieros.

La película no parece pretender suscitar un juicio de valor, aunque obviamente la mirada de la directora defiende a las protagonistas incluso de sus propios actos. Scafaria no solamente cuenta una historia, toma partido y saca la cara por las chicas que hacen de la noche el escenario para su “negocio” ilícito. 

El discurso de Estafadoras de Wall Street (2019) funciona porque es dinámico, con una estética de videoclip narra los hechos sin que puedas detenerte a pensar en las implicaciones morales de las decisiones que toman las protagonistas. 

La narración te va llevando a su mundo hasta perderte en él. Quizás ese es el mayor mérito de la película: seduce. Entretiene y encanta tanto como el baile de Jennifer López en una de sus escenas principales.

Uno de los  mayores atractivos del largometraje y la razón de su alto nivel de entretenimiento son sus protagonistas. La belleza, que genera siempre interés, es parte fundamental del cóctel que permite que Estafadoras de Wall Street  logre hipnotizarte.

Sin embargo, más allá del oropel y el brillo de los vestidos de las actrices hay buenas actuaciones que sustentan momentos dramáticos y divertidos.

El discurso “feminista” que se le adjudica a la  cinta puede tener sentido si pensamos en que la película, en primer lugar, está contada desde una perspectiva única y exclusivamente femenina. 

Además es también la historia sobre un grupo de mujeres que trabajan juntas por un bien común. Es el relato de una amistad, de una relación estrecha entre mujeres que no compiten entre sí, por el contrario se ayudan mutuamente. 

Mujeres que no quieren ser utilizadas por los hombres y que han decidido devolver el golpe: usarlos implementando las armas que tienen para “hacer justicia” en un mundo patriarcal que todavía las orilla a ser consideradas ciudadanos de tercera.
.

Todos los textos originales de Luisa Ugueto. 2025.