sábado, 16 de noviembre de 2024

El extraño retorno de Diana Salazar (2024)

 

La nueva versión de El extraño retorno de Diana Salazar utiliza la esencia de la historia original para crear algo nuevo. La serie de VIX, protagonizada por Angelique Boyer y Sebastián Rulli, usa los mejores elementos de la telenovela original que realizó Lucía Méndez y Jorge Martínez en 1988 para transformarlos.

Ni mejor, ni peor, diría que más bien es distinta esta ficción sobre una mujer con un pasado y unos poderes que conoce a medias. En la nueva versión, Diana es doctora y se encontrará con su amor de esta y otras vidas en el entorno laboral.

La historia transcurre en la época actual y al mismo tiempo en los años 1600, cuando Leonor de Santiago (Diana en su vida pasada) es acusada de brujería.

Esta producción, en su primera temporada, solo tiene ocho episodios. La extensión es una de las diferencias evidentes entre la versión de los años ochenta y esta.

El tema de la reencarnación y las vidas pasadas ha sido muy explotado tanto en cine como en la televisión, y, sin embargo, no deja de generar interés. Muy seguramente porque todos deseamos creer que esto que conocemos como vida no es lo único que vamos a disfrutar. También porque muchas veces sentimos la necesidad de buscar una explicación a los problemas y circunstancias que se nos presentan, más allá de las respuestas obvias.

A veces, es mejor pensar que aquello que nos ocurre se debe a un karma por un pecado de otra época que a nuestros errores del presente. Además de la vida después de la muerte, todos sabemos poco o más bien nada, porque nadie ha regresado del más allá y, como buen misterio, genera teorías y suposiciones que terminan convirtiéndose en historias.

El extraño retorno de Diana Salazar, escrita por el dramaturgo mexicano Carlos Olmos, en esta nueva versión se adapta a los tiempos y se atreve a mostrar a los personajes en escenas de intimidad explícita, que hubiesen sido impensables en los años ochenta. Además, son más abiertos a la hora de expresar sus necesidades en el ámbito de las relaciones. Ambos elementos le hacen bien a la trama y le brindan agilidad a la historia, que no pierde el halo de romanticismo que posee la primera versión.

La serie es fundamentalmente una historia de amor que no renuncia a ciertos elementos románticos de la telenovela original, pero tampoco la emula en modo alguno.

Como las comparaciones siempre son odiosas, creo que no es necesario comparar ambas producciones. Cada una tiene sus méritos. De igual modo sucede con la interpretación de la actriz principal. Si bien Lucía Méndez es una Diana Salazar perfecta, Angelique Boyer realiza una interpretación brillante, como ya es su costumbre.

En su primera temporada, la serie deja un montón de preguntas en el aire, que particularmente deseo sean respondidas pronto. La lucha entre el bien y el mal, el destino y si tenemos incidencia o no en él, son temas que se proponen en esta historia que genera mucho interés fácilmente.

Revisitando a Pacino

 


 

 Me sorprendió saber que Al Pacino apareció en un video de Bad Bunny. No sé si el cantante puertorriqueño tiene una idea clara de quién es ese hombre que le sonríe mientras comparten la mesa, o si su público, jóvenes amantes del reguetón, pueden apreciar en su magnitud la personalidad de este actor legendario.

Al Pacino nació el 25 de abril de 1940 y comenzó su carrera a los 19 años. Antes de la fama, ejerció como todas las estrellas de Hollywood, como mesero, camarero, portero, empleado de correos y otros oficios.

Un buen actor enciende con su talento la cámara, inspira, te deja a través de su interpretación una parte de sí mismo. Al Pacino se ha convertido en un paradigma dentro del mundo de la interpretación.

Comenzó su carrera en los años sesenta, pero a comienzos de los setenta ya estaba protagonizando El Padrino. Su Michael Corleone es una de sus más emocionantes interpretaciones. En la película, Michael comienza siendo un muchacho honesto, con aspiraciones y buenas intenciones. Luego se transforma y esto se refleja hasta en el modo de mirar del personaje. Un buen actor transmite utilizando su cuerpo, incluso a través del gesto más leve y sutil, eso hace Pacino.

En 1973, protagonizó Serpico y después Tarde de perros (1975) donde encarna a John S. Wojtowicz, quien en 1972 asaltó el Chase Manhattan Bank, para obtener el dinero que le permitiría realizarle una operación de cambio de sexo a su pareja. Toda la controversial situación es recreada en la película, donde comparte créditos con John Cazale.

En 1977 protagonizó la cinta de Sydney Pollack, Bobby Deerfield, un drama romántico sobre un corredor de autos. En 1979 fue Arthur Kirkland en Y justicia para todos donde comparte créditos con Lee Strasberg.

Esta es una de sus mejores películas, su personaje, un abogado, se descontrola al tropezarse con “la justicia”. El joven Pacino demuestra toda su vehemencia y energía en este filme.

Años después vendría una de mis favoritas, Scarface (1983), donde el megalómano Tony Montana nos permite descubrir las características de los hombres enloquecidos por los excesos y las ansias de poder.

Uno de los méritos de Pacino es su capacidad para hacerte vivir a través de los personajes que interpreta. Es versátil, divertido y se nota que tiene una pasión real por el ejercicio de la interpretación: “Actuar es liberar tus instintos” dijo en una entrevista para El Mundo.es en el año 2015.

Nombrar sus grandes películas es un ejercicio casi interminable, son muchas: Sea of love (1989), Frankie y Johnny (1991), Perfume de mujer (1992), Carlito’sWay (1993), Heat (1995), Donnie Brasco (1997), El abogado del diablo (1997) y un muy largo etcétera.

En los últimos años ha tenido algunos desaciertos, también ha hecho teatro, ha dirigido; su curiosidad y ansias de crear no se detienen.

Ahora que ya tiene más de ochenta y que el reloj no deja de avanzar, cuando pienso en él, viene a mi mente la frase de la famosa canción del grupo español Mecano: “Los genios no deben morir”.

Víctimas de la violencia

 

 Las circunstancias desafortunadas ocasionalmente obligan a las personas a tomar decisiones que pueden llevarlas por caminos torcidos. Muchas veces, desde la ignorancia y sin querer, podemos recorrer vías peligrosas que generarán tragedias y en algunos casos hasta la muerte.

La vida no tiene borrador y desgraciadamente cuando te equivocas puede resultar complicado, y a veces imposible, cambiar el curso de los acontecimientos.

En la miniserie documental El portal: la historia oculta de Zona Divas (Netflix, 2024) se cuentan historias trágicas que pudieron haberse evitado de no ser por una mezcla perversa de pobreza, ingenuidad y malas decisiones.

La trata de personas es uno de los problemas más graves de violencia en México, sobre todo en los últimos años, donde no solamente se han visto perjudicados habitantes de este país, también extranjeros que llegan buscando nuevas oportunidades.

La necesidad es mala consejera y esto se prueba en los relatos que vamos a conocer en esta docuserie de cuatro episodios. La realidad una vez más supera a la ficción en estas historias de violencia, sueños rotos y saltos al vacío.

El llamado "dinero fácil" nunca lo es; las personas que se ganan la vida en actividades ilegales o que comprometen de algún modo la integridad apuestan mucho más de lo que creen. El riesgo que asumen las trabajadoras sexuales o damas de compañía es alto, aunque muchas veces no se percatan de ello y se toman a la ligera ese estilo de vida, que trae consigo muchos más problemas que soluciones.

De esto seremos testigos en el documental, donde se narran los acontecimientos de forma minuciosa, dejando ver todos los errores que llevaron a las protagonistas a un destino aciago.

Chicas jóvenes que, buscando mejorar sus vidas y las de sus familias, terminaron viviendo una verdadera pesadilla, de la que en algunos casos no pudieron despertar.

Las víctimas de El portal, una web que se encargaba de conseguir clientela para chicas que trabajaban como escorts, eran madres, hijas, hermanas, amigas, tenían rutinas y sentido del humor. En resumen, eran seres humanos que deseaban amar y ser amadas, aunque esto casi siempre se olvide en ese mundo donde las mujeres son tratadas como objetos.

Las mujeres que se ganan la vida con trabajos relacionados con el sexo directa o indirectamente son víctimas de la doble moral de la sociedad, que alimenta estas actividades económicas, pero las señala, condenándolas al infierno de la indiferencia o la violencia.

Lo más escalofriante de las historias que vamos a presenciar en El portal es que suceden a diario en diferentes lugares del mundo, donde el respeto por la vida humana es cada vez menor.

La sustancia (2024): inseguridades


 


La seguridad no se construye a través de la mirada ajena, eres lo que crees y la única persona que puede definir tu valor eres tú. Al menos en teoría es así, pero en la práctica, sobre todo en esta época de redes sociales y culto excesivo a la imagen y a los cánones de belleza, la mayoría busca validación en el entorno.

En este tiempo el dilema no es “ser o no ser”, William Shakespeare quedó en el pasado porque más bien se suele pensar “parecer para luego ser”, aparentar, vivir de la imagen que se proyecta.

Si bien todos deseamos encajar y ser queridos, tratar de tener la atención del resto, pasando incluso por encima de uno mismo puede ser el inicio de un viaje de autodestrucción que podría terminar incluso con la propia vida.

Toda obsesión puede llevarte al descontrol y este a la locura, precisamente eso es que le pasa a Elisabeth Sparkle (Demi Moore) una estrella de cincuenta años que ha perdido valor en el mercado.

La sustancia (2024) escrita, dirigida y producida por Coralie Fargeat es una metáfora sobre lo que puede pasar si la base de tu valía personal es tu imagen, tu físico y el deseo absurdo (por imposible) de ser joven para siempre. Vivir en la sociedad de la imagen tiene efectos en la mayoría de la gente.

En la industria del entretenimiento (donde se desarrolla la cinta) muchas veces el talento no es tan importante como la imagen, se enaltece la juventud como un paradigma.

Dentro del mundo del espectáculo y fuera de él, cumplir años es un pecado y una forma de devaluación para la mayoría, especialmente para las mujeres, que somos juzgadas en gran medida por nuestro aspecto físico. A veces parece que para ser tomado en cuenta necesitas verte de un modo determinado.

En la película se utiliza una premisa que combina terror, thriller psicológico, ciencia ficción y comedia para mostrarnos a un personaje que tiene miedo de ser olvidada, que no acepta el paso del tiempo ni la transformación natural de su imagen.

El horror que presenciamos en La sustancia tiene mucho que ver con el mundo interior de la protagonista. Asistimos a sus miedos, sus creencias, su desesperación por seguir siendo alguien que ya no puede.

¿Y todo para qué? ¿Para tener fama y fortuna? Sí, pero sobre todo para seguir sintiéndose valiosa.

La tristeza y la ansiedad de Elisabeth se evidencian desde la primera escena. Ella sabe que la vida como la conocía terminará pronto y no quiere renunciar a lo que hasta ese momento es lo único que le importa.

Vivimos en una sociedad donde el amor propio se construye a través de elementos externos: belleza, dinero, poder, éxito. En la búsqueda de éstos muchos terminan perdiendo la estabilidad emocional, el autocontrol, la alegría y las ganas de vivir.

La sustancia es clara a la hora de expresar esta y otras ideas sobre la fragilidad del ser humano y los deseos absurdos que se nos inoculan a lo largo de la vida. Ambiciones que de no ser consolidadas generan un dolor que pueden destruirnos interiormente.

Finalmente, Elisabeth tendrá que enfrentarse con su versión joven (interpretada por Margaret Qualley) lo que pasa en ese encuentro se muestra en el desenlace de la película que nos deja reflexiones contundentes.

lunes, 11 de noviembre de 2024

Engaño (Netflix). El amor no tiene edad

 

En el cine no es frecuente que las mujeres de más de sesenta años sostengan romances con hombres menores, muchísimo menos se muestran relaciones íntimas explícitas en este tipo de vínculo. Al parecer en la gran pantalla (y también en la del streaming), la gente que tiene sexo y se enamora es joven y bella, con cuerpos perfectos.

Afortunadamente, los tiempos cambian y existen cada día más realizadores que se atreven a contar historias mucho más cerca de la realidad, pasando por encima de los prejuicios sociales de los que todos hemos sido víctimas involuntarias a través del tiempo.

Aunque creas que no, el cine incide en la vida cotidiana, con sus arquetipos y modelos a seguir, con sus historias y representaciones de lo que vivimos e imaginamos.

En la vida real, el amor puede presentarse a cualquier edad, seguramente por eso la intimidad es un territorio de libertad en la serie italiana Engaño (Netflix, 2024). En la ficción se atreven a romper paradigmas, a revisitar algunos temas desde perspectivas diferentes, bien lejos de los clichés, aunque al inicio creamos que no será así.

Desde el primer capítulo en la serie, el mayor engaño del que seremos testigo es el que fraguan los realizadores para nosotros, el público, ya que la historia parece ser de un modo y afortunadamente termina sorprendiendo. Los personajes descubrirán a la par nuestra que la vida no siempre es una línea recta. El camino puede torcerse en varias ocasiones y tratar de enderezarlo puede que no sea tan fácil como esperamos.

Sin embargo, cuando conocemos el amor, tenemos la oportunidad de encontrar un estímulo y un aliciente. La serie italiana, que termina siendo una gran historia romántica, nos permite redescubrir que la pasión y el afecto sincero pueden funcionar como el motor que nos impulse hacia adelante en este viaje de la vida que nunca sabemos adónde va.

 

Sexo y realidad

En la vida real el sexo es parte de la vida cotidiana de todo tipo de personas; ni la edad, ni el aspecto físico, ni las condiciones socioeconómicas son limitantes a la hora de relacionarnos.

Engaño desmitifica el sexo después de los cincuenta y nos permite descubrir a una mujer que necesita amar como cualquiera.

Todos deseamos atención, cariño, compañía, tengas 20 o 60 años. Muy seguramente si todavía no la has encontrado o si la tuviste y la perdiste, sueñas con esa persona que te calienta la sangre, que te genera como en la canción de los años 80 del grupo venezolano Daiquirí Ese puro deseo de amar, que en esta ficción será el motivo número uno de los protagonistas.

La trama se desarrolla lentamente, dándonos la oportunidad de conocer a los personajes y de entender los cambios que sufren mientras avanza la historia. Un poderoso secreto también tendrá impacto en los acontecimientos, demostrando que siempre somos el reflejo del pasado, pero sobre todo de lo que deseamos hacer con él.

Envidiosa (Netflix, 2024)

 


Las mujeres han sido educadas para vivir bajo parámetros específicos. Si tienes más de treinta años, según la sociedad occidental, deberías: estar casada, tener hijos, ser una profesional exitosa (aunque eso no es tan importante) y lucir perfecta en las fotos de Instagram.

Así era veinte años atrás (obviando la presencia digital) y así es ahora, aunque muchas hacemos lo que nos da la gana y nos hemos quitado de encima el estigma y la necesidad de ser "la mujer perfecta".

Sin embargo, otras sufren por no darle el gusto a su entorno; se sienten rotas e incompletas si pasan de los treinta y aún no tienen príncipe ni herederos. Algunas que se frustran por no tener lo que se supone deberían se convierten en envidiosas.

Envidiosa (Netflix, 2024), la serie argentina protagonizada por la genial actriz Griselda Siciliani, nos muestra a una mujer con la que todas nos podemos identificar.

Todas hemos sido Victoria, tal vez un día, una semana, cinco o diez años, no importa cuánto tiempo, pero es imposible no validar muchos de sus sentimientos, y por ende reírse de una misma y de esta mujer que está obviamente fuera de control.

Victoria tiene treinta y nueve años, no está casada, no tiene hijos y está desesperada porque acaba de terminar una relación de diez años. Su vida gira en torno a la posibilidad de tener un vínculo estable para poder cumplir con los objetivos que siempre ha tenido, o que más bien se ha impuesto, aunque no tiene ni la más remota idea de por qué.

En esa búsqueda trata de comprender lo que le sucede (aunque no se lo plantee de forma premeditada) junto a su terapeuta, sus amigas de toda la vida, su ex, sus nuevos prospectos y su familia, viviendo circunstancias hilarantes.

Envidiosa (Netflix, 2024) engancha porque da risa naturalmente. Cada capítulo es una oportunidad para conocer a Victoria y empatizar con sus problemas, pero también para reírte de y con ella. La forma en que se aborda el humor en la serie es su mayor atributo.

Cuando nos reímos de nosotros mismos, los problemas se achican; la seriedad es un vestido que nos constriñe interiormente si decidimos pasar la vida con él. Es por eso que nada más para reírnos vale la pena ver esta serie que termina siendo un ensayo sobre la vida moderna, las relaciones, el amor y la búsqueda de bienestar en una época llena de espejismos.

Esta ficción reflexiona de un modo aparentemente superficial sobre lo absurdo que es vivir para complacer las expectativas ajenas. Durante décadas a las mujeres se les trazó un destino, y pasaron tanto tiempo sin poder elegir qué clase de vida llevar que algunas no pueden desprenderse de ideas impuestas, lo que ocasiona un montón de sufrimiento innecesario.

Envidiosa nos deja claro que el camino a la felicidad no es uno solo, hay tantos como personas en el mundo, y que todo lo que se da, por cierto, según la mayoría, no tiene que serlo necesariamente para ti.

Todos los textos originales de Luisa Ugueto. 2025.